EL
USO CORRECTO DE LA COMA
Bienvenidos a una nueva entrada
en mi blog en la sección de ayuda y consejos para los escritores. En esta
ocasión vamos a tratar de un asunto que parece muy fácil a simple vista, pero
que es motivo constante de que muchos autores, sobre todo noveles, no consigan
publicar sus obras. Nos referimos a la coma.
La
coma es un elemento muy importante de la escritura, pues su función es la de “aclaración
sintáctica”, función, diría, que hay que conocer a fondo para poder escribir un
libro. El uso erróneo de la coma suele producirse por dos grandes motivos: el
primero por la falta de experiencia del que escribe, que se suele corregir con
el tiempo y a base de leer otros libros; el segundo por desconocimiento de las
reglas que rigen la utilización de la coma. Para ambos casos espero que mi
entrada os pueda ayudar.
Varias
veces me habréis leído comentarios acerca de un truco para saber colocar bien
la coma en un texto, que es leerlo en voz alta y allá donde el aliento nos pida
una pausa es donde debe colocarse una coma. Sí y no. No, porque no es lo mismo
leer en voz alta que la palabra escrita (leer para uno mismo) y existen
diferentes reglas para una cosa y la otra. Por tanto, si te fías todo a la
lectura en voz alta lo más seguro es que coloques mal las comas. Sí, pero sólo
si lo tratas de forma orientativa. Cuando suelo aconsejar eso es para que el
escritor, el novel, se haga una idea y comience a darse cuenta de la
importancia tremenda que tiene la coma en la escritura. A veces suele pasar que
la coma coincide con la pausa en la lectura en voz alta, pero en contadas
ocasiones. Es un buen truco para comenzar a conocer los usos de la coma, pero
debes tener en cuenta las siguientes reglas que ahora mismo paso a explicar.
Fiel a mi estilo, os explicaré dichas reglas de la forma más fácil que pueda,
con ejemplos que os permitan daros cuenta de lo que digo.
Empezamos
mal.
Si
al comenzar a leer una novela nos encontramos con esto:
—Tengo, cuatro coches tres motos o puede
que no, y una gallina.
—El soldado, arrancó la flecha de la
pierna y la tiró, a un lado.
Enseguida
nos daremos cuenta de que vamos a pasar un mal trago con su lectura. Como podéis
comprobar en las dos frases las comas están tan mal colocadas que la lectura es
sencillamente horrible, creando confusión donde debe haber orden (la música de
las palabras). Para empezar, diremos que existen cuatro reglas sencillas que se
deben conocer a la perfección:
1-La coma nunca
debe ser colocada entre sujeto y verbo.
2-En ocasiones se
debe colocar para la correcta interpretación del texto.
3-Se coloca pegada
a la palabra que la antecede.
4-Hay pausas en la
entonación que no justifican su uso.
Pasemos
a hablar de las reglas para la colocación correcta de las comas.
Cuando
en una frase se coloca un inciso, se pone la coma antes y después del inciso.
—Los soldados, que eran profesionales,
enseguida se dieron cuenta que la posición era indefendible.
—El abogado hizo acto de aparición,
Mariano Pérez era su nombre, entrando con paso firme en la sala.
Las
comas del inciso se pueden colocar varias veces en una frase dependiendo de los
incisos que haya en ella. En ocasiones la coma se puede suprimir, pero sin
olvidar que cuando colocamos “por ejemplo” hay que tener mucho cuidado a la hora
de eliminar las comas, pues podemos cometer errores, sin darnos cuenta, con los
términos.
—Podemos cocinar algo rápido, por
ejemplo una paella, y quedar bien ante las chicas.
—Podemos cocinar algo rápido, por
ejemplo, una paella, y quedar bien ante las chicas.
A
primera vista ambas frases parecen idénticas, pero la segunda, al colocar la
coma entre “ejemplo” y “paella”, concede una pausa identificativa que dota a la
frase de otra intención. Es muy sutil, pero en manos de un buen escritor esta
colocación de la coma puede dar mucho juego.
Uniendo
elementos.
La
coma se emplea en enumeraciones, uniendo elementos en una misma serie, ya que
en este caso la coma actúa como si fuera una suma.
—Tengo cuadernos de color rojo, verde,
azul y amarillo.
La
coma se ubica entre los elementos de la enumeración hasta llegar al
antepenúltimo, ya que entre el penúltimo y último se coloca “y”, “o” y “ni”,
todas conjunciones. Para “ni” se debe poner la coma cuando se repita.
—Los estudiantes no tenían ni para el
viaje, ni para la comida, ni para el alojamiento.
Cuando
la enumeración es más compleja se suele emplear el punto y coma. Esto suele
ocurrir cuando los elementos sintácticamente, aún siendo equivalentes,
presentan otra función.
—Luis, coge el número cinco, seis y
siete; el siete y el cinco están rotos, ten cuidado.
Diferentes
momentos en los que hay que colocar la coma.
1-Con el nombre,
dando igual su colocación, siempre que tras el nombre venga la acción.
—Pepe, tráeme la botella.
—Lucía, no lo hagas.
La
excepción a la regla se encuentra en las cartas en su encabezamiento, pues tras
el nombre se coloca dos puntos.
2-Para separar
complementos del nombre siempre y cuando la función sea explicativa.
—Los marineros, agotados, se negaron a
obedecer y el descontento…
—Los marineros agotados se negaron a
obedecer y el descontento…
De
nuevo nos volvemos a encontrar con que colocar la coma cambia sustancialmente
la frase, pues no quiere decir lo mismo la primera que la segunda frase.
3-Se puede colocar
una coma antes de los complementos circunstanciales y otros complementos del
verbo que se antepongan al mismo, pero en muchos casos no hace falta poner la
coma. No obstante, hay que prestar especial atención en estos casos.
—Ayer, por la noche, fui a cenar.
—Durante catorce días, la marcha fue
insoportable.
En
ambos ejemplos nos damos cuenta que podemos quitar la coma sin que el mensaje
en la frase sufra ningún cambio.
4-Cuando se
suprime el verbo debemos colocar la coma.
—Tú, quieto. (—Tú estate quieto)
—Juan fue al cine. María, al teatro.
(Juan fue al cine. María fue al teatro.)
El
explicativo.
Se
colocan las comas en las proposiciones de relativo explicativas. Explicativa
significa que un elemento lingüístico se refiere a otro en toda su extensión.
Sirven para expresar cómo ve la realidad el autor, de ahí el término de
explicativo.
—Diego de la Vega, que era muy buen
capitán y conocedor de los hombres, no quiso regañar a sus hombres por tal
menudencia…
Hemos
interrumpido la frase para explicar que el capitán, Diego de la Vega, posee
ciertas cualidades que le permiten encararse con los soldados de forma exitosa,
inciso que emplea el autor para resaltarlo.
Esto
se opone al concepto de especificativo que sirve para distinguir un elemento de
los de su misma especie, por eso se dice que las estructuras especificas son
objetivas. No es lo mismo:
—Los soldados que querían que todo fuera
a mejor se marcharon callados.
Que esto otro:
—Los soldados, que querían que todo
fuera a mejor, se marcharon callados.
En
la primera nos damos cuenta de la función especificativa (no todos se fueron),
mientras que en la segunda es explicativa puesto que el autor desea dejar
constancia de el porqué se marcharon los soldados (aparte que se fueron todos).
En
una proposición subordinada adverbial.
Se
debe colocar la coma después de una proposición subordinada adverbial cuando
ésta antecede a la oración principal:
—Cuanto termines el trabajo, me avisas.
—A pesar de todo, sigo sin creérmelo.
Si
la proposición subordinada se coloca en su orden no va separada con la coma. Se
separa con coma las proposiciones causales que vienen introducidas con un
“porque”. Se hace así porque los que hablan han omitido una parte del mensaje
que se da por entendido:
—Ha tenido que haber fuego, porque la
hoguera todavía tiene rescoldos humeantes.
—Ha habido fuego ya que la hoguera
todavía tiene rescoldos humeantes.
—La hoguera todavía tiene rescoldos
humeantes.
En
la última frase nos damos cuenta de la omisión de parte de la información por
sobreentenderse.
Seguiremos explicando
más reglas sobre el uso de la coma en una nueva entrada, que será la segunda
parte. Pincha AQUÍ para ir a dicha segunda parte. Otras entradas que te pueden
servir como ayuda y complemento para esta son UNOS CONSEJOS PARA ESCRIBIR DIÁLOGOS,
y UNA AYUDA PARA QUE TUS NOVELAS Y OBRAS ESTÉN MEJOR ESCRITAS, primera y
segunda parte (pincha AQUÍ para ir a la segunda parte).
Prueba también con estos:
EL USO CORRECTO DEL PUNTO Y LOS DOSPUNTOS.
EL USO CORRECTO DE LAS MAYÚSCULAS.
EL USO CORRECTO DEL PUNTO Y LOS DOSPUNTOS.
EL USO CORRECTO DE LAS MAYÚSCULAS.



