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lunes, 6 de julio de 2020

LA GENESIS DE… VAMPIRUS

LA GENESIS DE… VAMPIRUS

 

            Una de mis novelas más curiosas es “Vampirus”, una historia de terror gótico ambientada en el siglo XVIII en el Sacro Romano Imperio Germánico. Y digo que es curiosa porque nunca hubiera esperado escribir una historia de vampiros, pero la cuestión es que las circunstancias me obligaron a ello. A pesar de ser un libro que me vi “forzado” a escribir, puse el mismo empeño que si hubiese sido cualquiera de mis otras obras y eso se notó en el sentido de que muchos de mis lectores aseguran que “Vampirus” es posiblemente mi mejor novela de ficción. Es cierto que otras novelas, como “Madrid Zombi”, son más populares, pero “Vampirus” tiene ese toque de aventura añeja que consigue llegar a un determinado sector de lectores.

Todo empezó con la moda de los vampiros.

            Sí. Corría el año 2010 y los vampiros se habían vuelto a poner de moda gracias a las películas de la saga “Crepúsculo”. Unas películas, en mi opinión, muy sencillitas y bastante mediocres destinadas a un público adolescente no demasiado exigente. En estas películas se presentaban unos vampiros… digamos bastante diferentes a los que estábamos habituados por entonces. Estos seres de la oscuridad eran prácticamente humanos pero con poderes, ya que se enamoraban, tenían celos y actuaban como cualquiera en situaciones de conflicto, especialmente conflictos relacionados con el mundo de los adolescentes. Muy lejos del vampiro malvado y sanguinario, los vampiros de “Crepúsculo” eran benévolos (algunos), altruistas y almas atormentadas por su pérdida de humanidad, siendo además, como ya he dicho, capaces de enamorarse y entrar en líos por culpa de triángulos amorosos. No parecían espectros ni monstruos, sino niñatos inmortales.

            ¿Qué clase de vampiro es ese? Pues uno que generó mucho dinero y que se puso de moda durante mucho tiempo. Visto lo visto, el inefable José Márquez A. Periano, editor de Medea Ediciones, vio la oportunidad. ¿La gente demanda productos relacionados con los vampiros? Pues saquemos a la venta libros sobre vampiros. La pega es que a ninguno de los dos el vampiro estilo “Crepúsculo” nos gustaba. Lo detestábamos. ¿Qué hacer?

Así es como se crea una historia

            José y yo teníamos una divertida manera de inventarnos las historias. Nos reuníamos en la editorial una tarde con Coca Cola y patatas fritas o bollos, y mientras comíamos y bebíamos nos poníamos a hablar. Había que crear una historia y empezábamos diciendo cuanta chorrada se nos ocurriera, sin importar lo disparatada que pudiera resultar. Uno decía algo y el otro continuaba, entonces algo nos gustaba y nos poníamos a dar vueltas y a seguir diciendo disparates, eliminando lo que no nos gustaba y quedándonos con lo que sí que luego más adelante íbamos puliendo. Esta forma de crear historias puede parecer caótica y tonta, pero os aseguro que era un fértil crisol de donde surgían muchas y alucinantes historias y la de “Vampirus” no fue una excepción.

            En el caso que nos ocupa, José era muy seguidor de un programa de la radio llamado “La rosa de los vientos” que trata sobre misterios y hechos de la Historia. En un programa José escuchó un debate acerca del primer informe oficial sobre vampirismo en Europa: el Visum et repertum.

            En este informe, que existe, se habla de supuestos ataques de vampiros en una aldea remota de Serbia, que por entonces pertenecía al Sacro Romano Imperio Germánico, y que fueron investigados por una comisión imperial al mando del cirujano militar Dr. Johann Flückinger, al que acompañaron dos militares y otros dos cirujanos militares. La misión de esta expedición era encontrar a un haiduk (un campesino) llamado Arnold Paole del que se sospechaba se había convertido en vampiro y que era responsable del fallecimiento de dieciséis vecinos. El Visum et repertum es un detallado informe del resultado de las autopsias de las víctimas así como de las investigaciones e interrogatorios llevados a cabo en la zona y a los testigos. En 1731 Flückinger publicó un libro con el informe al que llamó Visum et repertum y fue tal el éxito del libro que desde entonces el término vampirus (vampiro) se popularizó en Europa y por eso ha llegado a nuestros días.

La novela

            Por supuesto, el informe histórico no podía convertirse en una novela si antes no se hacía muchos cambios, entre ellos la probada existencia de los vampiros. Tomando los personajes reales, el informe y realizando bastantes cambios logré crear una historia más entretenida y llena de suspense. Fue un primer borrador que no me terminó de convencer del todo. José insistía en que tenía que ser una historia parecida a “Crepúsculo”, pero por más vueltas que le daba no me cuadraba eso con un informe del siglo XVIII. Hasta que se me ocurrió prescindir de “Crepúsculo” y retomar la figura del vampiro tradicional.

            Soy un gran fan de las películas de la Hammer de los años 70. Sus películas de Drácula, el doctor Frankenstein, monstruos y vampiros siempre me han parecido de lo mejor. El ambiente gótico que poseen esas películas iría de perlas para “Vampirus”. Si lograba recrear esa ambientación y a los vampiros los convertía en los vampiros de la Hammer entonces la historia de “Vampirus” tomaba una forma mucho más consistente y atractiva; las piezas encajaban.

            Claro que José no estaba por la labor de tantos cambios. Estaba empeñado en el estilo “Crepúsculo” y yo seguía insistiendo en que lo mejor era un vampiro gótico estilo Hammer. Como no nos poníamos de acuerdo, le pedí a mi editor que me dejara escribir un argumento de varias páginas y que tomara una decisión tras leerlo. A los pocos días José leyó el argumento y quedó convencido: mi idea era mejor. Hubo algunos cambios más y el argumento terminó por cerrarse del todo. Ya solo quedaba ponerse a trabajar.

            Mi editor me apremió para que terminara cuanto antes la novela, ya que debíamos aprovechar la moda y el tirón comercial de “Crepúsculo” antes de que se agotara. Para darme mayor estímulo a la hora de escribir, incluso me adelantó parte de las ganancias.

Problemas vampíricos

            “Vampirus” es la novela más rápida que he escrito hasta el momento. Algo más de doscientas páginas que fueron escritas en apenas veinticinco días. Fue un arduo trabajo que llevé a cabo con toda la diligencia posible. Entregué el manuscrito a mi editor confiando en que para Navidades (la novela la escribí en septiembre) podríamos ponerla a la venta y aprovechar el tirón de ventas de esas señaladas fechas. Mas a partir de aquí todo fueron problemas y retrasos.

            Para empezar, había que corregir y maquetar la novela. La corrección fue un desastre. El responsable era muy lento y apenas corregía dos o tres páginas por día y eso cuando aparecía por la editorial. Los días se fueron sucediendo y la fecha de publicación se acercaba a toda velocidad. En cuanto a la maquetación, más de lo mismo. Por aquel entonces la editorial se había quedado sin maquetador y de esa tarea se encargaba José o cualquier otra persona. El problema es que José siempre andaba hasta arriba de trabajo o la otra persona pues tampoco fue muy responsable y los retrasos se siguieron sucediendo, hasta tal punto que llegó Navidad y la novela estaba sin corregir, sin maquetar y no tenía ni tan siquiera portada.

            Perdida la ventana de las fiestas navideñas, y con el desierto del invierno por delante, solo quedaba publicar la novela en primavera haciéndola coincidir con las Ferias de Libros. Se volvió a empezar y ya se contó con una portada obtenida de un portafolio de una autora que había trabajado para Medea: Marcela Bolívar. Se pagaron los derechos de autor, se cogió la ilustración y con ella se creó la portada de “Vampirus”. Era una muy buena ilustración, pero poco tenía que ver con el libro. No obstante, era bonita y comercialmente atractiva, así que se pensó que sería adecuada.

            Y esto fue el único triunfo conseguido en esos meses, porque otra vez los retrasos fueron la constante y la novela tampoco se pudo publicar esa primavera. Ni en verano. Ni en Navidad. Tardó dos años en ver la luz, y cuando lo hizo también se cometieron graves errores.

            La editorial ya era un caos, con la gente pasando de trabajar y los editores perdidos en sus proyectos personales y dejando de lado otros, con lo que al final los libros, de unos y de otros, nunca estaban a punto y siempre tenían retrasos en sus lanzamientos. Lo peor es que se creaban expectativas con los puntos de distribución y venta ya que la editorial enviaba catálogos y fechas de lanzamientos de obras que luego no se cumplían. Cuando tras muchos meses de retraso por fin salían dichas obras a la venta ya era demasiado tarde pues el interés se había perdido. Algo así pasó con “Vampirus”. Para empezar, con la saga “Crepúsculo” ya olvidada y con los zombis pegando fuerte, una novela sobre vampiros no encajaba muy bien en ese momento. Y encima, para terminar de estropearlo todo, tanto el editor como el maquetador se equivocaron y enviaron a imprenta un documento sin corregir y con fallos en la portada. Resultado: un libro defectuoso repleto de errores y con una portada inacabada. Obviamente, apenas tuvo ventas y los libreros se quejaron por la mala calidad del producto.

            Se tuvo que hacer una segunda edición y corregir todos esos errores. En ese momento entró a trabajar por un tiempo a la editorial en calidad de maquetador y portadista mi amigo Juanjo Maillo, un pedazo de artista que imprimió a las portadas un gran nivel de calidad. Por desgracia solo estuvo un breve tiempo donde realizó un enorme trabajo. La novela por fin salió publicada como debía, pero también pasó un tiempo y las ventas realmente fueron malas. Todo lo que pudo salir mal con el proyecto de “Vampirus” salió mal.

El tiempo lo fue remediando

            Aunque tuvo malas ventas, “Vampirus” caló entre esos lectores que enseguida hicieron un boca a boca y un movimiento por las redes sociales animando a la gente a que leyera una historia “clásica” de vampiros que atrapaba y era bastante buena. Hubo entonces un lento y constante goteo de ventas hasta que la editorial terminó por cerrar.

            A pesar del cierre, al correo de la editorial llegaban peticiones de clientes y librerías pidiendo más ejemplares de “Vampirus”, así que creí que debía intentar seguir manteniendo la novela a la venta como fuera. Intenté varias opciones, siendo la primera enviar el manuscrito a otras editoriales. No tuve ningún éxito. En España prácticamente no tuve respuestas ni ofertas por parte de las editoriales que por entonces ya habían entrado en una monolítica política de publicación (como ya explico en otras entradas) y no querían saber nada de novelas que no fueran a ser un éxito de ventas desde el primer día. Sí que recibí ofertas de editoriales latinoamericanas, pero sus condiciones no me convencieron y deseché publicar con ellas. Solo una editorial argentina, NeD, se ofreció a publicar la novela, solo que en formato digital. Tampoco acepté más que nada porque fue cuando puse la vista en Amazon, que recién había creado su apartado de publicación y daba la posibilidad de poder llegar con tu libro a decenas de miles de lectores.

            Corregí y retoqué ligeramente la novela, más adelante cree una nueva portada que me hizo la maravillosa Les y la puse a la venta tanto en formato libro digital como en formato de papel.

            Las ventas de “Vampirus” nunca fueron grandes, más bien modestas, pero en compensación es una de mis obras mejor valoradas y criticadas por los lectores, que gustan de una historia de vampiros a la antigua usanza y que valoran ese estilo a lo Hammer. Otra de las características por la que gusta la novela es su estilo “visual” (estilo cinematográfico y del que hablo también en otras entradas), directo y muy entretenido. A pesar del toque de aventura, otra cosa que también gusta mucho a los lectores es su parte de suspense y terror que atrapa y hace difícil dejar la lectura, así como un protagonista con pies de barro que en un principio hasta cae antipático (como fue mi intención).

            “Vampirus” fue uno de mis primeros libros en ser escrito utilizando ese estilo “visual” que me define. Lo hice a propósito y desde entonces lo empleo con determinadas novelas. La obra sigue su curso y, como ya he dicho, no es pródiga en ventas, pero se sigue considerando entre mis lectores como una de mis mejores obras de ficción. Sé que es una historia para un determinado público, y sé que sería una buena película si alguien se decidiera a producirla.

            Si deseas pasar un buen rato de suspense y aventura en paramos helados y terribles, esta es tu lectura. Sigue la pista al vampiro en el siglo XVIII y prepárate para enfrentarte al Mal en su estado más puro.

           

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

viernes, 6 de marzo de 2020

LOS DIOSES OSCUROS


LOS DIOSES OSCUROS

“Este es un libro de aventuras y de ficción, es por eso que no se respeta la Historia ni se pretende dar lecciones sobre nada excepto en entretener y dejar volar libremente la imaginación. Dentro del mundo en el que vivimos, existen otros que pudieron ser, que no se rigen por las mismas leyes que el nuestro. Este es uno de esos mundos.”

            Cuando comiences a leer una de mis novelas y veas esta introducción, eso significa que te vas a adentrar en una historia donde en cierto momento (ya bien sea de pasada o insertada en la trama principal) te vas a encontrar con referencias a los Dioses Oscuros y/o sus seguidores. Ahora la pregunta es la siguiente: ¿qué o quiénes son los Dioses Oscuros?

Los orígenes

            Cuando publiqué por primera vez con Ediciones Medea (allá por el lejano año de 2006) “La caída del Águila” los lectores se encontraron con una historia rara que se salía fuera de lo común, pues la historia se centraba en un hecho histórico en el año 9 a. C. y después pasaba a convertirse en una aventura de ficción con elementos sobrenaturales perturbadores que recordaban poderosamente a las entidades cósmicas de H. P. Lovecraft. “La caída del Águila” es una ucronía sobrenatural, una novela que incide en un determinado momento histórico transcendental que supuso para la antigua Roma un punto de inflexión, aunque eso no es de lo que quiero hablar en esta entrada, sino de los Dioses Oscuros.
            En un punto de la trama los personajes se toparon con cosas que no pertenecían a su mundo, criaturas abominables que poseían seguidores que las adoraban y obedecían. Dichas criaturas eran a su vez siervos de otras inteligencias más poderosas y tan extrañas a todo lo humano que eran sencillamente incomprensibles: los Dioses Oscuros.

Que son los Dioses Oscuros

            En la novela, los Dioses Oscuros son entidades que moran en abismos más allá de nuestra realidad y universo, desterrados a otros planos por una coalición de dioses tras una lucha que se libró hace eones en los confines del universo. Derrotados, los Dioses Oscuros han jurado retornar y destruir la Creación y con ella la Vida, que es lo que da sustento a los dioses que los mortales conocen y adoran. O quizás tengan otros motivos, pero eso es algo que no se puede saber con certeza ya que sus mentes alienígenas y poderosas están muy por encima de nuestros pobres conceptos de Bien y Mal, comprensión y empatía.
            Puesto que los Dioses Oscuros no pueden acceder a nuestro plano de la realidad y se encuentran mermados en cuanto a poder, deben actuar con cautela para evitar llamar la atención de los demás dioses que, confiados, creen que el peligro de los Dioses Oscuros ha sido erradicado. Para evitar ser descubiertos, los Dioses Oscuros han aprendido a enviar siervos, criaturas ínfimas pero que aún así son poderosas, a nuestra realidad para que ejecuten sus planes. Estas criaturas fueron tomadas por dioses por los primeros hombres y adoradas como tales, cometiendo en su nombre atrocidades y horribles crímenes. Los siervos de los Dioses Oscuros pretendían llevar a la depravación y degeneración al ser humano, para de esta forma conducirlo a la locura y permitir el paso a nuestra realidad a los Dioses Oscuros. Por fortuna, la Humanidad siempre ha contado con campeones que se han enfrentado a estas criaturas y han acabado con ellas, pero no con todas.
            También, en ocasiones, ciertos dioses han intervenido a favor de la Humanidad a pesar de que han menguado en poder debido a que sus adoradores han ido decreciendo en número a lo largo de los siglos. Esto ha conducido a enfrentamientos entre los mortales, tribus contra tribus, imperios contra imperios, manipulados unos y otros por los dioses como se puede apreciar en La Saga del Águila.

 
Influencias

            Es obvio, para el lector avispado, que los Dioses Oscuros son una clara influencia de los dioses primigenios, creaciones de H. P. Lovecraft englobadas en lo que se conoce como Mitos de Cthulhu. Es algo que nunca he negado ni escondido, al contrario. Cualquiera que se haya leído la edición de “La caída del Águila” de Medea habrá comprobado en la introducción o en la dedicatoria que la novela está dedicada a tres de los autores que más me han impresionado e influenciado en esto de escribir: H. P. Lovecraft, Robert E. Howard y Arthur Conan Doyle. Del primero su terror cósmico, del segundo su sentido de la aventura y la épica y del tercero el suspense. Estos tres autores conforman para mí una triada insuperable. Los Dioses Oscuros beben mucho de Lovecraft, pero también de los otros dos autores. De unos y otros he ido tomando esto, aquello y dándole mi particular visión y haciéndolo encajar en el universo que a su vez creé. No se trata de un plagio, sino de un sentido homenaje. Si en el universo primigenio de Lovecraft la Humanidad no es más que una mota de polvo insignificante que se encuentra indefensa, en mi universo es una pieza importante del tablero cósmico, dueña de su destino y capaz de influir en los acontecimientos aunque la mayoría de las veces ni tan siquiera sea consciente de ello. Si en Lovecraft no hay prácticamente forma de enfrentarse a las abominaciones que surgen de abismos pavorosos, en mi universo el honesto valor humano, el buen acero y el fuego son armas eficaces para acabar con cualquier monstruo a pesar de su poder. Incluso las poderosas entidades como los Dioses Oscuros son vulnerables a ciertos hechizos o dependen de los humanos para llevar a cabo sus planes.
            En definitiva, aunque en un principio puedan parecer muy parecidos, las entidades de Lovecraft y las mías difieren en muchos aspectos, siendo el principal que en mi universo la Humanidad escribe su propio Destino mientras que en el de Lovecraft está condenada a la extinción o a la más pavorosa de las locuras.

 
Los Dioses Oscuros en la realidad

            No solamente Lovecraft o Howard han influido a la hora de crear los Dioses Oscuros, también lo ha hecho la Historia y los propios seres humanos. No hay más que acercarse a los libros de Historia y Antropología para darse cuenta que, increíblemente, los seres humanos hemos estado adorando (y seguimos haciéndolo) por miles de años a los Dioses Oscuros.
            Estos han desfilado por la historia con otros nombres, tales como Huitzilopochtli, Ahriman, Moloch Baal, Melkart, Satán y tantos otros a los que se ha sacrificado vidas humanas o dedicado guerras en su nombre. Son los dioses oscuros de nuestra Antigüedad, dioses de los muertos, de la Muerte y de la destrucción, del caos, la locura y la sangre, dioses que siempre han tenido necios adoradores que han sembrado de muerte y fuego las páginas de la Historia. Son arquetipos oscuros que nacen en lo más profundo de nuestra psique, pues no hay que olvidar que cada uno de nosotros posee un trozo de oscuridad enterrado en lo más profundo de nuestro ser que en ocasiones dejamos aflorar a la superficie, bien sea de forma consciente o no.
            No solamente los Dioses Oscuros han proliferado en la Antigüedad, sino que han llegado a nuestros días, ya que se nutren principalmente de la estupidez, malicia, avaricia y sobre todo de la ignorancia de los seres humanos, defectos que en la actualidad siguen abundando por desgracia en las sociedades, sobre todo, por paradójico que parezca, en las llamadas “primeras naciones”. Han cambiado de nombre, por supuesto, pues los Dioses Oscuros son hábiles en seguir vivos a través de las eras, son mutables y saben adaptarse para llegar con mayor facilidad a los débiles de mente y negros de corazón. Han adoptado el nombre de fascismo, comunismo, socialismo, progresismo, consumismo desenfrenado, fanatismo, intolerancia, arrogancia… y en su nombre se llevan a cabo guerras o se destruyen países, se conduce al hambre y a la miseria a naciones o se las expolia de sus recursos, se sacrifican niños en aras de supuestos derechos o se inmolan personas en nombre de la Ciencia. Ellos están ahí, siempre han estado ahí aunque nos neguemos a reconocerlo. La oscuridad es su mejor baza, que no se crea en ellos también, pues así tienen más libertad de movimiento y pueden llevar a cabo sus planes. No en vano se les conoce como los Dioses Oscuros.

¿Por qué crear un universo así?

            La respuesta más simple es porque no. Cuando escribí “La caída del Águila” comprobé que había calado mucho entre los lectores la idea de los Dioses Oscuros. Cuando más adelante escribí “Carnis Vorax” y “Vampirus” me dije que sería gracioso meter algún pequeño detalle que conectaran estas dos novelas con “La caída del Águila”. Fue entonces cuando me di cuenta que bien podía crear un universo ficticio que tuviera una cosa en común: los Dioses Oscuros en mayor o menor medida. No es un universo con una fácil comprensión o con un sentido cronológico de los acontecimientos. Juego con la idea de que si bien, quizás, “Apocalipsis maya; con zombis” y “Madrid Zombi” sí que pueden pertenecer al mismo universo y seguir un orden, no tiene, en cambio, que pasar lo mismo con “La caída del Águila” o “Vampirus”… ¿o puede que sí?
            Cada lector puede sacar sus propias conclusiones. Mi intención es atizar la imaginación del lector para que pueda volar a otros mundos tan fantásticos como aterradores y pasar un buen rato. Que tenga, además, la sensación de que se ha introducido en un mundo que parece estar conectado, que juegue con esa idea que potenciará aún más la historia que se ha leído y por tanto la apreciará más. O a lo mejor es consciente de que viaja por diferentes mundos, otras realidades que se juntan gracias a un hilo común que es la presencia de entidades perturbadoras más allá de nuestro entendimiento, capaces de ir de un plano existencial a otro y dejar allí plantada su semilla de lo que nosotros consideramos el mal, pero que para ellos no es más que llevar adelante sus proyectos, como cuando nosotros construimos una casa y no nos fijamos, ni nos importa, que cuando las máquinas excavadoras crean los cimientos estamos destruyendo hormigueros y otros mundos de ínfimo tamaño.


           















           



lunes, 4 de noviembre de 2019

LA GÉNESIS DE… MADRID ZOMBI


LA GÉNESIS DE… MADRID ZOMBI



            En España soy medio conocido (más bien tirando a poco conocido) en mi carrera como escritor por dos sagas de libros. Una de ellas es la dedicada a la temática militar, con libros de ensayo y divulgación sobre la Primera y Segunda Guerras Mundiales, aunque en este caso mi “fama” se constriñe a un selecto y reducido número de aficionados y estudiosos de dichos conflictos. La otra es por la trilogía de novelas MADRID ZOMBI. ¿Pero, qué me llevó a escribir estas novelas cuando soy un reconocido no amante del género zombi? En esta entrada pretendo desvelar tan pavoroso misterio.

El editor tiene una idea
 
             Allá ya por el lejano año de 2010 (que no veas como pasa el tiempo), andaba yo escribiendo y trabajando para una pequeña editorial situada en Madrid llamada Ediciones Medea (que luego cambió el nombre a Stuka Ediciones hasta su cierre), principalmente en mis novelas históricas o en la ucronía de LA SAGA DEL ÁGUILA, cuando un fenómeno televisivo irrumpió con fuerza haciendo renacer un género. Me refiero a la serie estadounidense “The walking dead”. Dicha serie retomaba el mito del zombi bebiendo de su fuente original: la película de George A. Romero “La noche de los muertos vivientes” estrenada en 1968. Aunque no se menciona en ningún momento la palabra zombi, ya todos están de acuerdo en que esta fue la película que inició el género zombi tal y como lo entendemos en la actualidad.
            “The walking dead” supuso un hito en este género, pues su éxito propició que salieran más películas y series de zombis, así como atraer a un público que hasta entonces había sido reticente a este tipo de películas. He de añadir que si bien anteriormente a la serie hubo películas, cómics y series famosas, ninguna de ellas llegó a alcanzar el éxito y la repercusión que obtuvo “The walking dead”.
            Ante tal éxito, a mi editor de por entonces, el inefable e incansable A. Márquez Periano, se le iluminó no una, sino varias bombillas en la cabeza: había que aprovecharse del éxito de “The walking dead”. Me llamó a su augusta presencia y me explicó que era necesario que me involucrara en algún proyecto que implicara la presencia de zombis. A eso repliqué que yo no era el más adecuado pues nunca me gustaron las pelis de zombis. Mi editor no se inmutó ante mi respuesta e insistió, ya que, según él, yo era el más indicado pues mi estilo “cinematográfico” y agilidad en los diálogos me hacían idóneo para escribir novelas de zombis que atrajeran al gran público. Además, si deseaba que se me siguieran publicando mis otros proyectos no me quedaba más remedio que acatar los deseos supremos del gran líder, el editor.
            Ante semejante amenaza (nada sutil) y bien engrasada mi conciencia y moral con algo de dinero contante y sonante, me dispuse a emprender un nuevo proyecto literario del que no tenía ni malditas ganas de realizar.


¿Qué demonios escribo?

            Mi primer obstáculo fue que desconocía prácticamente todo sobre el mundo de los zombis. Sí, había visto “La noche de los muertos vivientes”, pero más allá de parecerme algo graciosa nunca me atrajo ni me pareció nada especial. Intenté acercarme a otras películas más modernas, pero los zombis siempre me aburrieron. Por eso, en el momento de comenzar a trabajar me vi en la obligación de documentarme sobre el mundo de los muertos que se levantan para comerse a los vivos. Como no podía ser menos, una de las primeras cosas que visioné fue “The walking dead”. He de reconocer que la primera temporada de la serie me atrajo bastante. Me gustaba mucho la visión apocalíptica en donde transcurría la acción, es decir, personas intentando sobrevivir en un mundo plagado de zombis. Me pareció más interesante eso que no lo de humanos intentando escapar de la recién creada epidemia zombi, como era el caso de otras películas, tipo filmes de A. Romero. A pesar de todo, para mi gusto, “The walking dead” decayó bastante en las siguientes temporadas y creo que la dejé de ver en la cuarta o quinta temporada, ya no me acuerdo muy bien. Y sobre el resto de series… pues me seguían sin convencer. Pero, tenía un trabajo por hacer y al menos me había documentado.
            No obstante, seguía en el mismo dilema: no tenía ni idea de sobre que escribir. Vale, zombis, ¿pero cómo hago una historia atractiva y sobre todo que sea un poco más original? Porque a pesar de ver muchas pelis, series y leer cómics llegué a la conclusión de que en realidad todo era más o menos igual. Las únicas diferencias que encontraba eran en plan los zombis son lentos o rápidos, místicos o por contaminaciones químicas, experimentos, humanos escapando de la epidemia, humanos sobreviviendo tras la caída de la Humanidad, humanos enfrentados… ¿Cómo coger todo eso y darle un toque un poco más original? No fue fácil, pero antes de llegar a escribir MADRID ZOMBI tuve que enfrentarme a otras tareas.

Poco a poco Lobo se me fue apareciendo en la imaginación

            Ya hablaré de ello en otras entradas, pero no está de más hacer constar que antes de ponerme a escribir MADRID ZOMBI tuve que hacer frente a otras novelas. Mi editor, siempre ansioso por novedades y seguir lo que estuviera de moda, me ayudó, al comprobar mis apuros, a diseñar una historia de zombis. Antes, tuve que escribir VAMPIRUS, y el lapso en el que estuve escribiendo esa novela me sirvió para que comenzaran a llegar a la mente ciertas ideas relacionadas con los zombis.
            Como he dicho, mi editor me puso sobre la mesa algunos esbozos de argumentos de historias de zombis, pero eran más bien historias algo alocadas, divertidas, sí, pero incoherentes argumentalmente. Con todo, de ese conglomerado de historias surgió APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS y ZOMBIRASSIC PARK. La primera novela fue una inspiración. Recién acabado de terminar mi trilogía de novela histórica CRÓNICAS DE UN CONQUISTADOR decidí aprovechar el impulso y crear una historia de zombis ambientada en el siglo XVI, con zombis mayas, conquistadores, aventuras y mucho humor negro. A mi editor le gustó, pero quería algo que se pareciera más a “The walking dead”. APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS quedó aparcada y se tomó la decisión editorial de publicarla tras la salida a la venta de esa novela de zombis de la que todavía apenas poseía vagas ideas.

            ZOMBIRASSIC PARK fue una locura de novela escrita a medias con mi editor. Una feroz y sangrante sátira contra la sociedad envuelta en humor absurdo, situaciones surrealistas y un parque temático de dinosaurios clonados que se vuelven zombis (el parque estaba situado en Sevilla y olé). Esta fue más bien una novela capricho de mi editor, un proyecto personal producto de pasar muchos días encerrados en la editorial intentando hallar argumentos para esa novela de zombis.
            Tras terminar ZOMBIRASSIC PARK me vino la inspiración. ¿Y si empleaba el humor? No tan satírico como ZOMBIRASSIC PARK, sino más bien friki. ¿Y si el protagonista era un friki que hacía frente al apocalipsis zombi? Pero no bastaba con ser un friki normal, debía ser alguien lo suficientemente fuerte, osado, loco y con una personalidad tal que lograra captar la atención de los lectores, puesto que el protagonista sería quien cargara sobre sus espaldas el argumento de la novela.
            Dicen que a Robert E. Howard se le apareció Conan para exigirle que escribiera sus aventuras, y que Lovecraft, tras una noche de insomnio, durante la cena y observando un plato de pescado no muy cocinado tuvo la inspiración de crear sus entes primigenios. Pues bien, a mi me bastó con mirarme al espejo para que de inmediato ese personaje que buscaba viera la luz. Es decir, Lobo no es más que mi reflejo en el espejo. ¿Quién más friki que yo? ¿Quién posee años y años de experiencia en el mundo del cine, los cómics, los Playmobil, el rol, los videojuegos…? ¿Quién sino yo que ya era friki cuando ni siquiera esa palabra existía? ¿Y si le añadimos mi experiencia militar? ¿Quién desde chico ha sentido la llamada del lobo? ¿El que juega con Lobos Espaciales y su monstruo favorito es el hombre-lobo? ¿El qué siente una especial atracción por la noche y la Luna, el hijo de la Loba Romana? Ese soy yo: Lobo. Solo que Lobo hace cosas que yo no haría más que en mis sueños, que va dos, tres pasos más allá y no tiene ataduras ni se rige por más Ley que la que le dicte su conciencia y su moral.

A por la historia

            Una vez creado el personaje a partir de mi mismo, pero dotándole de su propia personalidad, me enfrasqué en la tarea de crear la historia. Como ya he explicado, lo que más me atrajo de “The walking dead” fue el hecho de que los protagonistas malvivían en un mundo que ya llevaba tiempo destruido y asolado por los zombis. Eso me parecía mucho más atractivo que no escribir una historia desde el principio de la infestación. También pensé que ya que escribía sobre zombis, monstruos no creados por mí, debía ser lo más fiel posible a quien se le considera el padre de este género. Es por eso que mis zombis son del corte clásico: lentos, apestosos y ajenos a todo excepto a su eterna e insaciable hambre. A partir de aquí, fui metiendo todo lo que consideraba que fuera necesario para crear una aventura original, para dar esa vuelta de tornillo y presentar una historia que enganchara de inmediato a los lectores.
            ¿Y por qué no mezclar varios géneros en uno? En MADRID ZOMBI hay muchos más géneros de terror y CI-FI que el lector pueda entender, lo que pasa es que esos pequeños homenajes están sutilmente entremezclados con otros que sí son muy obvios. Por ejemplo, Lobo está claro que es un friki de Conan, Star Trek, Star Wars, Marvel, etc., pero el mundo en el que se mueve está ambientado en el mundo de la película “The Omega man” de 1971, dirigida por Boris Sagal e interpretada por Charlton Heston, que a su vez está basada en la novela de Richard Matheson “Soy leyenda”. Esa película desde crío siempre me fascinó, porque me hizo preguntarme un millón de veces que haría yo de estar en la misma situación en la que se encontraba Robert Neville, el personaje que interpretaba Heston. La respuesta a esa pregunta es Lobo. Y si os fijáis, la casa, el cuartel general de Lobo no es más que un homenaje a Robert Neville, al igual que la actitud cínica de Lobo, aunque mi personaje es más loco y quizás más noble que el que interpretara Heston.

            Como este tipo de anécdotas, las hay a docenas en las tres partes de MADRID ZOMBI, algunas fáciles de localizar, otras solo al alcance de aquellos que estén tan locos como yo o Lobo. Ya tenía al personaje, ya tenía el universo y me faltaba el escenario. ¿Y qué mejor escenario que la grandiosa ciudad de Madrid? La capital, el cruce de caminos, el centro de la península, el kilometro cero, un monstruo de acero, cemento y cristal que se extiende kilómetros cuadrados por la meseta, habitada por millones y millones de personas. ¿Existe un escenario más de pesadilla que ese en una infestación zombi?
            No bastaba con esto, tenía que seguir insistiendo en crear una historia diferente a las demás. Y fue entonces cuando me vino aquello de “¿y por qué tiene que ser una historia de zombis?”. Los zombis pueden ser la excusa perfecta para meter otro tipo de criaturas, escenarios e historias tan terroríficas como la de la lucha contra los muertos vivientes y otra nueva oportunidad de seguir insistiendo en esas deidades conocidas como los Dioses Oscuros (sobre los Dioses Oscuros y mi obsesión por hablar de ellos en muchos de mis relatos escribiré una entrada en el blog en un cercano futuro). Dicho y hecho, y poco a poco fui creando el argumento de MADRID ZOMBI.

Nunca pensé que fuera a ser una trilogía

            He de reconocer que cuando me puse a escribir MADRID ZOMBI lo hice pensando que sería un único libro y ya. No se me pasó por la cabeza que pudiera haber una segunda parte. Y aunque es verdad que la historia no parece terminar, aquellos lectores que se hayan leído otros libros míos me conocen lo suficiente para saber que soy un autor que no gusta de explicar todo lo que pasa y que suelo dejar en ocasiones interrogantes y enigmas sin resolver. ¿Acaso en la vida real sabemos lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿Somos conscientes de que prácticamente no nos enteramos de nada y que hay enigmas, misterios, que jamás serán resueltos? Pues eso lo suelo llevar a mis historias.
            Desgraciadamente, cuando terminé de escribir MADRID ZOMBI la editorial cerró por quiebra. Aunque se vendía (y mis libros se vendían medianamente bien), una serie de malas decisiones por parte de los editores, la crisis económica que golpeó bien fuerte y los impagos constantes a los que la editorial se veía sometida cada dos por tres hicieron inviable el proyecto y finalmente la editorial tuvo que cerrar. Me quedé compuesto y sin publicar no solamente MADRID ZOMBI, sino también APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS (y otras novelas).
            Pasado un tiempo, y con esas novelas en la mochila, decidí que ya que las tenía escritas debía intentar su publicación en otras editorial. Moví MADRID ZOMBI por prácticamente casi todas las editoriales de España y muchas de Latinoamérica, pero no tuve suerte. En España nadie se molestó siquiera en valorarla, y en Latinoamérica aunque cinco editoriales se interesaron por su publicación, las condiciones para ello eran sencillamente demenciales y no quise embarcarme en dudosas aventuras.
            Fue entonces cuando Amazon creó su apartado editorial en Internet aceptando publicar todo tipo de novelas de todo tipo de autores. Era mi oportunidad. Ya que nadie quería publicarla y Amazon al menos se ofrecía, pues oye, probemos a ver qué tal. Al principio la novela no tuvo apenas ventas. Tuvieron que pasar al menos seis meses hasta que el promedio de ventas superó las diez descargas en un mes. He de añadir que en un principio solo publicaba en Amazon en formato libro electrónico. Lo que ocurrió para que las aventuras de Lobo despegaran fue que varios lectores hablaron bien de la novela en foros de zombis o escribieron artículos donde destacaban mi novela. El boca a boca fue fundamental y poco a poco MADRID ZOMBI comenzó a ser conocida por los amantes del género zombi.
            A raíz de esto, las ventas empezaron a subir exponencialmente a medida que los comentarios y las críticas se fueron sucediendo, comenzando entonces a ser viable la opción de sacar una segunda aventura de Lobo. Hubo tres factores que me decidieron continuar con la historia a pesar de mis reticencias a escribir sobre zombis.

Los fans aprietan

            Amazon creó un evento literario dedicado a los autores independientes, sabedor que el fenómeno del autor “indie” ha pegado fuerte entre los lectores. Muchos autores desconocidos han pegado auténticos bombazos en cuanto a éxitos de ventas y han generado muchos beneficios a Amazon como para no aprovechar el seguir impulsando su política de publicar a autores independientes. Para fomentar sus ventas, dar a conocer a los autores y convencer a otros que publicar con ellos es lo mejor, Amazon creó un evento anual que se llama “Encuentro Amazon con autores independientes” y se lleva a cabo una vez al año en una ciudad europea diferente. El I Encuentro fue en Madrid y en él Amazon invitó a los autores “indies” que más venden o son más conocidos. Para mi sorpresa, resulta que yo me encontraba entre esos autores, en concreto, entre los cien que más venden (aunque ignoro cuál fue mi posición en ese ranking de ventas; lo mismo el número cien…).
            En el Encuentro conocí a otros autores y charlé con gente de Amazon. Gente con experiencia en esto de vender, la publicidad y la edición. Me sorprendió encontrar muchos autores del género zombi, pero era lógico visto el tirón que tal género tiene (y eso que ahora mismo se encuentra un poco estancado). Varios autores conocían mi novela y ya ellos me pidieron que escribiera la segunda parte. También los de Amazon me indicaron que sería bueno seguir adelante con MADRID ZOMBI; al fin y al cabo, se trata de dar a los lectores lo que piden. Si has conseguido crear un núcleo estable de lectores gracias a esa novela, el siguiente paso es conservar a ese núcleo y no perderlo. Y la mejor forma de hacerlo es dándoles lo que quieren. Además, también puedes conseguir que se interesen por el resto de tus obras.
            Aparte de los consejos que recibí en el Encuentro de Amazon, a mi correo y perfil de Facebook llegaron muchas peticiones de lectores para que continuara con las aventuras de Lobo. Ruegos, ideas, incluso amenazas, ja, ja, ja… todo eso me indicó que debía dejar de lado mis gustos personales y deberme a los lectores.




Lobo se impone

            Una vez decidido a continuar con las andanzas de Lobo, pensé detenidamente en como seguir la historia planteada en la primera parte. Había creado un mundo, mezclado varios géneros, ¿por qué no ampliar ese universo con nuevos personajes y nuevas situaciones? ¿Por qué no ir más allá? Y para eso no me bastaría una segunda parte, sino que iría a por la trilogía. MADRID ZOMBI la planteé como el guion de una película. Prácticamente todos los guiones se dividen en tres partes: presentación, desarrollo y final. Se les llama actos, siendo el segundo acto normalmente el más importante cuanto que debe enlazar el primer y el tercero de forma inteligente haciendo avanzar la historia y atrayendo por completo la atención del espectador. Escribiría dos partes más, siendo la segunda parte la confirmación del universo creado y la tercera el explosivo final. Así, MADRID ZOMBI 2 y MADRID ZOMBI 3 fueron pensadas como una misma historia, dividiéndose en dos por aquello de no hacer un libro excesivamente extenso y porque una trilogía siempre es más molona. Pensar con antelación el argumento de las dos partes me hizo poder trabajar mejor en la historia sabiendo siempre a donde quería ir y lo que deseaba plasmar, evitando incoherencias o el no saber luego a donde ir con la historia. Claro que entre la segunda y tercera parte pasó tiempo, porque antes tuve que escribir otras novelas, pero el tener ya el guion escrito y pensado hizo que nunca se me olvidara hacia donde quería conducir a Lobo y a sus amigos.
            Cuando ya terminé de escribir MADRID ZOMBI 3 consideré que llegaba el momento de crear nuevas portadas (más chachis y comerciales) y de sacar la opción de poder comprar los libros en formato papel. El resultado hasta el momento ha sido muy bueno y los lectores han reaccionado de forma muy positiva a la salida de la tercera parte. Soy consciente de que a muchos lectores MADRID ZOMBI no les gusta. El mezclar su género favorito con otros no es de su agrado, pero es normal. MADRID ZOMBI  es una apuesta personal, Lobo es un personaje muy peculiar aunque bebe de otros muchos y en ocasiones incluso es una copia descarada de ellos, pero una vez creado posee su propia personalidad y “toma sus decisiones” siendo yo el mero receptáculo de su voluntad, plasmando sus pensamientos y aventuras en las páginas de los libros.

            MADRID ZOMBI me ha superado. El universo ha cobrado vida propia y se escapa de mi control. Sus personajes son más grandes que la vida misma, arquetipos de nuestra sociedad. Son héroes con pies de barro, anti-heroes en el mejor de los casos, villanos para nuestra sociedad moderna o políticamente incorrectos, pero en el mundo en el que viven, cruel, sucio y sangriento, son el modelo a seguir. Son personas que intentan medrar en un entorno hostil plagado de horripilantes monstruos y hacerlo sin perder su humanidad, enfrentados a duras pruebas. Lobo, que no era nadie en un mundo normal, se revela como el líder capaz de llevar a todos al éxito. Es el amigo que quieres, el hermano que te gustaría tener, el que esperas ver cuando te encuentras en peligro y un enemigo que jamás querrías tener enfrente. Es despiadado, pero no cruel, leal hasta la muerte y sigue un código del honor personal que le sitúa por encima de prácticamente el resto de supervivientes.
            MADRID ZOMBI es un mundo horrible, infestado de zombis y contaminado por los Dioses Oscuros y sus enloquecidos seguidores, pero Lobo y sus amigos van a patear sin piedad sus traseros. No lo dudes más y sigue las aventuras de Lobo, Biong, Miko, César y Valeria. Y recuerda, Crom insufla al nacer el poder de matar y morir; no le pidas más.