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Soy Juan Carlos y espero que te guste lo que vas a encontrar.

lunes, 2 de septiembre de 2013

EL USO CORRECTO DE LA COMA, PRIMERA PARTE






EL USO CORRECTO DE LA COMA

            Bienvenidos a una nueva entrada en mi blog en la sección de ayuda y consejos para los escritores. En esta ocasión vamos a tratar de un asunto que parece muy fácil a simple vista, pero que es motivo constante de que muchos autores, sobre todo noveles, no consigan publicar sus obras. Nos referimos a la coma.
            La coma es un elemento muy importante de la escritura, pues su función es la de “aclaración sintáctica”, función, diría, que hay que conocer a fondo para poder escribir un libro. El uso erróneo de la coma suele producirse por dos grandes motivos: el primero por la falta de experiencia del que escribe, que se suele corregir con el tiempo y a base de leer otros libros; el segundo por desconocimiento de las reglas que rigen la utilización de la coma. Para ambos casos espero que mi entrada os pueda ayudar.
            Varias veces me habréis leído comentarios acerca de un truco para saber colocar bien la coma en un texto, que es leerlo en voz alta y allá donde el aliento nos pida una pausa es donde debe colocarse una coma. Sí y no. No, porque no es lo mismo leer en voz alta que la palabra escrita (leer para uno mismo) y existen diferentes reglas para una cosa y la otra. Por tanto, si te fías todo a la lectura en voz alta lo más seguro es que coloques mal las comas. Sí, pero sólo si lo tratas de forma orientativa. Cuando suelo aconsejar eso es para que el escritor, el novel, se haga una idea y comience a darse cuenta de la importancia tremenda que tiene la coma en la escritura. A veces suele pasar que la coma coincide con la pausa en la lectura en voz alta, pero en contadas ocasiones. Es un buen truco para comenzar a conocer los usos de la coma, pero debes tener en cuenta las siguientes reglas que ahora mismo paso a explicar. Fiel a mi estilo, os explicaré dichas reglas de la forma más fácil que pueda, con ejemplos que os permitan daros cuenta de lo que digo.

Empezamos mal.

            Si al comenzar a leer una novela nos encontramos con esto:

—Tengo, cuatro coches tres motos o puede que no, y una gallina.

—El soldado, arrancó la flecha de la pierna y la tiró, a un lado.

            Enseguida nos daremos cuenta de que vamos a pasar un mal trago con su lectura. Como podéis comprobar en las dos frases las comas están tan mal colocadas que la lectura es sencillamente horrible, creando confusión donde debe haber orden (la música de las palabras). Para empezar, diremos que existen cuatro reglas sencillas que se deben conocer a la perfección:
1-La coma nunca debe ser colocada entre sujeto y verbo.
2-En ocasiones se debe colocar para la correcta interpretación del texto.
3-Se coloca pegada a la palabra que la antecede.
4-Hay pausas en la entonación que no justifican su uso.
            Pasemos a hablar de las reglas para la colocación correcta de las comas.

Por inciso.

            Cuando en una frase se coloca un inciso, se pone la coma antes y después del inciso.

—Los soldados, que eran profesionales, enseguida se dieron cuenta que la posición era indefendible.

—El abogado hizo acto de aparición, Mariano Pérez era su nombre, entrando con paso firme en la sala.

            Las comas del inciso se pueden colocar varias veces en una frase dependiendo de los incisos que haya en ella. En ocasiones la coma se puede suprimir, pero sin olvidar que cuando colocamos “por ejemplo” hay que tener mucho cuidado a la hora de eliminar las comas, pues podemos cometer errores, sin darnos cuenta, con los términos.

—Podemos cocinar algo rápido, por ejemplo una paella, y quedar bien ante las chicas.

—Podemos cocinar algo rápido, por ejemplo, una paella, y quedar bien ante las chicas.

            A primera vista ambas frases parecen idénticas, pero la segunda, al colocar la coma entre “ejemplo” y “paella”, concede una pausa identificativa que dota a la frase de otra intención. Es muy sutil, pero en manos de un buen escritor esta colocación de la coma puede dar mucho juego.

Uniendo elementos.

            La coma se emplea en enumeraciones, uniendo elementos en una misma serie, ya que en este caso la coma actúa como si fuera una suma.

—Tengo cuadernos de color rojo, verde, azul y amarillo.

            La coma se ubica entre los elementos de la enumeración hasta llegar al antepenúltimo, ya que entre el penúltimo y último se coloca “y”, “o” y “ni”, todas conjunciones. Para “ni” se debe poner la coma cuando se repita.

—Los estudiantes no tenían ni para el viaje, ni para la comida, ni para el alojamiento.

            Cuando la enumeración es más compleja se suele emplear el punto y coma. Esto suele ocurrir cuando los elementos sintácticamente, aún siendo equivalentes, presentan otra función.

—Luis, coge el número cinco, seis y siete; el siete y el cinco están rotos, ten cuidado.

Diferentes momentos en los que hay que colocar la coma.

1-Con el nombre, dando igual su colocación, siempre que tras el nombre venga la acción.

—Pepe, tráeme la botella.

—Lucía, no lo hagas.

            La excepción a la regla se encuentra en las cartas en su encabezamiento, pues tras el nombre se coloca dos puntos.

2-Para separar complementos del nombre siempre y cuando la función sea explicativa.

—Los marineros, agotados, se negaron a obedecer y el descontento…

—Los marineros agotados se negaron a obedecer y el descontento…

            De nuevo nos volvemos a encontrar con que colocar la coma cambia sustancialmente la frase, pues no quiere decir lo mismo la primera que la segunda frase.

3-Se puede colocar una coma antes de los complementos circunstanciales y otros complementos del verbo que se antepongan al mismo, pero en muchos casos no hace falta poner la coma. No obstante, hay que prestar especial atención en estos casos.

—Ayer, por la noche, fui a cenar.

—Durante catorce días, la marcha fue insoportable.

            En ambos ejemplos nos damos cuenta que podemos quitar la coma sin que el mensaje en la frase sufra ningún cambio.

4-Cuando se suprime el verbo debemos colocar la coma.

—Tú, quieto. (—Tú estate quieto)

—Juan fue al cine. María, al teatro. (Juan fue al cine. María fue al teatro.)




El explicativo.

            Se colocan las comas en las proposiciones de relativo explicativas. Explicativa significa que un elemento lingüístico se refiere a otro en toda su extensión. Sirven para expresar cómo ve la realidad el autor, de ahí el término de explicativo.

—Diego de la Vega, que era muy buen capitán y conocedor de los hombres, no quiso regañar a sus hombres por tal menudencia…

            Hemos interrumpido la frase para explicar que el capitán, Diego de la Vega, posee ciertas cualidades que le permiten encararse con los soldados de forma exitosa, inciso que emplea el autor para resaltarlo.
            Esto se opone al concepto de especificativo que sirve para distinguir un elemento de los de su misma especie, por eso se dice que las estructuras especificas son objetivas. No es lo mismo:

—Los soldados que querían que todo fuera a mejor se marcharon callados.

Que esto otro:

—Los soldados, que querían que todo fuera a mejor, se marcharon callados.

            En la primera nos damos cuenta de la función especificativa (no todos se fueron), mientras que en la segunda es explicativa puesto que el autor desea dejar constancia de el porqué se marcharon los soldados (aparte que se fueron todos).

En una proposición subordinada adverbial.

            Se debe colocar la coma después de una proposición subordinada adverbial cuando ésta antecede a la oración principal:

—Cuanto termines el trabajo, me avisas.

—A pesar de todo, sigo sin creérmelo.

            Si la proposición subordinada se coloca en su orden no va separada con la coma. Se separa con coma las proposiciones causales que vienen introducidas con un “porque”. Se hace así porque los que hablan han omitido una parte del mensaje que se da por entendido:

—Ha tenido que haber fuego, porque la hoguera todavía tiene rescoldos humeantes.

—Ha habido fuego ya que la hoguera todavía tiene rescoldos humeantes.

—La hoguera todavía tiene rescoldos humeantes.

            En la última frase nos damos cuenta de la omisión de parte de la información por sobreentenderse.





 Seguiremos explicando más reglas sobre el uso de la coma en una nueva entrada, que será la segunda parte. Pincha AQUÍ para ir a dicha segunda parte. Otras entradas que te pueden servir como ayuda y complemento para esta son UNOS CONSEJOS PARA ESCRIBIR DIÁLOGOS, y UNA AYUDA PARA QUE TUS NOVELAS Y OBRAS ESTÉN MEJOR ESCRITAS, primera y segunda parte (pincha AQUÍ para ir a la segunda parte).


 

lunes, 5 de agosto de 2013

ENTREVISTA EN EL CANAL PLAY OCIO TV



ENTREVISTA EN PLAY OCIO TV



Agosto es el mes tradicional de vacaciones en España. Por tanto, para no ser menos, mi blog también se va de vacaciones en agosto.
                A cambio, os dejo el enlace a Youtube para que podáis ver la entrevista que me realizaron en la primavera de 2013 en el canal de televisión Play Ocio TV, en el programa “Café de tarde” número 9.
                El entrevistador es mi buen amigo actor, doblador, cantante y animador Antonio José Caballero. Espero que os guste. Sólo tenéis que pinchar en el enlace.


Si os ha gustado, podéis escuchar mi entrevista por radio en el programa “El club de los dementes”; pincha AQUÍ para ir a la entrada.
Asimismo, puedes ir a la entrevista que me realizó la autora argentina Marisa Citeroni en su blog. Pincha AQUÍ.

lunes, 8 de julio de 2013

LOS ESCRITORES SOMOS PROFESIONALES. SEGUNDA PARTE.



LOS ESCRITORES SOMOS PROFESIONALES. SEGUNDA PARTE.


            Continuación de la entrada anterior. Si no has leído la primera parte, pincha AQUÍ e irás directo a ella.

Escribir es muy duro.

            Con el ejemplo que he puesto antes acerca del tiempo que me llevó escribir mi trilogía de novela histórica CRÓNICAS DE UN CONQUISTADOR, creo que he ilustrado correctamente el arduo trabajo que hay tras la profesión de escritor. No se trata solamente de sentarse delante del teclado y de la pantalla del ordenador y ponerse a aporrear las teclas. Las novelas no se escriben solas y para escribir una buena novela antes se necesita haber estudiado mucho, poseer técnica, imaginación y una buena preparación que suele consistir en años de intenso esfuerzo. Aunque se posea el Don de la imaginación y la narrativa, se debe pulir dicho don como los atletas deben entrenar antes de verse preparados para competir al más alto nivel. Además, escribir no es tan fácil como parece. Siempre que me he encontrado con personas que aseguraban que escribir no es difícil les he sacado de su error con una sencilla prueba: describe al detalle lo que estás viendo en ese momento. Entonces se dan cuenta de su error, porque puedes entender lo que ves, lo que tu mente te dice, pero expresarlo en palabras ya es muy diferente. Igual que no todo el mundo puede pintar un cuadro, aunque conozca las técnicas para hacerlo, no todos sirven para narrar historias aunque se sepa escribir y leer.
            Escribir agota, es un trabajo que si bien no requiere un esfuerzo físico, sí lo demanda mentalmente y eso agota. Los estudiantes saben de lo que hablo, es más agotador largas horas de estudio que jugar un partido de fútbol con los amigos. Escribir un libro te puede llevar entre semanas, meses e incluso años, ya he dicho que escribir la trilogía de CRÓNICAS DE UN CONQUISTADOR me llevó casi cuatro años incluyendo la fase previa de estudio. También suele ser frustrante, pues tienes que escribir a la vez que trabajas en otras profesiones y no sueles tener todo el tiempo que quisieras para dedicarlo a la escritura. Como ya he comentado también anteriormente, si encima tienes un trabajo agotador o de largos horarios, el cansancio puede hacer mella en tu calidad de escritor.
            Es otro mito aquello de que los autores suelen escribir por la noche o de madrugada, que es cuando la inspiración les acude a la mente. Para empezar, eso de la inspiración es otro mito demasiado hinchado pero al que no le puedo prestar atención en estos momentos pues no es este el lugar, ya escribiré sobre ello en otra ocasión. Un escritor necesita tener la mente despejada, relajada y preparada para afrontar el tener que estar una, dos, cuatro o seis horas delante de una pantalla o un papel escribiendo sin cesar. Hay autores que escriben todos los días un par de horas, otros que lo hacen siete horas pero dos días a la semana, unos después de comer, otros por la mañana, tras desayunar, aquellos prefieren por la tarde y los más afortunados ya poseen su despacho en su casa y sus horarios que nadie interrumpe. Como sea, la cuestión es que la mente del escritor es su mayor tesoro, pues es donde se ubica el Don, y por eso debe cuidarla y procurar que siempre se encuentre preparada para el trabajo. Si nos pasamos todo el día trabajando, o de diversión, y luego esperamos a escribir por la noche, con el consabido agotamiento y torpeza mental, entonces lo más seguro es que nos salgan churros en vez de frases coherentes y nuestras obras sean más bien de dudosa calidad. Escribir es, por tanto, un gran trabajo que conlleva un enorme esfuerzo y mucha capacidad de sacrificio y sobre todo disciplina.

Hay que educar el Don.

            No basta con poseer imaginación, talento y técnica, el Don es algo que se debe alimentar y si un deportista alimenta su cuerpo con las mejores comidas y procura entrenar para estar en forma, lo mismo debe hacer un autor. En este caso, el escritor debe pasarse el resto de su vida leyendo, asimilando lo que los grandes autores de todos los tiempos han escrito. Tiene que tener una vasta cultura, debe ver mundo y debe experimentar la Vida por sí mismo, lo que repercutirá de forma beneficiosa en sus obras. Por tanto, el escritor se ve inmerso en un continuo aprendizaje que será por siempre, pues el buen autor siente constantemente la imperiosa sensación de que debe mejorar y que lo aprendido hasta el momento es tan sólo una fracción de lo que le queda por aprender. Hay muy pocas profesiones que exijan tanto compromiso como la de escritor, y esto es algo que muy pocas personas saben o comprenden.

La falta de respeto hacia la figura del autor.

            Dado que, en ocasiones, la figura del autor es menospreciada, o ninguneada y prácticamente se encuentra indefenso ante los varapalos que las empresas le quieran dar, esto nos lleva a que si se menosprecia al escritor, entonces, lógicamente, se hará lo mismo con sus obras. Y de estos lodos vienen las piraterías que azotan al mundo de la Cultura. Porque la piratería no es solamente robar el esfuerzo y el trabajo de una determinada persona, sino que implica vulnerar gravemente sus derechos de una forma que no podemos ni imaginar.
            Comprended esto que os escribo. Si tras estar cinco años estudiando a fondo, escribiendo la novela de tu vida, sacrificando tu tiempo y dinero, teniendo que afrontar la falta de comprensión de los demás hacia tu carrera descubres, un buen día, que tu novela ha sido copiada, que circula de forma ilegal por tiendas o por campus universitarios o que sencillamente se han apropiado de tus derechos de autor por la cara entonces el terrible disgusto que te llevas no tiene palabras para describirse. Y junto con robar tu obra se junta el no comprender que lo tuyo es una profesión, que se te debe una justa remuneración y que se tienen los mismos derechos y deberes que cualquier trabajador.
            Con todo, el control con las editoriales y empresas que se dedican al mundo de la literatura es más o menos fácil, pues existen mecanismos de defensa a la vez que la inmensa mayoría de editoriales, si bien no pagan con justicia al autor, al menos no vulneran sus derechos. Lo difícil es atajar la piratería cuando se trata del gran público, pues aquí intervienen demasiados factores que hacen que se piratee y por tanto se vulneren los derechos de autor por el menosprecio que hacia la figura del escritor, su trabajo y sus obras se tiene. Si añadimos la ignorancia y una pésima educación se puede entender que en los países donde el mayor fracaso escolar se dé, o la Educación se encuentre en manos de políticos o los poderes establecidos que únicamente deseen una masa social adormecida culturalmente para sus propios fines, entonces nos encontramos con las constantes injusticias a las que se ven sometidas los autores.
            En España en concreto, aparte de la absoluta falta de interés por parte del Estado o de los diferentes gobiernos de las Autonomías, nos encontramos con leyes injustas e ilógicas que no buscan el ideal de que la Cultura debe ser accesible a todos, sino que más bien la tratan como medio con que ganarse al electorado y un arma a utilizar contra sus oponentes políticos. Así, es fácil comprobar que parte del mundo de la Cultura en España está prostituida a los poderes del momento, con el consiguiente daño que se hace tanto a la Cultura como a los ciudadanos que al sentir esa manipulación y prostitución se alejan de la Cultura y la menosprecian aún más, haciendo pagar a justos por pecadores.

Conclusiones finales.

            La meta de un escritor es que sus relatos sean publicados para que los lectores disfruten con sus historias. Aparte de eso, que es la mayor meta, tiene que lidiar con la dignificación de su profesión, luchar por leyes justas y evitar que la Cultura sea utilizada como arma en vez de cómo herramienta para convertir a las personas en algo mucho mejor. Y todo pasa una vez más por la Educación. Solamente una sociedad educada en unos valores de convivencia, libertad, respeto, tolerancia, esfuerzo, trabajo y deberes puede aceptar y comprender en su totalidad que la Cultura no es un capricho ni una exigencia, sino un privilegio que se debe tratar con sumo respeto, el mismo respeto que se le debe a quienes se dedican con todo su esfuerzo y sacrificio a que esa Cultura pueda seguir adelante engrandeciendo al género humano. El oficio de escritor no puede estar supeditado a los caprichos de las empresas, ni al abandono de los políticos que únicamente se interesen por la literatura como modo de ganar votos, ni a la depredación de una sociedad decadente e ignorante que confunde Cultura con el robo de la propiedad, intelectual en este caso.
            No se trata de convertir a los escritores en ricos, ni de ponerse a recaudar dinero como locos tal y como hizo cierta entidad que se supone protegía los derechos de artistas del mundo de la música y lo que hacía en realidad era lucrarse. No, se trata de hacer comprender que si en todas las profesiones se paga a quienes las ejercen, entonces se debe hacer lo mismo con la de escritor, y si se protege la propiedad y el trabajo de esos profesionales entonces se debe hacer lo mismo con las obras del escritor. Basta de tópicos, de mitos y de despreciar a quienes desde la soledad de su habitación o despacho hacen llegar al resto de la sociedad historias fantásticas y maravillosas.

Aunque ya indicado al principio de la entrada, ésta es la segunda parte. Pincha aquí si quieres ir directamente a la primera parte. Si te ha gustado el artículo, prueba a leer este, NO SE LEE Y NO SE VENDEN LIBROS ENESPAÑA PRIMERA PARTE y SEGUNDA PARTE, como complemento perfecto.