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miércoles, 2 de septiembre de 2020

ENCUENTRAS TU NOVELA EN UNA PÁGINA PIRATA DE INTERNET. ¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS? EL PROBLEMA DE AMAZON.

 

ENCUENTRAS TU NOVELA EN UNA PÁGINA PIRATA DE INTERNET. ¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS? EL PROBLEMA DE AMAZON.

 
            Bienvenidos de nuevo a mi blog, y perdonad el título largo de esta nueva entrada pero desde el principio quería dejar muy claro de qué va la cuestión. En otras entradas similares ya he tratado el tema de la piratería y la defensa de los derechos de autor y como defenderse cuando te roban, plagian o publican tu obra sin tu permiso y saltándose tus derechos de autor. Sin embargo, no está de más seguir insistiendo con el tema sobre todo porque, por desgracia, este no es un problema que se haya resuelto, al contrario, se ha agudizado con la proliferación de páginas Web desde las cuales se pueden descargar libros de forma gratuita sin el consentimiento de los autores.

            La cuestión es que desde que plataformas on-line (como es el caso de Amazon, por ejemplo) han dado la oportunidad a los autores para autopublicarse, las páginas Web donde se piratean libros han aumentado en número debido a la facilidad de poder conseguir las obras, a la ambigüedad en muchos casos de las leyes antipiratas o simplemente porque por parte de las autoridades competentes y de las personas supuestamente encargadas de perseguir y luchar contra este fraude no llevan a cabo de forma eficiente y responsable su tarea. Este último punto es el que más se suele dar, y voy a poner por ejemplo a España.

            En España sí existen leyes claras y contundentes contra el robo de la propiedad intelectual, el plagio o la piratería, el problema estriba en que no se ponen medios suficientes para acabar con esto o bien los máximos responsables sencillamente son negligentes en sus deberes. Es decir, encuentras tu novela en una página Web donde se descarga de forma gratuita o pagando (sin que veas ni un euro por eso) y aunque vayas a denunciar ante la Policía te encuentras con que los agentes no pueden hacerse cargo de tu denuncia debido a la falta de personal o medios. Normalmente, y puesto que no es un delito que implique cientos de miles de euros por estafa o robo, te aconsejan que vayas a un abogado especializado en estos casos, con lo que ello implica. Así que, la pregunta es obvia.

¿Qué hacer en caso de que te roben tu obra?

            Bien, como siempre digo, lo primero que tienes que hacer es registrar tu novela en el Registro de la Propiedad Intelectual. No es una garantía, pero es una prueba de que tu novela es tuya y te pertenecen tus derechos. Tener registrada la novela es una increíble ayuda en caso de que consigas llevar a juicio, pongamos por caso, al dueño de una de estas páginas piratas.


Después debes crear una alerta en Google con tu nombre y el título de tu libro. Si tu novela se coloca en una página Web pirata, Google Alert recogerá la mayoría de las menciones que se realicen a su nombre o título de la obra, lo que te permitirá estar al tanto de los manejos de tus novelas.

Ten un seguimiento de los lugares de intercambio de archivos, para intentar encontrar tu libro en los lugares piratas más conocidos.

            Cuando colocas tu novela en una página Web, asegúrate que exista la opción generar una notificación DMCA (Acta digital del milenio para los derechos de autor) y enviar esa acta a todas aquellas páginas que alojan una copia pirata de tu libro. En el caso de Amazon, cuentan con una opción que no permite que un lector pueda pasar una copia del libro a otra persona ni a otro dispositivo. Es conocido como DRM (Digital rights management), un anticopy que incorporan los libros digitales y que al parecer va a ser incorporado por todas las editoriales españolas. Existen también otras formas como utilizar marcas de agua que solo pueden ser quitadas con un código que se te da cuando compras el libro y que solo vale para un determinado dispositivo.

            Si tu libro está en varias páginas piratas, haz un listado de todas ellas y procura controlarlas, pues tu libro suele ir de un sitio para otro en un intento de despistar. Envía ese listado a tu editor para que tome las medidas oportunas.

            Intenta pertenecer a asociaciones de autores y/o editores del tipo CEDRO. Estas entidades cuentan con medios suficientes para atacar y eliminar páginas piratas e incluso con abogados muy especializados (aunque tendrás que pagar por sus honorarios pero siempre CEDRO te aconseja que hacer y tampoco te deja desamparado). El pertenecer a una asociación ayuda mucho, pues no es lo mismo la denuncia de una persona que la denuncia de una entidad que represente a miles de autores y editores.

            Cuando encuentres una de tus novelas en una página sin tu permiso, ponte en contacto con dicha página e informales de que tu novela no puede estar ahí. En muchas ocasiones estas páginas están llevadas por aficionados a la lectura que lo único que quieren es compartir sus libros favoritos con otros lectores. Y si es así, lo normal es que atiendan tu solicitud y quiten de inmediato tu libro.



            Si no puedes ponerte en contacto con las personas de la página es porque es una página pirata, y si ya cobran por la descarga de tu obra, entonces debes acudir bien a la asociación en la que estés registrado o bien a la Policía aunque creas que no va a servir de nada. Si la cosa va de mucho dinero y puedes asumirlo, lo mejor es ir a un abogado especializado. Ahora bien, si puedes ponerte en contacto con quien lleve esa página, aclárale que está cometiendo un delito y que tomarás las medidas adecuadas en caso de que no quite de inmediato tu obra. Si con esas sigue sin quitarla, entonces haz lo dicho anteriormente. CEDRO para este problema es muy eficiente, pues de forma legal consigue cerrar mediante imposición judicial estas páginas, además de que por su nombre y peso como entidad suele impresionar a las personas que crean estas páginas Web piratas.

            Denuncia en redes sociales, y cuanto más barullo armes mejor, lo que te está pasando, indicando que página y que personas son las que te están robando y utilizando tu obra. A estas personas no les gusta verse señaladas tan abiertamente a pesar de que estén en Internet.

El problema Amazon

            Esta entrada quiere profundizar un poco más en el asunto de Amazon y los problemas legales que en ocasiones varios autores han tenido con esta plataforma digital (yo incluido). Hay que aclarar dos cosas: una es que Amazon posee herramientas para impedir que tu obra, una vez publicada y con DRM anticopy activado, sea descargada de forma ilícita. Dos, que Amazon está para ganar dinero, no para atender los problemas de los autores, y mucho menos de los autores que se autopublican. Me explico.

            Si bien Amazon impedirá por todos los medios que tu obra sea descargada de forma ilegal, una vez que ha sido robada se lava totalmente las manos y no desea saber más del asunto, hasta el punto que no en pocas ocasiones se ha puesto a favor del pirata que tiene la obra de forma ilegal en su página y en contra del autor que es el dueño legítimo de la obra. Amazon no quiere problemas legales, y en su mente empresarial solo atiende a los derechos de publicación, no de autor, y esta diferencia es la que explica su política, totalmente errada en mi opinión.

            Voy a poner dos claros ejemplos y sus soluciones. Estos dos ejemplos, a través de los contactos con otros autores, son los más frecuentes con Amazon, y su solución puede ser o bien sencilla, o bien convertirse en un infierno para el autor. El primer caso me ocurrió hace años.

Amazon no reconoce los derechos de autor

            Hace años (como ya conté en otras entradas) publiqué varios libros con una editorial. Esa editorial puso esos libros en formato libro electrónico a la venta en Amazon con su sello editorial. La editorial terminó por quebrar y se fue al cierre. En el caos que vino a continuación, el editor quiso anular todas las obras publicadas en Amazon en formato digital encontrándose con que no pudo hacerlo porque perdió las contraseñas y puesto que Amazon no puso las cosas fáciles el asunto se dejó correr y el tiempo fue pasando; aclarar que yo no sabía nada de esto.


            Cuando años más adelante quise publicar con Amazon varias de mis novelas, me encontré con que Amazon no me dejaba publicarlas porque ya estaban publicadas con el nombre de la editorial. Me puse en contacto con Amazon y les expliqué que dicha editorial ya no existía y que cuando una editorial quiebra y desaparece automáticamente los derechos de publicación vuelven al autor. Amazon no me dio la razón. Seguía empeñado en que no podía publicar y que para hacerlo necesitaba el permiso del editor o editorial y no atendiendo al hecho de que ambos ya no existían; demencial. Envié fotocopias del Registro de la Propiedad Intelectual donde se demostraba que las obras eran mías, fotocopias de los contratos de publicación donde incidía en las clausulas que indicaban que a los cinco años, si la editorial no seguía publicando o desaparecía, los derechos de publicación volvían a mí. Amazon siguió sin darme la razón, aduciendo tercamente que no podía publicar sin el permiso de una editorial que ya no existía. Llamar estúpidos a lo que estén en el departamento de Amazon correspondiente a estos temas es, quizás, pasarse un poco, así que me limitaré a llamarlos idiotas, que como todo el mundo sabe viene del griego ιδιωτης (idiotes), que significa aquel que no se interesa por los asuntos públicos sino privados o que está fuera de la realidad.

            Pude solucionar el problema gracias a que me puse en contacto con el editor y firmar una transferencia de derechos de publicación de la persona del editor a mi persona como autor (estos modelos de derechos y transferencias los puedes encontrar por Internet). Fin del problema. La cuestión es que hubiera pasado si no hubiera podido encontrar a mi antiguo editor (que se fue a vivir a Francia, pero menos mal que no perdimos el contacto ni yo su correo electrónico). Esto que os he ejemplificado es mucho más común de lo que creéis. Ahora, vamos con el segundo ejemplo.

Amazon se lava las manos siempre

            Una autora decide publicar su novela en Amazon y se encuentra con que Amazon le niega la publicación. ¿Por qué? Pues porque Amazon encuentra que esa obra ya está colgada en una página Web de la que la autora ni tan siquiera conocía su existencia. Evidentemente, esa página Web es una página pirata que ha robado la obra y la está publicando sin el permiso de la autora y saltándose la Ley. Cuando la autora escribe a Amazon y le pide que le diga que página es esa, Amazon se niega y no solamente no da la dirección de la página pirata a la autora, sino que encima amenaza a la misma con posibles consecuencias judiciales. Como podéis comprobar, en este caso Amazon se coloca del lado de los que se están saltando la Ley.

            La autora se muestra impotente, pues no comprende que Amazon no le ayude y en cambio se posicione a favor de la página pirata. Esto es así, porque como ya he dicho, Amazon no distingue entre derechos de autor y derechos de publicación, y entiende que si una obra ya está publicada en una página Web o en una editorial el autor, dueño de la obra, no tiene ningún derecho sobre ella; aunque en realidad su obra haya sido robada. Amazon no quiere complicaciones con los derechos de autor, se lava las manos porque lo que no desea es que se le lleva a juicio por esos temas y se muestra implacable con los presuntos autores que se saltan los derechos de publicación, aunque se den casos como los que os estoy narrando (e insisto, más a menudo de lo que creéis). ¿Cómo se solucionó este problema? La autora logró encontrar la página pirata, se puso en contacto con sus dueños y les indicó que no podían tener su obra ahí, luego se puso en contacto con CEDRO y a continuación escribió a Amazon.com, en inglés, puesto que Amazon.es decidió no ayudar ni solucionar el problema. Y aquí os dejo el siguiente consejo para estos problemas con Amazon.

            En primera instancia, poneros en contacto con Amazon.es. No suele servir de mucho, e ignoro porque, pero hay que hacerlo. Si no os hacen caso o no os ayudan, entonces poneros en contacto con Amazon.com explicando que la sección de Amazon.es no os ayuda. Amazon.com es mucho mejor y suele solucionar estos problemas, y es debido, quizás, a que en el mercado anglosajón literario se toman muy en serio las cuestiones de los derechos de los autores, no como en el mercado literario hispano parlante donde los atropellos, abusos y robos de autorías están a la orden del día.


Conclusión

            Llevo años publicando con Amazon, y si las cosas van bien no tienes problemas con ellos y puedes beneficiarte de sus promociones y su profesionalidad en ese sentido. Ahora, como las cosas vayan mal prepárate a sufrir tal y como has podido comprobar con los ejemplos que he expuesto. No me malinterpretéis, Amazon no es la peor editorial, ni es que sean seres malvados que deseen fastidiar a los autores, simplemente es una megaempresa que únicamente vela por sus intereses, más o menos como hace casi todo el mundo.

            Esto lleva a que muchos autores se replanteen si merece la pena autopublicarse bien por estos portales o bien por páginas Web llevados por el temor de ver como sus obras son robadas o pirateadas. Bien, no os voy a decir lo que tenéis que hacer, pero si seguís desde hace tiempo mi blog os habréis dado cuenta que siempre digo lo mismo. La Vida es riesgo, y el que no arriesga nada gana. Si publicáis tenéis que tener en cuenta que es más que seguro que descarguen de forma ilegal vuestras obras y las coloquen por ahí sin vuestro permiso, esto es así y hay que asumirlo, lo que no significa que os resignéis, sino que debéis luchar para impedirlo o una vez que se ha hecho solucionarlo. No estáis solos en la lucha, podéis uniros a asociaciones y entidades, a foros, pedir ayuda, exponer el problema en las redes sociales, denunciar a los infractores, moveos y seguro que conseguiréis solucionar la cuestión aunque al principio os parezca tarea imposible.

            Dura es la vida del escritor, pero si conoces al enemigo, tienes muchas posibilidades de vencerlo. Hasta la próxima.

 

 

viernes, 1 de mayo de 2020

COMO ESCRIBIR CORRECTAMENTE “SINO” Y “SI NO”


COMO ESCRIBIR CORRECTAMENTE “SINO” Y “SI NO”


            Bienvenidos de nuevo a mi blog. En esta entrada vamos a tratar un tema sencillo pero que en muchas ocasiones nos pone en un aprieto: ¿cuándo se escribe “sino” junto y cuando “si no” separado? Este es un error bastante más común de lo que se suele pensar y afecta incluso a gente tan preparada como filólogos, periodistas y escritores. Curiosamente apenas se da entre estudiantes de otras lenguas que aprenden el español, quizás porque lo detectan con mayor facilidad que el hispanoparlante. Vamos entonces a aprender a cómo escribir correctamente “sino” y “si no”.

¿Cuándo se escribe sino?

            “Sino” es una conjunción adversativa que se escribe en una sola palabra y se usa, principalmente, para contraponer un concepto a otro:

—No estudia, sino que trabaja.

            Se pueden dar cuatro casos diferentes a la hora de escribir esta palabra, y son los siguientes. Comencemos con el primero, que es cuando enfrentamos dos conceptos, uno negativo y el otro positivo, como ya he explicado un poco más arriba. Un ejemplo sería:

—Santiago no ha ido al teatro, sino al cine.

            El segundo caso es cuando la frase nos deja sustituir la palabra “excepto” por “sino”. Ejemplo: “No quiero tener tratos con nadie, sino con Julio César”. Hay que tener en cuenta el orden de la frase y donde está situado “excepto” para poder hacer la sustitución. Si escribimos: “Excepto Juan, nadie sabe donde está”, no podemos poner “sino” porque quedaría así: “Sino Juan, nadie sabe donde está”. La frase es horrible y no tiene sentido.
            El tercer caso es cuando podemos sustituir “sino” por “solamente” o “tan solo”, como por ejemplo “No te digo que lo hagas a la perfección, sino que lo intentes”. El cuarto caso sería utilizarlo como  conjunción adversativa, o sea, cuando denota adición de una o varias cuestiones de las que estemos hablando. Y si esto te suena raro, con un ejemplo verás lo que digo: “No quiero esta arma solo por su cadencia de tiro, sino también por su fiabilidad, robustez, diseño y poco peso”.
            Existe un caso que poco tiene que ver con los anteriores y en el cual siempre se pone “sino” junto, y es cuando se convierte en sustantivo. Hay que recordar que “sino” proviene del latín “signum”, que significa señal, presagio, y por tanto evoca la idea del destino escrito o la predestinación. La RAE explica que “sino” denota fatalidad o destino. Un ejemplo: “Su sino era caer en esa batalla y nada de lo que hubiéramos hecho habría cambiado tal cosa”.


¿Cuándo se escribe si no?

            Hay que darse cuenta de que al distinguir “sino” de “si no”, la segunda opción son dos palabras, por eso nos debería ser algo más fácil poder saber cuándo ponerlo junto o separado. Si lo escribimos separado, es porque vamos a introducir una oración condicional normalmente negativa, ya que “si” es una conjunción condicional y “no” es un adverbio de negación. Puede ir al principio de una oración, como por ejemplo:

—Si no lo terminas a tiempo, no te pagarán.

            Una pista que nos indica que va separado es que nunca falta una coma en las oraciones que comienzan por “si no”. También lo usamos para comunicar que no creemos en algo que se nos acaba de decir. Un claro ejemplo sería:

—Mira, si no, la que nos acaba de caer encima.

            Hay ocasiones en las que no resulta necesario colocar el “no”:

—Me pregunto si no lloverá mañana otra vez.
—Me pregunto si lloverá mañana otra vez.

            Un truco sencillo para saber cuándo debe escribirse “si no” es cuando se puede intercalar entre si y no algún elemento sin que se pierda el sentido en el texto.

—Si (el policía) no hubiera intervenido a tiempo.
—Si (ella) no hubiera hecho eso, nada habría pasado.

            Y esto es todo. Como habéis podido apreciar, las reglas para saber escribir “sino” y “si no” son bien fáciles de recordar. No olvidéis que una novela bien escrita tiene muchas más posibilidades de verse publicada que otra repleta de faltas de ortografía. Nos “vemos” en la siguiente entrada.























jueves, 9 de enero de 2020

UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


            Si no has leído la novela de Aldous Huxley (Un mundo feliz, 1932), te recomiendo encarecidamente que lo hagas y comprenderás como España (y el mundo occidental en general) se encamina rápidamente a ese mundo distópico y a su final como democracia. He querido escribir esta entrada en mi blog debido a la gravedad de los sucesos y para denunciar como la censura se está imponiendo en las redes sociales, mientras que en los medios de comunicación (salvo muy escasas excepciones) ya se ha impuesto del todo y casi está a punto de conseguirlo también en el mundo de la Cultura, claramente prostituida al poder factico. Aunque en mi blog trato de temas literarios, de mis novelas, en dar consejos y ayudas a los escritores y de información en general sobre gramática u ortografía, me veo obligado a sumarme a ese grupo de divulgadores, influencers, youtubers, escritores, periodistas, artistas y gente del mundo de la Cultura (de la cual forma parte la Literatura) para dar voz a lo que está ocurriendo.
            En definitiva, quiero dejar bien claro y de forma rotunda que YO TAMBIÉN ME UNO A LA RESISTENCIA.

¿Qué está pasando?



            En algunas entradas he denunciado como varias editoriales españolas me quisieron censurar, cambiar o recortar algunas de mis novelas ya que las consideraban “políticamente incorrectas” o no adecuadas para estos tiempos; o simplemente esas novelas no trataban sobre lo que ellos querían y sí sobre otros temas sobre lo que no estaban de acuerdo, siempre en términos políticos. Y es que cuando en la Literatura impones el aspecto de la economía mal vamos, pero si también le sumas el aspecto de la política entonces te encuentras con la tiranía, es decir: la dictadura.

            Y es que no hace falta un señor con el bigote y soldados en las calles para imponer una dictadura, sino que esta puede venir de las urnas y ser muy “democrática”. La censura es una de las formas que tiene la dictadura de imponer sus normas y de acallar la voz de los que discrepan, peor aún, de los que piensan diferente.

            Aunque escuches en los medios de comunicación o a los políticos decir que España es una democracia donde los derechos humanos y de igualdad prevalecen no te dejes engañar, porque esa es la primera mentira. España dejó de ser una democracia desde hace ya al menos dos décadas. No es este el lugar donde entrar a fondo en el tema, pues es mi intención ir directo a lo que quiero denunciar: la censura en las redes sociales.

            Las redes sociales forman ya parte de la vida de millones de personas y se han impuesto sobre los tradicionales medios de información a la hora de buscar la verdad o de saber de ciertas cosas. Es decir, las redes sociales forman parte de la Cultura. Ahora bien, las redes sociales también eran el último reducto de libertad ya que no estaban controlados ni por la Economía, ni por la Política. Y digo que era el último reducto y no digo que lo es porque ya ha dejado de serlo. La Política ya ha impuesto su dictadura. Las redes sociales son cada vez más terreno del pensamiento único y de lo impuesto por lo “políticamente correcto” o “progresismo” que son las nuevas menciones de lo que en realidad es la dictadura y que no son más que otras facetas del comunismo, fascismo y socialismo que se camuflan para engañar al votante que no es más que un borrego apesebrado incapaz de aceptar que se puede pensar diferente a lo establecido (ahí tenemos sin ir más lejos a las universidades estadounidenses, con sus salas especiales para estudiantes estresados que no son capaces de soportar que otros estudiantes tengan otras ideas y mentalidades diferentes a ellos ya que se consideran dueños de la única moral y verdad que existe en el mundo). La mal llamada izquierda (que no es izquierda, es socialismo y comunismo) ha hecho lo mismo con las redes sociales, imponiendo su pensamiento y ley de la mordaza para evitar que se puedan escuchar voces discrepantes o mentalidades diferentes. Ellos, que se autoproclaman adalides de la diversidad, odian todo aquello que sea distinto.

            La censura en las redes sociales no es más que otra forma de imponer una dictadura, atacando la Cultura pues la información y el transmitir tus ideas a otros no es más que una rama diferente de la Cultura que se expande como las ramas de un árbol en diferentes direcciones. Es por eso que aquí me veo obligado a tratar el tema, ya que me afecta directamente. No solamente se censuran o relegan al rincón más oscuro mensajes o vídeos relacionados con la política, sino también con la Historia y la Literatura. Así, tenemos que ya hay autores que ven como sus vídeos, escritos y mensajes son censurados porque tratan de temas que son considerados “políticamente incorrectos”, tal y como me pasó a mí con “Crónicas de un conquistador” o “El pueblo de las nubes”. Como ya he explicado esto en otras entradas, seguiré adelante con el asunto de las redes sociales.



No existe libertad de expresión



            Como ya he explicado, en España algunos derechos humanos básicos se han visto drásticamente recortados o directamente eliminados. Tenemos, por ejemplo, el derecho de la presunción de inocencia, eliminado por una mal llamada ley de violencia de género que dice que el varón, simplemente por ser varón, ya es culpable (ley de violencia, por cierto, que ha fracasado estrepitosamente en su intento de erradicar la violencia contra las mujeres), y ahora nos llega una asfixia cada vez más mayor sobre el derecho de la libertad de expresión. Supuestamente en una democracia se puede hablar de todo y se puede criticar todo, siempre que se haga desde el respeto y aportando datos sobre lo que se habla. Por eso tu puedes afirmar que Fulanito ha hecho una cosa que está mal y lo demuestres con datos, pero lo que no puedes hacer es colgar un vídeo insultando a Fulanito simplemente porque sí y te cae mal; esto, cualquier tonto lo puede comprender (o no, visto el nivel de educación y comprensión que hay en España).

            En las redes sociales no funciona así (en el periodismo hace años que ya no existe la libertad de expresión, solo se habla de lo que quiere el régimen) y simplemente el hecho de aportar una opinión diferente que contradiga lo políticamente correcto establecido te lleva a la censura. Eliminan tus vídeos o los relegan a segundo plano para que en las búsquedas nunca aparezcan, o te niegan tus porcentajes de beneficios. Esto no se hace de forma casual, sino que es premeditado y se aprecia que detrás hay una clara pauta con una muy bien establecida meta. Y si creéis que exagero, mirad este vídeo donde directamente censuran a Agustín Laje en directo por Twitter, ¡simplemente por colgar una foto!


            En este otro vídeo se explica también muy claramente las formas que tienen Youtube o Twitter de censurarte:




Aunque el caso de Agustín Laje ha pasado en Latinoamérica, se puede extrapolar perfectamente a España, ya que este tipo de censura también ocurre aquí, como lo pueden decir Isaac Parejo, Roma Gallardo, Una Alienada, Ivette en el país de la progresía, Un Señor de Logroño, InMatrix, Coto de Caza Progre, Un Tío Blanco y Heterosexual, Fortunata y Jacinta  y tantos otros divulgadores, youtubers e influencers, y de igual forma ocurre con la Cultura y la Literatura, como con los vídeos de María Elvira Roca Barea y otros autores.

            Aquí no se trata de estar de acuerdo o no con sus opiniones, se trata de Libertad de Expresión, un derecho humano básico que hay que respetar y proteger. Estas personas exponen sus opiniones con datos, argumentos e intentan transmitir una idea que, como digo, puedes estar de acuerdo o no con ella, es tu elección, pero lo que nunca puedes hacer es censurarlos simplemente porque lo que dicen no casa con lo que tu piensas o porque te molesta lo que dicen. Peor todavía es censurarlos porque critiquen al poder establecido, ya que esto demuestra que la tiranía abusa de su posición de poder para eliminar a los disidentes que no siguen sus directrices.

            Junto con la censura viene la descalificación, los insultos o las mentiras que te convierten en un paria, en un peligro a evitar y por tanto es justificable que se te censure o se vulneren tus derechos. Tomemos el caso de que si me muestro contrario a la actual ley de violencia de género automáticamente los nuevos censores me convierten en un sujeto machista que justifica la violencia contra las mujeres (aunque sea una flagrante mentira y no tengan ni una sola prueba que justifique su afirmación) y por tanto es lícito y moral que todo lo que escriba o grabe sea censurado y/o eliminado.

            Esta forma de acallar a los que piensan de forma diferente o se salen de la doctrina establecida es la que está esclavizando a la sociedad occidental, sociedad que ella solita se coloca de buena gana la cadena al cuello. Nos estamos dirigiendo a gran velocidad a algo impensable hace veinte años, a una dictadura enmarcada en el gran engaño que es la actual Democracia, en una tiranía edulcorada con supuestas leyes progresistas y sociales que implantan el pensamiento Alicia en los ciudadanos desde la cuna para transformarlos en unos buenos vasallos dependientes del Estado.

            Ya sea en la Literatura o en las redes sociales, se debe combatir y denunciar este tipo de actuaciones tanto por parte de partidos políticos, como de entidades, organizaciones, asociaciones y grupos económicos y periodísticos. Por mi parte, seguiré denunciando cada vez que me encuentre un caso (ya sea personal o de un tercero) de censura de cualquier tipo en el mundo de la Cultura.

            Hecha esta entrada para mostrar mi repulsa hacia la censura y hacia todos aquellos que la promulgan, me despido hasta la próxima no sin citar las palabras de Will Durant:



“Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro”.