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miércoles, 2 de septiembre de 2020

ENCUENTRAS TU NOVELA EN UNA PÁGINA PIRATA DE INTERNET. ¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS? EL PROBLEMA DE AMAZON.

 

ENCUENTRAS TU NOVELA EN UNA PÁGINA PIRATA DE INTERNET. ¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS? EL PROBLEMA DE AMAZON.

 
            Bienvenidos de nuevo a mi blog, y perdonad el título largo de esta nueva entrada pero desde el principio quería dejar muy claro de qué va la cuestión. En otras entradas similares ya he tratado el tema de la piratería y la defensa de los derechos de autor y como defenderse cuando te roban, plagian o publican tu obra sin tu permiso y saltándose tus derechos de autor. Sin embargo, no está de más seguir insistiendo con el tema sobre todo porque, por desgracia, este no es un problema que se haya resuelto, al contrario, se ha agudizado con la proliferación de páginas Web desde las cuales se pueden descargar libros de forma gratuita sin el consentimiento de los autores.

            La cuestión es que desde que plataformas on-line (como es el caso de Amazon, por ejemplo) han dado la oportunidad a los autores para autopublicarse, las páginas Web donde se piratean libros han aumentado en número debido a la facilidad de poder conseguir las obras, a la ambigüedad en muchos casos de las leyes antipiratas o simplemente porque por parte de las autoridades competentes y de las personas supuestamente encargadas de perseguir y luchar contra este fraude no llevan a cabo de forma eficiente y responsable su tarea. Este último punto es el que más se suele dar, y voy a poner por ejemplo a España.

            En España sí existen leyes claras y contundentes contra el robo de la propiedad intelectual, el plagio o la piratería, el problema estriba en que no se ponen medios suficientes para acabar con esto o bien los máximos responsables sencillamente son negligentes en sus deberes. Es decir, encuentras tu novela en una página Web donde se descarga de forma gratuita o pagando (sin que veas ni un euro por eso) y aunque vayas a denunciar ante la Policía te encuentras con que los agentes no pueden hacerse cargo de tu denuncia debido a la falta de personal o medios. Normalmente, y puesto que no es un delito que implique cientos de miles de euros por estafa o robo, te aconsejan que vayas a un abogado especializado en estos casos, con lo que ello implica. Así que, la pregunta es obvia.

¿Qué hacer en caso de que te roben tu obra?

            Bien, como siempre digo, lo primero que tienes que hacer es registrar tu novela en el Registro de la Propiedad Intelectual. No es una garantía, pero es una prueba de que tu novela es tuya y te pertenecen tus derechos. Tener registrada la novela es una increíble ayuda en caso de que consigas llevar a juicio, pongamos por caso, al dueño de una de estas páginas piratas.


Después debes crear una alerta en Google con tu nombre y el título de tu libro. Si tu novela se coloca en una página Web pirata, Google Alert recogerá la mayoría de las menciones que se realicen a su nombre o título de la obra, lo que te permitirá estar al tanto de los manejos de tus novelas.

Ten un seguimiento de los lugares de intercambio de archivos, para intentar encontrar tu libro en los lugares piratas más conocidos.

            Cuando colocas tu novela en una página Web, asegúrate que exista la opción generar una notificación DMCA (Acta digital del milenio para los derechos de autor) y enviar esa acta a todas aquellas páginas que alojan una copia pirata de tu libro. En el caso de Amazon, cuentan con una opción que no permite que un lector pueda pasar una copia del libro a otra persona ni a otro dispositivo. Es conocido como DRM (Digital rights management), un anticopy que incorporan los libros digitales y que al parecer va a ser incorporado por todas las editoriales españolas. Existen también otras formas como utilizar marcas de agua que solo pueden ser quitadas con un código que se te da cuando compras el libro y que solo vale para un determinado dispositivo.

            Si tu libro está en varias páginas piratas, haz un listado de todas ellas y procura controlarlas, pues tu libro suele ir de un sitio para otro en un intento de despistar. Envía ese listado a tu editor para que tome las medidas oportunas.

            Intenta pertenecer a asociaciones de autores y/o editores del tipo CEDRO. Estas entidades cuentan con medios suficientes para atacar y eliminar páginas piratas e incluso con abogados muy especializados (aunque tendrás que pagar por sus honorarios pero siempre CEDRO te aconseja que hacer y tampoco te deja desamparado). El pertenecer a una asociación ayuda mucho, pues no es lo mismo la denuncia de una persona que la denuncia de una entidad que represente a miles de autores y editores.

            Cuando encuentres una de tus novelas en una página sin tu permiso, ponte en contacto con dicha página e informales de que tu novela no puede estar ahí. En muchas ocasiones estas páginas están llevadas por aficionados a la lectura que lo único que quieren es compartir sus libros favoritos con otros lectores. Y si es así, lo normal es que atiendan tu solicitud y quiten de inmediato tu libro.



            Si no puedes ponerte en contacto con las personas de la página es porque es una página pirata, y si ya cobran por la descarga de tu obra, entonces debes acudir bien a la asociación en la que estés registrado o bien a la Policía aunque creas que no va a servir de nada. Si la cosa va de mucho dinero y puedes asumirlo, lo mejor es ir a un abogado especializado. Ahora bien, si puedes ponerte en contacto con quien lleve esa página, aclárale que está cometiendo un delito y que tomarás las medidas adecuadas en caso de que no quite de inmediato tu obra. Si con esas sigue sin quitarla, entonces haz lo dicho anteriormente. CEDRO para este problema es muy eficiente, pues de forma legal consigue cerrar mediante imposición judicial estas páginas, además de que por su nombre y peso como entidad suele impresionar a las personas que crean estas páginas Web piratas.

            Denuncia en redes sociales, y cuanto más barullo armes mejor, lo que te está pasando, indicando que página y que personas son las que te están robando y utilizando tu obra. A estas personas no les gusta verse señaladas tan abiertamente a pesar de que estén en Internet.

El problema Amazon

            Esta entrada quiere profundizar un poco más en el asunto de Amazon y los problemas legales que en ocasiones varios autores han tenido con esta plataforma digital (yo incluido). Hay que aclarar dos cosas: una es que Amazon posee herramientas para impedir que tu obra, una vez publicada y con DRM anticopy activado, sea descargada de forma ilícita. Dos, que Amazon está para ganar dinero, no para atender los problemas de los autores, y mucho menos de los autores que se autopublican. Me explico.

            Si bien Amazon impedirá por todos los medios que tu obra sea descargada de forma ilegal, una vez que ha sido robada se lava totalmente las manos y no desea saber más del asunto, hasta el punto que no en pocas ocasiones se ha puesto a favor del pirata que tiene la obra de forma ilegal en su página y en contra del autor que es el dueño legítimo de la obra. Amazon no quiere problemas legales, y en su mente empresarial solo atiende a los derechos de publicación, no de autor, y esta diferencia es la que explica su política, totalmente errada en mi opinión.

            Voy a poner dos claros ejemplos y sus soluciones. Estos dos ejemplos, a través de los contactos con otros autores, son los más frecuentes con Amazon, y su solución puede ser o bien sencilla, o bien convertirse en un infierno para el autor. El primer caso me ocurrió hace años.

Amazon no reconoce los derechos de autor

            Hace años (como ya conté en otras entradas) publiqué varios libros con una editorial. Esa editorial puso esos libros en formato libro electrónico a la venta en Amazon con su sello editorial. La editorial terminó por quebrar y se fue al cierre. En el caos que vino a continuación, el editor quiso anular todas las obras publicadas en Amazon en formato digital encontrándose con que no pudo hacerlo porque perdió las contraseñas y puesto que Amazon no puso las cosas fáciles el asunto se dejó correr y el tiempo fue pasando; aclarar que yo no sabía nada de esto.


            Cuando años más adelante quise publicar con Amazon varias de mis novelas, me encontré con que Amazon no me dejaba publicarlas porque ya estaban publicadas con el nombre de la editorial. Me puse en contacto con Amazon y les expliqué que dicha editorial ya no existía y que cuando una editorial quiebra y desaparece automáticamente los derechos de publicación vuelven al autor. Amazon no me dio la razón. Seguía empeñado en que no podía publicar y que para hacerlo necesitaba el permiso del editor o editorial y no atendiendo al hecho de que ambos ya no existían; demencial. Envié fotocopias del Registro de la Propiedad Intelectual donde se demostraba que las obras eran mías, fotocopias de los contratos de publicación donde incidía en las clausulas que indicaban que a los cinco años, si la editorial no seguía publicando o desaparecía, los derechos de publicación volvían a mí. Amazon siguió sin darme la razón, aduciendo tercamente que no podía publicar sin el permiso de una editorial que ya no existía. Llamar estúpidos a lo que estén en el departamento de Amazon correspondiente a estos temas es, quizás, pasarse un poco, así que me limitaré a llamarlos idiotas, que como todo el mundo sabe viene del griego ιδιωτης (idiotes), que significa aquel que no se interesa por los asuntos públicos sino privados o que está fuera de la realidad.

            Pude solucionar el problema gracias a que me puse en contacto con el editor y firmar una transferencia de derechos de publicación de la persona del editor a mi persona como autor (estos modelos de derechos y transferencias los puedes encontrar por Internet). Fin del problema. La cuestión es que hubiera pasado si no hubiera podido encontrar a mi antiguo editor (que se fue a vivir a Francia, pero menos mal que no perdimos el contacto ni yo su correo electrónico). Esto que os he ejemplificado es mucho más común de lo que creéis. Ahora, vamos con el segundo ejemplo.

Amazon se lava las manos siempre

            Una autora decide publicar su novela en Amazon y se encuentra con que Amazon le niega la publicación. ¿Por qué? Pues porque Amazon encuentra que esa obra ya está colgada en una página Web de la que la autora ni tan siquiera conocía su existencia. Evidentemente, esa página Web es una página pirata que ha robado la obra y la está publicando sin el permiso de la autora y saltándose la Ley. Cuando la autora escribe a Amazon y le pide que le diga que página es esa, Amazon se niega y no solamente no da la dirección de la página pirata a la autora, sino que encima amenaza a la misma con posibles consecuencias judiciales. Como podéis comprobar, en este caso Amazon se coloca del lado de los que se están saltando la Ley.

            La autora se muestra impotente, pues no comprende que Amazon no le ayude y en cambio se posicione a favor de la página pirata. Esto es así, porque como ya he dicho, Amazon no distingue entre derechos de autor y derechos de publicación, y entiende que si una obra ya está publicada en una página Web o en una editorial el autor, dueño de la obra, no tiene ningún derecho sobre ella; aunque en realidad su obra haya sido robada. Amazon no quiere complicaciones con los derechos de autor, se lava las manos porque lo que no desea es que se le lleva a juicio por esos temas y se muestra implacable con los presuntos autores que se saltan los derechos de publicación, aunque se den casos como los que os estoy narrando (e insisto, más a menudo de lo que creéis). ¿Cómo se solucionó este problema? La autora logró encontrar la página pirata, se puso en contacto con sus dueños y les indicó que no podían tener su obra ahí, luego se puso en contacto con CEDRO y a continuación escribió a Amazon.com, en inglés, puesto que Amazon.es decidió no ayudar ni solucionar el problema. Y aquí os dejo el siguiente consejo para estos problemas con Amazon.

            En primera instancia, poneros en contacto con Amazon.es. No suele servir de mucho, e ignoro porque, pero hay que hacerlo. Si no os hacen caso o no os ayudan, entonces poneros en contacto con Amazon.com explicando que la sección de Amazon.es no os ayuda. Amazon.com es mucho mejor y suele solucionar estos problemas, y es debido, quizás, a que en el mercado anglosajón literario se toman muy en serio las cuestiones de los derechos de los autores, no como en el mercado literario hispano parlante donde los atropellos, abusos y robos de autorías están a la orden del día.


Conclusión

            Llevo años publicando con Amazon, y si las cosas van bien no tienes problemas con ellos y puedes beneficiarte de sus promociones y su profesionalidad en ese sentido. Ahora, como las cosas vayan mal prepárate a sufrir tal y como has podido comprobar con los ejemplos que he expuesto. No me malinterpretéis, Amazon no es la peor editorial, ni es que sean seres malvados que deseen fastidiar a los autores, simplemente es una megaempresa que únicamente vela por sus intereses, más o menos como hace casi todo el mundo.

            Esto lleva a que muchos autores se replanteen si merece la pena autopublicarse bien por estos portales o bien por páginas Web llevados por el temor de ver como sus obras son robadas o pirateadas. Bien, no os voy a decir lo que tenéis que hacer, pero si seguís desde hace tiempo mi blog os habréis dado cuenta que siempre digo lo mismo. La Vida es riesgo, y el que no arriesga nada gana. Si publicáis tenéis que tener en cuenta que es más que seguro que descarguen de forma ilegal vuestras obras y las coloquen por ahí sin vuestro permiso, esto es así y hay que asumirlo, lo que no significa que os resignéis, sino que debéis luchar para impedirlo o una vez que se ha hecho solucionarlo. No estáis solos en la lucha, podéis uniros a asociaciones y entidades, a foros, pedir ayuda, exponer el problema en las redes sociales, denunciar a los infractores, moveos y seguro que conseguiréis solucionar la cuestión aunque al principio os parezca tarea imposible.

            Dura es la vida del escritor, pero si conoces al enemigo, tienes muchas posibilidades de vencerlo. Hasta la próxima.

 

 

jueves, 9 de enero de 2020

UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


            Si no has leído la novela de Aldous Huxley (Un mundo feliz, 1932), te recomiendo encarecidamente que lo hagas y comprenderás como España (y el mundo occidental en general) se encamina rápidamente a ese mundo distópico y a su final como democracia. He querido escribir esta entrada en mi blog debido a la gravedad de los sucesos y para denunciar como la censura se está imponiendo en las redes sociales, mientras que en los medios de comunicación (salvo muy escasas excepciones) ya se ha impuesto del todo y casi está a punto de conseguirlo también en el mundo de la Cultura, claramente prostituida al poder factico. Aunque en mi blog trato de temas literarios, de mis novelas, en dar consejos y ayudas a los escritores y de información en general sobre gramática u ortografía, me veo obligado a sumarme a ese grupo de divulgadores, influencers, youtubers, escritores, periodistas, artistas y gente del mundo de la Cultura (de la cual forma parte la Literatura) para dar voz a lo que está ocurriendo.
            En definitiva, quiero dejar bien claro y de forma rotunda que YO TAMBIÉN ME UNO A LA RESISTENCIA.

¿Qué está pasando?



            En algunas entradas he denunciado como varias editoriales españolas me quisieron censurar, cambiar o recortar algunas de mis novelas ya que las consideraban “políticamente incorrectas” o no adecuadas para estos tiempos; o simplemente esas novelas no trataban sobre lo que ellos querían y sí sobre otros temas sobre lo que no estaban de acuerdo, siempre en términos políticos. Y es que cuando en la Literatura impones el aspecto de la economía mal vamos, pero si también le sumas el aspecto de la política entonces te encuentras con la tiranía, es decir: la dictadura.

            Y es que no hace falta un señor con el bigote y soldados en las calles para imponer una dictadura, sino que esta puede venir de las urnas y ser muy “democrática”. La censura es una de las formas que tiene la dictadura de imponer sus normas y de acallar la voz de los que discrepan, peor aún, de los que piensan diferente.

            Aunque escuches en los medios de comunicación o a los políticos decir que España es una democracia donde los derechos humanos y de igualdad prevalecen no te dejes engañar, porque esa es la primera mentira. España dejó de ser una democracia desde hace ya al menos dos décadas. No es este el lugar donde entrar a fondo en el tema, pues es mi intención ir directo a lo que quiero denunciar: la censura en las redes sociales.

            Las redes sociales forman ya parte de la vida de millones de personas y se han impuesto sobre los tradicionales medios de información a la hora de buscar la verdad o de saber de ciertas cosas. Es decir, las redes sociales forman parte de la Cultura. Ahora bien, las redes sociales también eran el último reducto de libertad ya que no estaban controlados ni por la Economía, ni por la Política. Y digo que era el último reducto y no digo que lo es porque ya ha dejado de serlo. La Política ya ha impuesto su dictadura. Las redes sociales son cada vez más terreno del pensamiento único y de lo impuesto por lo “políticamente correcto” o “progresismo” que son las nuevas menciones de lo que en realidad es la dictadura y que no son más que otras facetas del comunismo, fascismo y socialismo que se camuflan para engañar al votante que no es más que un borrego apesebrado incapaz de aceptar que se puede pensar diferente a lo establecido (ahí tenemos sin ir más lejos a las universidades estadounidenses, con sus salas especiales para estudiantes estresados que no son capaces de soportar que otros estudiantes tengan otras ideas y mentalidades diferentes a ellos ya que se consideran dueños de la única moral y verdad que existe en el mundo). La mal llamada izquierda (que no es izquierda, es socialismo y comunismo) ha hecho lo mismo con las redes sociales, imponiendo su pensamiento y ley de la mordaza para evitar que se puedan escuchar voces discrepantes o mentalidades diferentes. Ellos, que se autoproclaman adalides de la diversidad, odian todo aquello que sea distinto.

            La censura en las redes sociales no es más que otra forma de imponer una dictadura, atacando la Cultura pues la información y el transmitir tus ideas a otros no es más que una rama diferente de la Cultura que se expande como las ramas de un árbol en diferentes direcciones. Es por eso que aquí me veo obligado a tratar el tema, ya que me afecta directamente. No solamente se censuran o relegan al rincón más oscuro mensajes o vídeos relacionados con la política, sino también con la Historia y la Literatura. Así, tenemos que ya hay autores que ven como sus vídeos, escritos y mensajes son censurados porque tratan de temas que son considerados “políticamente incorrectos”, tal y como me pasó a mí con “Crónicas de un conquistador” o “El pueblo de las nubes”. Como ya he explicado esto en otras entradas, seguiré adelante con el asunto de las redes sociales.



No existe libertad de expresión



            Como ya he explicado, en España algunos derechos humanos básicos se han visto drásticamente recortados o directamente eliminados. Tenemos, por ejemplo, el derecho de la presunción de inocencia, eliminado por una mal llamada ley de violencia de género que dice que el varón, simplemente por ser varón, ya es culpable (ley de violencia, por cierto, que ha fracasado estrepitosamente en su intento de erradicar la violencia contra las mujeres), y ahora nos llega una asfixia cada vez más mayor sobre el derecho de la libertad de expresión. Supuestamente en una democracia se puede hablar de todo y se puede criticar todo, siempre que se haga desde el respeto y aportando datos sobre lo que se habla. Por eso tu puedes afirmar que Fulanito ha hecho una cosa que está mal y lo demuestres con datos, pero lo que no puedes hacer es colgar un vídeo insultando a Fulanito simplemente porque sí y te cae mal; esto, cualquier tonto lo puede comprender (o no, visto el nivel de educación y comprensión que hay en España).

            En las redes sociales no funciona así (en el periodismo hace años que ya no existe la libertad de expresión, solo se habla de lo que quiere el régimen) y simplemente el hecho de aportar una opinión diferente que contradiga lo políticamente correcto establecido te lleva a la censura. Eliminan tus vídeos o los relegan a segundo plano para que en las búsquedas nunca aparezcan, o te niegan tus porcentajes de beneficios. Esto no se hace de forma casual, sino que es premeditado y se aprecia que detrás hay una clara pauta con una muy bien establecida meta. Y si creéis que exagero, mirad este vídeo donde directamente censuran a Agustín Laje en directo por Twitter, ¡simplemente por colgar una foto!


            En este otro vídeo se explica también muy claramente las formas que tienen Youtube o Twitter de censurarte:




Aunque el caso de Agustín Laje ha pasado en Latinoamérica, se puede extrapolar perfectamente a España, ya que este tipo de censura también ocurre aquí, como lo pueden decir Isaac Parejo, Roma Gallardo, Una Alienada, Ivette en el país de la progresía, Un Señor de Logroño, InMatrix, Coto de Caza Progre, Un Tío Blanco y Heterosexual, Fortunata y Jacinta  y tantos otros divulgadores, youtubers e influencers, y de igual forma ocurre con la Cultura y la Literatura, como con los vídeos de María Elvira Roca Barea y otros autores.

            Aquí no se trata de estar de acuerdo o no con sus opiniones, se trata de Libertad de Expresión, un derecho humano básico que hay que respetar y proteger. Estas personas exponen sus opiniones con datos, argumentos e intentan transmitir una idea que, como digo, puedes estar de acuerdo o no con ella, es tu elección, pero lo que nunca puedes hacer es censurarlos simplemente porque lo que dicen no casa con lo que tu piensas o porque te molesta lo que dicen. Peor todavía es censurarlos porque critiquen al poder establecido, ya que esto demuestra que la tiranía abusa de su posición de poder para eliminar a los disidentes que no siguen sus directrices.

            Junto con la censura viene la descalificación, los insultos o las mentiras que te convierten en un paria, en un peligro a evitar y por tanto es justificable que se te censure o se vulneren tus derechos. Tomemos el caso de que si me muestro contrario a la actual ley de violencia de género automáticamente los nuevos censores me convierten en un sujeto machista que justifica la violencia contra las mujeres (aunque sea una flagrante mentira y no tengan ni una sola prueba que justifique su afirmación) y por tanto es lícito y moral que todo lo que escriba o grabe sea censurado y/o eliminado.

            Esta forma de acallar a los que piensan de forma diferente o se salen de la doctrina establecida es la que está esclavizando a la sociedad occidental, sociedad que ella solita se coloca de buena gana la cadena al cuello. Nos estamos dirigiendo a gran velocidad a algo impensable hace veinte años, a una dictadura enmarcada en el gran engaño que es la actual Democracia, en una tiranía edulcorada con supuestas leyes progresistas y sociales que implantan el pensamiento Alicia en los ciudadanos desde la cuna para transformarlos en unos buenos vasallos dependientes del Estado.

            Ya sea en la Literatura o en las redes sociales, se debe combatir y denunciar este tipo de actuaciones tanto por parte de partidos políticos, como de entidades, organizaciones, asociaciones y grupos económicos y periodísticos. Por mi parte, seguiré denunciando cada vez que me encuentre un caso (ya sea personal o de un tercero) de censura de cualquier tipo en el mundo de la Cultura.

            Hecha esta entrada para mostrar mi repulsa hacia la censura y hacia todos aquellos que la promulgan, me despido hasta la próxima no sin citar las palabras de Will Durant:



“Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro”.














sábado, 6 de julio de 2019

EL MAL USO DE LA ESCRITURA, O COMO EVITAR CAER EN EL ANALFABETISMO QUE ESTÁ DE MODA.


EL MAL USO DE LA ESCRITURA, O COMO EVITAR CAER EN EL ANALFABETISMO QUE ESTÁ DE MODA.     

             
En estos tiempos que corren de nuevos censores y de intentar controlar la Literatura mediante imposiciones y adoctrinamientos ideológicos, no está de más dedicar una entrada en el blog para explicar que cuando se escribe una novela o libro de divulgación se debe hacer siguiendo las directrices, normas y regulaciones de la lengua española tal y como se recoge en la RAE y dicta el sentido común; sentido en peligro de extinción tal y como podemos comprobar.
            Aunque la casi totalidad de la sociedad sabe leer y escribir, no significa que el analfabetismo no esté a la orden del día. Y es que el analfabetismo no implica solamente no saber leer y escribir, sino no saber escribir medianamente bien así como no entender lo que se lee. Tal y como se demuestra en estudios independientes (de los que he hablado en otras entradas), hasta un 75% de la gente no entiende lo que lee. Y más del 80% desconoce hasta las reglas más básicas de la gramática y ortografía.
            Escribir mal es un gran defecto en nuestra educación que implica que nuestro analfabetismo se imponga. Y el analfabetismo es una herramienta muy útil para esclavizar a una sociedad. Si ya es malo que las personas no sepan leer o escribir de forma correcta, peor es que lo haga un escritor, sobre todo uno que pretenda ver publicadas sus obras. En estos tiempos que corren, de tiranías ideológicas, pensamiento único y moral “políticamente correcta”, se está imponiendo una cosa mal llamada “escritura inclusiva” y que no es más que la prueba concluyente del profundo atraso cultural que se adueña de las personas y además de forma consciente.

La lengua española ni es machista, ni margina a nadie

            El español es uno de los idiomas más extendidos del mundo, primero en hablarse de forma oficial en más países y de habla normalizada en una población de más de setecientos millones de personas. Es una lengua romance, que proviene del latín, por tanto, es una lengua antigua que ha ido modificándose, ajustándose y mejorando con el paso del tiempo. A pesar de los siglos transcurridos, sigue siendo una lengua viva, rica,  que se adapta a los tiempos más modernos y que incluso es maleable de muchas formas hasta el punto que, poco a poco, se va imponiendo en todo el planeta. Como no podía ser de otra manera, el español es un idioma que representa prácticamente todo lo que existe en nuestra sociedad, que puede ser expresado a través suyo.
            En los últimos años, profundos analfabetos han levantado la voz para exclamar con sumo enojo que el español es una lengua machista, ya que excluye a las mujeres y por tanto al hacerlo las margina y las coloca en un plano inferior al hombre. Basan sus alucinaciones en que ciertas palabras terminan en –e y que al utilizar las formas plurales pues estas mismas palabras siguen terminando en –e. Es decir, que cuando yo escribo la palabra “lectores” para referirme a mis lectores en realidad estoy realizando un ejercicio de machismo porque estoy excluyendo a las mujeres. Lo correcto entonces (según estos nuevos inquisidores) es escribir “lectores y lectoras”, “ciudadanos y ciudadanas”, “trabajadores y trabajadoras”, etc. Esto es un uso indebido del idioma en nombre de un mal llamado lenguaje inclusivo y subvencionado con el que ciertos movimientos políticos pretenden combatir lo que ellos llaman lenguaje machista. Al hacer uso constante de este lenguaje inclusivo no hacen más que esgrimir su ignorancia y un alarmante analfabetismo.

¿Qué dice la RAE al respecto?

            Como ya ha explicado varias veces y de forma oficial, la RAE dice que este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos. La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lecturas de los textos.
            El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino (no es una cosa de machismo ni de demás estupideces). Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto; aunque el número de individuos femeninos sea superior al de individuos masculinos.
            Respecto a la polémica de la terminación –ente, se debe recordar que en español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, por ejemplo, es atacante (el que ataca), el de cantar, cantante (el o la cantante)… ¿Cuál es el participio activo del verbo ser? Es el –ente, no la –enta.
            Como explica la RAE, -ente es LA o EL, independientemente de su género, lo que quiere significar que tiene entidad. Es por eso que a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta. De igual forma se dice estudiante, no estudianta; paciente, no pacienta; dirigente, no dirigenta.

El fanatismo y el analfabetismo pretenden imponerse

            Los nuevos censores, lejos de atender las explicaciones de la RAE, insisten en seguir demostrando su ignorancia y fanatismo, ya que como ellos mismos se han autoproclamados únicos dueños de la verdad y de una moral superior, todo lo que ellos dicen y hacen es correcto sin importar como lo digan y hagan, mientras que todo lo que dicen y hacen los demás (siempre que no se ajuste a lo que ellos piensan) está mal y por tanto no se le debe hacer ningún caso y no se le puede tener respeto.
            Al uso indebido del lenguaje, como lo ya mencionado “ciudadanos y ciudadanas”, “niños y niñas”, “vascos y vascas”, “enfermos y enfermas”…, se le añaden la creación de supuestas nuevas palabras y signos que según estas mentes enfermas dicen que son inclusivas. Así, nos podemos encontrar con las siguientes aberraciones:

—Puesto que decir “todos” excluye a las mujeres y dado que la RAE no acepta el desdoblamiento en “todos y todas”, los nuevos iluminados han creado una nueva palabra que aparte de incluir a hombres y mujeres, de paso incluye a personas de género tipo gay, lesbiana, transgénero, binario o lo que vaya surgiendo. Y dicha palabra es “todes”, “somes”, “nosotres” y seguir colocando la –e que es muy inclusivo.

—Por si esto no termina de sonar bien, pues se han inventando nuevos símbolos que sustituyan a las vocales y sean más inclusivas. Como la –x, que se ha transformado. Así, nos encontramos con cosas como “todxs” o “nosotrxs”.

—También se ha puesto muy de moda incluir signos que ni siquiera pertenecen a nuestro idioma, como la @. Ejemplos: “tod@s”, “nosotr@s”.

            Lo peor de todo esto es que todas estas verdaderas faltas de ortografía que indican el bajísimo nivel no voy a decir intelectual, sino educativo de las personas son esgrimidas como si fueran un hallazgo cultural en ámbitos educativos como institutos o universidades. Si en estos supuestos templos del saber pasa esto, que no ocurrirá en otros ámbitos.

Si deseas publicar, no debes rendirte a las ideologías absurdas e impositivas

            Escribir es similar a componer música. Las palabras siguen un ritmo, si las prestas atención notarás su fluidez y con ello su mensaje. Los tontos y los analfabetos, en un intento de demostrar que no lo son, cuando hablan o escriben lo hacen de forma artificiosa, recargada y antinatural. Las personas cultas saben que la riqueza y tonalidad de lo escrito o hablado reside en su sencillez, en la armonía de la expresión.
            Como bien se encarga de decir la RAE, si cuando escribes deseas recalcar ciertos aspectos de la trama o del mensaje, entonces los desdoblamientos están permitidos. Voy a poner un ejemplo:

—Los hombres y las mujeres se prepararon para defender la aldea.

            Poner aquí hombres y mujeres recalca la situación desesperada en la que se encuentra la aldea, pues han de tirar de todos sus miembros para la defensa de la aldea. Es un efecto dramático con el que se pretende atraer de inmediato la atención del lector y prepararle para el conflicto que se avecina. Eso sí, si no se abusa de dicho efecto (si repites hombres y mujeres cincuenta veces en la novela te las has cargado). Pero, si escribes lo siguiente:

—Los aldeanos y aldeanas se prepararon para defender el pueblo.

            Te has cargado la tensión dramática del momento con un desdoblamiento innecesario, artificioso y petulante que indica que en vez de estar preocupado por ser un buen escritor lo que te preocupa es lo que dirán los demás de lo que escribes.
            Si deseas ver tus obras publicadas debes alejarte de estas situaciones, nada de colocar –x, “todes” o utilizar la @ como si fuera una vocal española. Nada de estas situaciones es admitida por la RAE, las editoriales, la inteligencia y el sentido común.
            La literatura y el idioma español no son machistas ni excluyentes, lo son las personas que hacen mal uso de ambas cosas. Sin negar que existiera, y puede existir, obras con un sesgo machista o excluyente (u obras con una profunda misandria, tan aborrecibles como las machistas —puedes consultar otras entradas a este respecto en mi blog—), nada de esto justifica que se presuma de analfabetismo y que los tontos pretendan dar lecciones de cómo escribir y sobre todo de moral.
            Si quieres demostrar que no excluyes a nadie hazlo a través del respeto y la tolerancia, no a través del fanatismo o el analfabetismo, y mucho menos destruyendo la que posiblemente sea la lengua más rica y mejor del mundo. Y si por motivos extralingüísticos permites que otros te digan cómo escribir y lo haces, entonces de forma voluntaria has caído en la esclavitud.