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domingo, 8 de noviembre de 2015

CRÓNICAS DE UN FRIKI XIII



CRÓNICAS DE UN FRIKI XIII

LOS PLAYMOBIL (o click); segunda parte.
Los primeros juegos con los playmobil.


            En la anterior entrada comenté cuales eran los juguetes más vendidos y solicitados de los niños de mi época y como comenzaron su andadura los Playmobil en España de las manos de una empresa de juguetes ubicada en Alcoil. También expliqué que mi primera caja de Playmobil fue una donde entraban cinco obreros con herramientas. Esa sencilla caja de cartón fue mi inicio en el fascinante y maravilloso mundo de los muñequitos por excelencia.

Uy, piececitas…

            El flechazo fue inmediato. Pocos recuerdos tengo de mi infancia, pero los que poseo los tengo grabados a fuego en mi mente y la visión de aquella caja de cartón en su mayor parte de color azul es uno de ellos. Desde el primer momento sentí la atracción. En la foto se apreciaban cinco muñecos y varias herramientas. De inmediato abrí la caja y de ella salieron un par de bolsas de plástico transparente que enseguida sucumbieron a mis ansias. Comenzar a jugar con los playmobil fue un hecho y no voy a decir que dejé de lado los otros juguetes, pero casi. Esos muñecos eran diferentes a lo que había entonces. Eran pequeños, graciosos (esa sonrisa…), de colores y poseían montones de complementos, en este caso escaleras, cajas, herramientas, cascos… Vamos, que me enamoraron y desde ese día ya no dejé de jugar con ellos.
            Mi madre, viendo el éxito del regalo, ya no tuvo dudas sobre lo que comprarme para otras fechas señaladas, como otros Reyes y los cumpleaños. Hay que señalar, como ya hice en la anterior entrada, que la puesta a la venta de las diferentes referencias de Playmobil en España siguió un curso diferente a la del resto de países donde también estaban a la venta. Es por eso que algunas referencias nunca se pusieron a la venta aquí y otras tardaron un tiempo en verse por las jugueterías a la espera de la definitiva consolidación del producto. Así pues, las primeras cajas de Playmobil, o de Famobil las vamos a llamar, en España eran cajas pequeñas, de clicks individuales o las cajas llamadas súper set donde te entraban cinco clicks, como mi caja de obreros. Las siguientes cajas que mi madre me compró fueron pequeñas: la del arquero medieval, un par de otras de obreros para completar mi súper set, una de un indio con un caballo y cosas así. Junto a estas cajas pequeñas se me regaló la referencia que siempre he considerado mi favorita pues es el playmobil que más me gusta: el sheriff (Ref. 3341) que venía con una silla mecedora.
            Del Playmobil sheriff guardo un grato recuerdo, pues ya me hizo comprender que la colección del Oeste iba a ser mi favorita. Fueron innumerables las horas que pasé jugando con ese click, muchas aventuras imaginé. Puesto que los clicks se podían desmontar con bastante facilidad, cambiaba brazos y piernas y hacía Playmobil según mis gustos. En ocasiones el sheriff era el de siempre y en otras totalmente de negro según la película del Oeste que hubiera visto en esa semana. Los regalos de Playmobil eran todo un éxito. No solamente me hacían mucha ilusión, sino que mi madre se dio cuenta que Juan Carlos jugando con los Playmobil era Juan Carlos que desaparecía y no existía. No molestaba, no incordiaba, no pedía más que me dejaran jugar en un rincón tranquilamente con mis clicks. “Esto es un chollo”, debió pensar mi santa madre.

Llegan las míticas cajas de siete clicks

            Antiguamente en mi barrio de Usera, Francisco Ruiz, existía una juguetería ubicada en un mercado que hoy en día es llamado eufemísticamente “galería comercial”. Ya no existe esa juguetería y por desgracia no me acuerdo de su nombre, pero sí recuerdo que se encontraba al inicio de la galería o mercado, justo bajando las escaleras en la esquina. En su escaparate se podían ver las cajas y los juguetes colocados, y mis recuerdos se basan en pensar en aquella juguetería como algo legendario. Era como entrar al Walhalla. Poseía amplios escaparates de cristal. Y el mostrador era de madera. Entrabas y justo en el mostrador estaba el expositor con las cajas pequeñas e individúales de Famobil, y mirando hacia arriba, a las gloriosas cumbres hogar de los poderosos dioses, por los estantes más altos, las cajas más grandes. Mi madre me solía comprar casi todos los Playmobil en esa tienda. Tampoco recuerdo a los dependientes o dueños, porque era entrar y centrar mi atención en los juguetes y no fijarme en nada más; los niños somos así. En otras Navidades mi madre me llevó a la juguetería para que eligiera mis próximos clicks para Reyes y fue entrar en la tienda cuando algo llamó poderosamente mi atención.


            Allá arriba, como ya he dicho, estaban unas nuevas cajas de Famobil. Eran más grandes, con más clicks, más complementos, fotos nuevas y espectaculares. ¿Qué era aquello? El dependiente nos explicó que eran las nuevas referencias de Famobil, súper sets que habían suplantado a las anteriores cajas de cinco clicks. Ahora entraban siete y seguían siendo temáticos. Mi madre me dijo que eligiera tres cajas de aquellas y yo, alucinado ante aquello, pedí a los Reyes Magos que me enviaran tres cajas de las nuevas. Había unas cuantas, pero tras verlas decidí que fueran la de los soldados de la Unión (ref. 3408), la del Oeste de vaqueros (ref. 3407) y una medieval donde entraban unos reyes, la princesa y soldados (ref. 3405). Podéis pensar que ya que pedí sobre todo del Oeste, porque no solicité a los Reyes Magos la caja de los indios (ref. 3406). Si no lo hice fue porque no estaba. Quizás el dependiente ya la hubiera vendido, o no la tenía. Como fuera, la cuestión es que al no estar no la pude pedir. Fue de esta manera como esa caja nunca la pude tener de niño y no fue hasta muchos años más adelante, ya de adulto, que la pude adquirir para mi colección.


            ¡Cuánto disfruté de esos playmobil! Mi infancia se vio salpicada de horas y horas de juegos con los soldados, los vaqueros y los medievales. Pronto vinieron más cajas de siete clicks (y entre ellos las clacks): la de los médicos y enfermeras, la de los policías… Y cajas pequeñas, o incluso alguna que otra de cinco clicks. Mi colección de Playmobil fue aumentando con el paso del tiempo y con todos ellos jugué mucho. Y de esas cajas se pasó a tener el fuerte Playmobil, el Fort Randall (ref. 3419), o el castillo (ref. 3446), pero sobre todo el barco pirata (ref. 3550), el primero, el legendario, la referencia de Playmobil más vendida en España, el juguete que prácticamente todos los niños de mi generación hemos tenido. 


El salto a los años 80

            Como ya expliqué en la anterior entrada, la empresa de Famosa perdió la licencia de los clicks en España que pasaron a ser fabricados y distribuidos por Playmobil. Hubo entonces un periodo nebuloso en el que no se sacaron nuevas referencias a la venta y por eso durante un tiempo existieron en el mercado cajas con el nombre de Famobil y otras con el de Playmobil, hasta que poco a poco todas las de Playmobil sustituyeron a las de Famobil. Y ocurrieron algunos cambios interesantes.
            Hay que aclarar que cuando era un niño yo jugaba con mis clicks. Los quería y trataba casi como algo vivo, pero para mí eran juguetes. Aunque quería tener muchos y ya sabía perfectamente los que más me gustaban, no poseía esa idea de coleccionismo tal y como lo entendemos. Quería tener más cajas para tener más variedad a la hora de jugar, no para coleccionarnos. El convertirse en coleccionista vino después. En ese periodo de los míticos años 80 en España.
            ¿Qué pasó? Lo normal. Uno crece y va dejando de lado los juguetes. Pero en mi caso siempre quise tener mis juguetes de la infancia conmigo. Como ya he escrito varias veces, cuidaba y guardaba mis cosas, y gracias a eso varios de mis juguetes me han llegado hasta la actualidad. Pero uno deja de jugar con ellos y los va arrinconando en armarios y trasteros. Yo tuve un problema adicional que era mis primos. Jugar con ellos era divertido, pero también en ocasiones frustrante y deprimente. Me rompían los playmobil, me perdían piezas cuando no me las robaban. Uno tampoco tenía la noción de lo que poseía entre manos, y aunque guardaba las cajas en el momento en que se me rompían o estropeaban las tiraba sin pararme a pensar en repararlas y guardarlas para el futuro. Es decir, que en el trayecto entre el niño, el adolescente y el adulto uno va perdiendo cosas que luego echa de menos, sobre todo cuando se convierte en coleccionista. También me desprendí de algunos de mis clicks: el castillo lo regalé, uno de los barcos piratas también, playmobil sueltos que fui dando por aquí y por allá a los hijos de mis vecinos, esas cosas…
            Así fue pasando el tiempo y aunque varias cajas y algunos playmobil seguían en mi poder, lo cierto es que perdí la inmensa mayoría de ellos. Y llegamos a los años 80. En mi vida ahora lo importante eran otras cosas: las discotecas, las chicas, los cómics, las películas, la música, los libros… Por aquel entonces las tiendas de juguetes seguían existiendo. Era normal encontrarte una en tu barrio o cerca de él. Ahora son más difíciles de encontrar. Los centros comerciales han acabado con las jugueterías, y también lo han hecho las cadenas de tiendas de grandes empresas. Pocas son las jugueterías que sobreviven hoy en día. De todas las que conocí ninguna ha llegado a estos días; una lástima.


            Pues bien. Ya en mi nueva casa, en Fuenlabrada, dando un paseo por el centro de la ciudad, encontré una juguetería y en el escaparate vi una caja de Playmobil del Oeste. Al ver la caja sentí una especie de punzada de nostalgia de la niñez y todavía no sé porque, sentí la necesidad de comprarla. Era una caja pequeña, entraban dos vaqueros, uno de ellos a caballo (ref. 3304). No lo sabía, pero esa decisión me convirtió en coleccionista. Al llegar a casa y abrir la caja me topé con el catálogo donde se podía ver toda la nueva colección del Oeste. Habían remodelado por completo la colección y los playmobil.
            A principio de los 80 (si la memoria no me falla creo que fue en 1982), Playmobil innovó sus clicks al dotarle de manos móviles. Aquello fue toda una revolución y éxito total, por lo que de inmediato los playmobil de manos fijas se vieron sustituidos por los de manos móviles. Pero las colecciones no habían cambiado. Sencillamente eran las mismas referencias únicamente que los clicks tenían las manos móviles. Las nuevas referencias que iban saliendo ya eran con esos playmobil nuevos. Pero la nueva colección del Oeste, que fue por mediados de los 80, eran referencias totalmente nuevas. Si bien los playmobil básicamente eran los mismos, ahora existían nuevos modelos de pelucas, rifles más modernos, los caballos podían venir de otros colores y pintados, más detalles y más accesorios. Los indios, por ejemplo, vieron toda una revolución cuanto que eran de tez morena; ya no eran blancos, eran indios. 


            Aquellas nuevas cajas del Oeste me gustaron mucho y me propuse ir comprándolas poco a poco. No para jugar con ellas, se me había pasado la edad (¿seguro?), sino por el placer emocional de rememorar mi infancia, de tener las cajas y los playmobil expuestos por mis estanterías y por toda la casa. En un principio decidí comenzar comprando las cajas pequeñas: el nuevo sheriff, el bandido, el mexicano con la guitarra, el trampero, el jefe indio… y luego ir a por las cajas medianas y más tarde a por las grandes. Fue una decisión acertada, porque no lo compré todo de golpe. Mi economía no daba para tanto, sobre todo porque tenía otros vicios que mantener como ya se ha visto en estas mis crónicas, y porque las jugueterías no tenían todas las referencias. Fue una tarea de años, de búsqueda paciente y diligente, pero las fui encontrando todas. Como digo, fue una acertada decisión, pues en la actualidad esas cajas pequeñas son muy difíciles de encontrar y suelen tener precios elevados.


            Sin darme cuenta, me había convertido en coleccionista y friki de los Playmobil, especialmente de la colección del Oeste, colección en la que suele girar toda mi ansia y esfuerzos. Ahora llegarían las búsquedas de cajas, encontrar jugueterías, ferias y compras por Internet, pero de todo esto hablaré en la siguiente entrada de Crónicas de un friki. Nos vemos…
Continuará…
   
Si te gustan las Crónicas de un Friki, aquí tienes los enlaces para ir a la primera entrega y la penúltima. Únicamente pincha en los nombres.
También puedes leer:
Son mi iniciación en el mundo del Warhammer 40.000 y digamos una continuación de Crónicas de un Friki a partir del cierre de la tienda.

martes, 13 de octubre de 2015

¿PUBLICO MI LIBRO POR INTERNET DE FORMA INDEPENDIENTE? ¿O NO? VENTAJAS Y DESVENTAJAS



            ¿PUBLICO MI LIBRO POR INTERNET DE FORMA INDEPENDIENTE? ¿O NO? VENTAJAS Y DESVENTAJAS


            Hola a todos y bienvenidos una vez más a mi blog. En esta nueva entrada voy a comentar lo que opino acerca de publicar nuestras obras por Internet en portales tipo Amazon, Bubok, Lulu, Google Play, Ibookstore y otros, o por Facebook o creando tu propio blog o página Web donde colgar tus novelas. Esta no es una entrada para reseñar diferentes sitios donde poder publicar digitalmente libros ni dar una somera descripción del portal con sus ventajas o desventajas o sus requisitos para poder publicar. Es una respuesta a la pregunta que muchos lectores y seguidores de mi blog me hacen respecto al asunto de publicar sus obras por Internet de forma independiente. Puesto que me piden mi opinión y consejo, he creído conveniente crear esta entrada y así dar cabida cuenta de lo que pienso. Voy a intentar ser lo más sincero posible, alejarme de mis manías personales a la vez que voy a utilizar mi experiencia personal tanto como escritor como editor (que ya no lo soy, por desgracia) para contestar.

Los tiempos y las tecnologías cambian

            Esta es una verdad que hay que asumir en nuestras carreras como escritores. Los que ya llevamos algún tiempo dedicados a esto y somos más o menos de la “vieja” guardia o unos románticos incurables, echamos de menos esos tiempos en que escribir era sencillamente (casi nada) rubricar nuestras historias en papel y luego ir de editorial en editorial para entrevistarse con los editores y vender nuestra novela. En los países anglosajones, que en esto nos llevan mucha ventaja, este trabajo lo hacía (y sigue haciéndolo) la figura del agente literario.
            Hoy en día esto ya no es así. Ahora existen otras formas de publicar libros y las editoriales ya no tienen ese toque personal con los autores a no ser que los autores triunfen y arrasen en ventas. Ahora hay que prodigarse por redes sociales, por blogs, páginas Web y ser muy activo, pues en este mundo de prisas, demagogia y filosofía barata la atención del lector es efímera como las gotas del rocío por la mañana. Las editoriales se enrocan cada vez más con sus autores punteros y sus políticas editoriales arcaicas y erradas, negándose a abrir la puerta de la oportunidad a los nuevos autores. Esto ha llevado a la creación de una gran masa de escritores que al comprobar que con las editoriales fuertes y grandes no tienen oportunidades han de ir entonces con sus novelas a editoriales más modestas o casi desconocidas. El problema es que en los últimos años, tal y como he reseñado en otras entradas con datos demoledores, las pequeñas y medianas editoriales casi han desaparecido, devoradas por la competencia desleal e injusta de las grandes editoriales, la rapacidad recaudatoria de ayuntamientos, comunidades y Estado y por la falta cada vez más de lectores.


            Así pues, ¿qué le queda al autor que desea ver publicado sus libros? Hace unos años se puso de moda la auto publicación, pero el paso del tiempo ha demostrado que la inmensa mayoría de las editoriales de auto publicación lo único que hacían era aprovecharse del autor para sacarle su dinero y apenas prestaban atención a la obra. Los libros eran muy caros de publicar, la distribución era pésima y la publicidad nula o escasa. Al final, el escritor terminaba endeudado con la editorial de auto publicación, desilusionado y con un montón de ejemplares de su libro en casa acumulando polvo. Han sido muchos los autores que vieron aquí su carrera literaria truncada.
            La aparición de Internet y portales, así como las nuevas tecnologías, han abierto nuevas sendas de oportunidades para los autores y si bien al principio parecía que iba a ser la tumba para la literatura, al menos para los escritores, al final parece que se ha convertido en la tan ansiada oportunidad de publicar. Eso sí, que nadie se engañé, que el libro digital lejos de favorecer al autor le ha puesto las cosas todavía más difíciles. Pero, al menos, es una nueva herramienta a utilizar.
            Cada vez son más los autores que deciden publicar sus libros por portales como Amazon, Kobo o Smashwords de forma independiente, dejando de lado a agentes, figuras de terceros, editores y demás. A este nuevo fenómeno que cada vez tiene más adeptos se le conoce como “autores independientes”, o entre nosotros “autores indie”.

¿Cuáles son las ventajas?

            La primera de todas es que puedes publicar tu libro. Aquí no va a haber un editor que te va a decir que tu novela es mala, que no es el género que ellos publican, que no sirves como escritor o que eres desconocido y por tanto no van a arriesgar dinero por tu obra. No. Aquí directamente publicas. Te registras en el portal, subes tu novela en el formato que te digan, pones una portada y listo. Tu novela ya está publicada, a la venta y con la posibilidad de llegar a millones de potenciales lectores distribuidos por todo el planeta.
            Otra considerable ventaja es la propagación de tu libro. El fenómeno conocido como boca a boca es bastante poderoso y puede redundar en tu beneficio siempre y cuando sea positivo, claro, que también existe la versión negativa. Al contrario de lo que suele suceder con el libro en papel, el libro digital es mucho más fácil de distribuir y criticar. Me explico. Un lector compra un libro de papel, lo lee, le ha gustado mucho y tal vez lo recomiende a sus amigos y familiares. Pero de ahí no suele pasar. Existen algunos foros y asociaciones de lectores que se dedican a recomendar por Internet los libros que van leyendo, pero cada vez quedan menos y su potencia de propagación es más bien escasa. En cambio, el lector que descarga y lee un libro digital suele comentarlo una vez leído y puntuarlo. No todos lo hacen, por supuesto, pero basta para que cuatro, cinco o diez lectores lo hagan para llamar la atención del resto de cientos, miles, millones de lectores que no se deciden qué libro descargar por no tener referencias. En cuanto ven que unos lectores puntúan bien una obra y la comentan mejor, no se lo piensan y descargan el libro, recomendándolo a su vez. Y estas recomendaciones, críticas y puntuaciones pasan de una página Web a otra, de un perfil de una red social a otro, de un portal a otro como fuego en un pajar y en cuestión de días, incluso puede que de minutos, una novela puede ser conocida por muchas personas.
            No importa cuál sea el género literario que escribas. Puesto que los portales de publicación de libros digitales no ponen ningún impedimento puedes subir tus novelas sean del género que sean. Aquí no te vas a encontrar con editores que te digan que tu novela pertenece a un género “menor” o poco comercial. Es más, muchos autores con proyectos muy personales ven su gran oportunidad de publicar su obra gracias a estos portales.
            Incidiendo en lo dicho antes, eliminas los intermediarios, figuras en su mayoría de las veces parásitas de los autores que no hacen más que estorbar, encarecer los precios de los libros y poner obstáculos.
            La rapidez en publicar es otra gran ventaja. Normalmente para publicar en un portal por Internet te basta con registrarte y fin de la historia. Para publicar tu libro no te piden un montón de papeles ni tan siquiera que demuestres que la obra te pertenece, aunque sí que existen algunos portales que sí lo hacen. Por eso, como nunca me canso de decir, registra todas tus obras a tu nombre en el Registro de la Propiedad Intelectual antes de publicar o dar a conocer tu novela sea en el formato que sea.
            Es gratis, es decir, no te van a pedir dinero por publicar (ojo, alguna que otra sí lo hace, pero son las que menos), pero al contrario, y esto lo veremos en las desventajas, no te hagas ilusiones con ganar mucho dinero. Te puedes dar de baja en cualquier momento sin problemas y quitar tus obras.
            Estas pueden ser las principales ventajas. Ahora veamos las más importantes desventajas.



La parte mala del asunto

            Que lo tiene. No todo es oro en el país de las Amazonas ni vuelan únicamente mariposas entre las flores. La principal desventaja es el abuso que económicamente hacen los portales con tus libros. La inmensa mayoría de ellos se quedan con el 60, 70 y hasta el 80% de lo ganado con una descarga, siendo paupérrima la parte del autor.
            Otra gran desventaja es que las editoriales convencionales, las grandes y potentes, esas mismas que se han dedicado a poner trabas a los autores durante años, también publican sus libros por estos portales y por tanto hay que tener en cuenta que no vas a poder competir con ellos en cuestión de publicidad. Para llamar la atención de los lectores y competir con las editoriales tienes que poner los precios bajos, y como eso lo saben los portales, te quitan más porcentaje de la venta cuanto más bajo pongas el precio del libro. Llamarles piratas es quedarse corto.
            La escasa publicidad que hacen de tus obras es otra gran desventaja. Si quieres que tu libro sea conocido tendrás que ser tu mismo quien haga la publicidad, bien a través de páginas Web, redes sociales, foros o sitios similares. El problema que esto plantea es que para estar siempre muy activo y actualizado en las redes sociales y por Internet has de dedicar mucho tiempo a esta tarea. Tiempo que restarás para lo verdaderamente importante: escribir. Los autores consagrados pagan a gente que se dedica única y exclusivamente a este trabajo. Y muchos autores independientes dedican más tiempo a publicitar su libro y a estar presente en las redes sociales que a escribir, con lo cual su carrera literaria se acaba. Hay que saber encontrar un punto intermedio.
            La piratería se ceba más con los libros digitales que con los de papel. Es bastante fácil que tu libro acabe siendo descargado y colgado en foros o páginas Web para su descarga gratuita sin que lo sepas; o peor aún, que ganen dinero a costa de tus novelas y no veas ni un céntimo por ello. Así como que se copie o plagie la novela, ya que los portales no pueden ofrecer una protección total. La pueden ofrecer para el asunto de la descarga, que sea legal y pagando, pero una vez la obra ha sido descargada el control sobre la misma se pierde. Y el formato digital es muy fácil de manipular.
            Publicar en formato digital sigue siendo la opción con menos lectores en el mundo al menos de momento. En el mejor de los casos, en países como Estados Unidos o Alemania, la compra de libros digitales mediante la descarga es tan solo el 25% del total de los libros vendidos en un año. Esto significa que a no ser que seas un autor con miles de descargas mensuales lo más fácil es que pases desapercibido y prácticamente nadie te conozca en el peor de los casos.
            Las grandes editoriales, al menos en el caso de España, siguen sin dar importancia a un autor que sea independiente, y en el caso de muchos lectores lo mismo. Es la idea generalizada, idea errónea, que un autor que necesita auto publicarse, ya sea en formato digital o papel, es porque no es un buen escritor y dado que no encuentra quien le publique se tiene que auto publicar. Es tan estúpida esta forma de pensar que no me voy a detener mucho en ella. Pero, por desgracia, está muy arraigada en la mente de muchos editores y lectores.



            Algunos portales te piden la exclusividad y no te dejan publicar con otros portales mientras lo estés haciendo con ellos.
            Estas son las principales desventajas que tiene el publicar por Internet. No quiere decir que si se publique en Internet te vayan a pasar todas estas cosas, pero sí que están ahí y es bueno tenerlas en cuenta y conocerlas.

¿Pero publico en Internet o no?

            Y aquí llegamos a la cuestión. Primero me he limitado a poner las ventajas y desventajas y una vez enumeradas ambas, responderé a la pregunta. No te voy a decir lo que tienes que hacer, pero sí lo que yo haría. Y lo que yo haría es publicar por Internet en portales tipo Amazon. ¿Por qué? Porque las ventajas pueden compensar los riesgos que puedes correr que, por otra parte, quizás no ocurran nunca. Si estas intentando publicar tus novelas y las editoriales no te hacen caso, ¿por qué tener tus obras en casa acumulando polvo y sin que nadie las lea? Es mejor colocarlas en un portal por Internet y así al menos tenerlas visibles. Cada descarga es un pequeño triunfo, y cada crítica, buena o mala, es una forma de darte a conocer a los potenciales lectores. Ten en cuenta que los portales donde colocas tus libros son excelentes escaparates mundiales. Aunque pongas tu obra en español, lo puede descargar cualquiera aunque no hable dicho idioma. Y puesto que el español es el primer idioma en cuanto a ser oficial en un país en el mundo, el mercado es amplísimo.
            La gran mayoría de los últimos éxitos literarios en formato papel vienen precedidos de haber tenido éxito antes en los portales de descargas de libros digitales. Y prácticamente todos fueron autores independientes que fueron en su día rechazados por las editoriales. Aunque esto no ocurre de forma muy frecuente y es más bien la excepción, no menos cierto es que muchos autores comienzan a publicar con grandes editoriales gracias a haber tenido relativo éxito en Internet en cuanto a descargas o por haber tenido buenas críticas por parte de los lectores. Es más, la proliferación de portales de descargas y de autores independientes están consiguiendo arrebatar lectores, y por lo tanto ventas, a las editoriales convencionales. Esto ha llevado a las editoriales a darse cuenta de que el futuro se encuentra en Internet y en esos autores independientes a los que durante tantos años han despreciado. Ya hay muchas editoriales que han creado la figura de un captador de éxitos en ventas por Internet. Estos profesionales se dedican a rastrear por los portales novelas que tengan potencial y se descargan y leen aquellas obras que consideran pueden ser publicadas. Nunca se sabe si tu novela puede ser descargada y leída por uno de estos captadores y finalmente ser publicada en una gran editorial.
            La gran demanda de aparatos electrónicos, es decir, las nuevas tecnologías, también es algo a tener en cuenta a la hora de favorecer tu carrera como escritor y tus ventas por Internet. Hay que tener en cuenta que muchos portales permiten descargar los libros a más de un soporte digital, y que también los teléfonos móviles, las tablets, los ordenadores y otros aparatos sirven para descargar y leer libros digitales. Es decir, las posibilidades aumentan puesto que no hace falta tener un E-Book para descargar libros, sino que desde tu teléfono lo puedes hacer y de forma muy sencilla.
            Los libros digitales aportan al lector, o sea, al comprador, una gran oferta en la que elegir sin prácticamente correr un riesgo. Me explico. Los libros en España, y en gran parte del mundo, son muy caros. Vas a una librería o a una gran superficie comercial y te encuentras con que el precio medio de un libro es de veinte euros y diez euros para las ediciones en bolsillo. Siendo así, da mucho reparo gastarse tanto dinero en un autor desconocido o en una novela de la que no sabes absolutamente nada. Es un riesgo muy fuerte, pues te gastas un dinero duramente ganado o ahorrado y corres el riesgo de estar comprando algo que luego te puede no gustar nada. Los libros digitales son muy baratos. Exceptuando los libros de las grandes editoriales, que son tan caros, o casi, como en su edición en papel, los autores independientes ponen sus obras a precios realmente baratos, cuando no gratis. Siendo la descarga a uno, dos o como mucho dos euros y medio, ya no hay tanto reparo en comprar libros desconocidos o de autores de los que nunca hayas escuchado hablar. ¿Te parece interesante? Lo descargas, lo lees y si no te gusta la inversión ha sido tan ridícula que ni te enfadas ni te sientes mal. Esto se traduce en que Internet no importa tanto que seas desconocido, sino que tu novela sea del género que el lector ande buscando.

Reflexión final

            Como has podido leer, amable lector, soy partidario de publicar por Internet por portales que faciliten esa posibilidad siempre y cuando dichos portales sean legales y tengan unas mínimas garantías judiciales. Aunque verdaderamente la fama y el dinero siga siendo cosa de las grandes editoriales y el publicar en papel, hay que tener en cuenta que los dos grandes objetivos de un escritor son que tus obras sean leídas y publicadas. Aunque de momento el proceso es lento, llegará el día en que los libros publicados en papel sean la excepción. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y llegar a los lectores por todos los medios posibles. Es más, existen autores que directamente no quieren publicar con las editoriales convencionales porque están  convencidos de que son un lastre para la literatura del futuro. Hay casos de autores top descargas por Internet que han rechazado contratos muy lucrativos con editoriales al preferir seguir publicando por Internet de forma independiente.
            Pero aquí que cada cual haga lo que crea conveniente. Te he puesto las principales ventajas y desventajas y te he dicho lo que yo haría. Reflexiona y haz lo que creas debes o puedes hacer.



Va, una lista con portales para publicar tus novelas

            Bueno, tanto hablar de portales, al final me decido a poner una pequeña lista de los portales más conocidos y los que ofrecen mayor garantía en cuanto a legalidad y seguridad.
1-Amazon. El rey indiscutible de los portales de descarga. El que mayor difusión tiene y quien de forma más profesional publica tus libros. El Kindle es el lector de libros más usado. La gran pega es el enorme porcentaje de beneficios que se queda a consta del lector.
2-Payhip. Su comisión es la mejor de todas: el 100% para ti. El método de pago es Paypal.
3-Lulu. Es otro de los portales más conocidos. Posee un gran mercado de usuarios y te permite el 90% de los beneficios. Lo peor es su mediocre forma de adaptar las novelas al formato digital.
4-Clickbank. Ojo, que este portal es de pago. Te cobran por registrarte y es bastante caro, pero su red de afiliados es de las mayores del mundo y sus ediciones son inmejorables. Su punto débil es su poca difusión en otros países que no sean de lengua inglesa.
5-Autopublicación Tagus. Este portal es español. De hecho, ha sido creado por la famosa red de librerías La Casa del Libro. El asesoramiento es bastante bueno, pero su difusión deja algo que desear así como las condiciones.
6-Kobo. Llamado también el portal para vagos, pues te lo hacen todo. Te limitas a mandar tu obra en formato doc. y ya está. Eso sí, se quedan con un gran porcentaje de las ventas.
7-Bubok. Otro portal español y el más veterano de todos. La ventaja de este portal es que te permite publicar en otros sitios.
8-My ebook. Portal gratuito y pago a través de Paypal (cosa que a mí no me gusta nada, pero es cuestión de gustos) y el 90% de lo que obtengas por las descargas es para ti.
9-Smashwords. Aparte de publicar y vender tus libros, puedes vender libros de otra persona (supongo que previo permiso del autor) mediante un programa de afiliación. Al igual que Amazon, el porcentaje de los beneficios varía.
10-Booktango. Aunque es de pago, te llevas el 100% de las ventas y además cuenta con una gran red de vendedores importantes.
            Existen más plataformas y portales, pero considero que estos son los más conocidos y seguros. Si algún lector conoce otro portal, que no dude en reseñarlo. De la misma forma, si alguno de los datos que he puesto sobre los portales son erróneos hacérmelo saber para corregirlo.
            Hasta aquí hemos llegado con esta entrada. Buena suerte, compañero escritor, y recuerda que nunca te debes rendir. Nos vemos.