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jueves, 9 de enero de 2020

UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


UN MUNDO FELIZ (la censura se impone en España)


            Si no has leído la novela de Aldous Huxley (Un mundo feliz, 1932), te recomiendo encarecidamente que lo hagas y comprenderás como España (y el mundo occidental en general) se encamina rápidamente a ese mundo distópico y a su final como democracia. He querido escribir esta entrada en mi blog debido a la gravedad de los sucesos y para denunciar como la censura se está imponiendo en las redes sociales, mientras que en los medios de comunicación (salvo muy escasas excepciones) ya se ha impuesto del todo y casi está a punto de conseguirlo también en el mundo de la Cultura, claramente prostituida al poder factico. Aunque en mi blog trato de temas literarios, de mis novelas, en dar consejos y ayudas a los escritores y de información en general sobre gramática u ortografía, me veo obligado a sumarme a ese grupo de divulgadores, influencers, youtubers, escritores, periodistas, artistas y gente del mundo de la Cultura (de la cual forma parte la Literatura) para dar voz a lo que está ocurriendo.
            En definitiva, quiero dejar bien claro y de forma rotunda que YO TAMBIÉN ME UNO A LA RESISTENCIA.

¿Qué está pasando?



            En algunas entradas he denunciado como varias editoriales españolas me quisieron censurar, cambiar o recortar algunas de mis novelas ya que las consideraban “políticamente incorrectas” o no adecuadas para estos tiempos; o simplemente esas novelas no trataban sobre lo que ellos querían y sí sobre otros temas sobre lo que no estaban de acuerdo, siempre en términos políticos. Y es que cuando en la Literatura impones el aspecto de la economía mal vamos, pero si también le sumas el aspecto de la política entonces te encuentras con la tiranía, es decir: la dictadura.

            Y es que no hace falta un señor con el bigote y soldados en las calles para imponer una dictadura, sino que esta puede venir de las urnas y ser muy “democrática”. La censura es una de las formas que tiene la dictadura de imponer sus normas y de acallar la voz de los que discrepan, peor aún, de los que piensan diferente.

            Aunque escuches en los medios de comunicación o a los políticos decir que España es una democracia donde los derechos humanos y de igualdad prevalecen no te dejes engañar, porque esa es la primera mentira. España dejó de ser una democracia desde hace ya al menos dos décadas. No es este el lugar donde entrar a fondo en el tema, pues es mi intención ir directo a lo que quiero denunciar: la censura en las redes sociales.

            Las redes sociales forman ya parte de la vida de millones de personas y se han impuesto sobre los tradicionales medios de información a la hora de buscar la verdad o de saber de ciertas cosas. Es decir, las redes sociales forman parte de la Cultura. Ahora bien, las redes sociales también eran el último reducto de libertad ya que no estaban controlados ni por la Economía, ni por la Política. Y digo que era el último reducto y no digo que lo es porque ya ha dejado de serlo. La Política ya ha impuesto su dictadura. Las redes sociales son cada vez más terreno del pensamiento único y de lo impuesto por lo “políticamente correcto” o “progresismo” que son las nuevas menciones de lo que en realidad es la dictadura y que no son más que otras facetas del comunismo, fascismo y socialismo que se camuflan para engañar al votante que no es más que un borrego apesebrado incapaz de aceptar que se puede pensar diferente a lo establecido (ahí tenemos sin ir más lejos a las universidades estadounidenses, con sus salas especiales para estudiantes estresados que no son capaces de soportar que otros estudiantes tengan otras ideas y mentalidades diferentes a ellos ya que se consideran dueños de la única moral y verdad que existe en el mundo). La mal llamada izquierda (que no es izquierda, es socialismo y comunismo) ha hecho lo mismo con las redes sociales, imponiendo su pensamiento y ley de la mordaza para evitar que se puedan escuchar voces discrepantes o mentalidades diferentes. Ellos, que se autoproclaman adalides de la diversidad, odian todo aquello que sea distinto.

            La censura en las redes sociales no es más que otra forma de imponer una dictadura, atacando la Cultura pues la información y el transmitir tus ideas a otros no es más que una rama diferente de la Cultura que se expande como las ramas de un árbol en diferentes direcciones. Es por eso que aquí me veo obligado a tratar el tema, ya que me afecta directamente. No solamente se censuran o relegan al rincón más oscuro mensajes o vídeos relacionados con la política, sino también con la Historia y la Literatura. Así, tenemos que ya hay autores que ven como sus vídeos, escritos y mensajes son censurados porque tratan de temas que son considerados “políticamente incorrectos”, tal y como me pasó a mí con “Crónicas de un conquistador” o “El pueblo de las nubes”. Como ya he explicado esto en otras entradas, seguiré adelante con el asunto de las redes sociales.



No existe libertad de expresión



            Como ya he explicado, en España algunos derechos humanos básicos se han visto drásticamente recortados o directamente eliminados. Tenemos, por ejemplo, el derecho de la presunción de inocencia, eliminado por una mal llamada ley de violencia de género que dice que el varón, simplemente por ser varón, ya es culpable (ley de violencia, por cierto, que ha fracasado estrepitosamente en su intento de erradicar la violencia contra las mujeres), y ahora nos llega una asfixia cada vez más mayor sobre el derecho de la libertad de expresión. Supuestamente en una democracia se puede hablar de todo y se puede criticar todo, siempre que se haga desde el respeto y aportando datos sobre lo que se habla. Por eso tu puedes afirmar que Fulanito ha hecho una cosa que está mal y lo demuestres con datos, pero lo que no puedes hacer es colgar un vídeo insultando a Fulanito simplemente porque sí y te cae mal; esto, cualquier tonto lo puede comprender (o no, visto el nivel de educación y comprensión que hay en España).

            En las redes sociales no funciona así (en el periodismo hace años que ya no existe la libertad de expresión, solo se habla de lo que quiere el régimen) y simplemente el hecho de aportar una opinión diferente que contradiga lo políticamente correcto establecido te lleva a la censura. Eliminan tus vídeos o los relegan a segundo plano para que en las búsquedas nunca aparezcan, o te niegan tus porcentajes de beneficios. Esto no se hace de forma casual, sino que es premeditado y se aprecia que detrás hay una clara pauta con una muy bien establecida meta. Y si creéis que exagero, mirad este vídeo donde directamente censuran a Agustín Laje en directo por Twitter, ¡simplemente por colgar una foto!


            En este otro vídeo se explica también muy claramente las formas que tienen Youtube o Twitter de censurarte:




Aunque el caso de Agustín Laje ha pasado en Latinoamérica, se puede extrapolar perfectamente a España, ya que este tipo de censura también ocurre aquí, como lo pueden decir Isaac Parejo, Roma Gallardo, Una Alienada, Ivette en el país de la progresía, Un Señor de Logroño, InMatrix, Coto de Caza Progre, Un Tío Blanco y Heterosexual, Fortunata y Jacinta  y tantos otros divulgadores, youtubers e influencers, y de igual forma ocurre con la Cultura y la Literatura, como con los vídeos de María Elvira Roca Barea y otros autores.

            Aquí no se trata de estar de acuerdo o no con sus opiniones, se trata de Libertad de Expresión, un derecho humano básico que hay que respetar y proteger. Estas personas exponen sus opiniones con datos, argumentos e intentan transmitir una idea que, como digo, puedes estar de acuerdo o no con ella, es tu elección, pero lo que nunca puedes hacer es censurarlos simplemente porque lo que dicen no casa con lo que tu piensas o porque te molesta lo que dicen. Peor todavía es censurarlos porque critiquen al poder establecido, ya que esto demuestra que la tiranía abusa de su posición de poder para eliminar a los disidentes que no siguen sus directrices.

            Junto con la censura viene la descalificación, los insultos o las mentiras que te convierten en un paria, en un peligro a evitar y por tanto es justificable que se te censure o se vulneren tus derechos. Tomemos el caso de que si me muestro contrario a la actual ley de violencia de género automáticamente los nuevos censores me convierten en un sujeto machista que justifica la violencia contra las mujeres (aunque sea una flagrante mentira y no tengan ni una sola prueba que justifique su afirmación) y por tanto es lícito y moral que todo lo que escriba o grabe sea censurado y/o eliminado.

            Esta forma de acallar a los que piensan de forma diferente o se salen de la doctrina establecida es la que está esclavizando a la sociedad occidental, sociedad que ella solita se coloca de buena gana la cadena al cuello. Nos estamos dirigiendo a gran velocidad a algo impensable hace veinte años, a una dictadura enmarcada en el gran engaño que es la actual Democracia, en una tiranía edulcorada con supuestas leyes progresistas y sociales que implantan el pensamiento Alicia en los ciudadanos desde la cuna para transformarlos en unos buenos vasallos dependientes del Estado.

            Ya sea en la Literatura o en las redes sociales, se debe combatir y denunciar este tipo de actuaciones tanto por parte de partidos políticos, como de entidades, organizaciones, asociaciones y grupos económicos y periodísticos. Por mi parte, seguiré denunciando cada vez que me encuentre un caso (ya sea personal o de un tercero) de censura de cualquier tipo en el mundo de la Cultura.

            Hecha esta entrada para mostrar mi repulsa hacia la censura y hacia todos aquellos que la promulgan, me despido hasta la próxima no sin citar las palabras de Will Durant:



“Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro”.














lunes, 4 de noviembre de 2019

LA GÉNESIS DE… MADRID ZOMBI


LA GÉNESIS DE… MADRID ZOMBI



            En España soy medio conocido (más bien tirando a poco conocido) en mi carrera como escritor por dos sagas de libros. Una de ellas es la dedicada a la temática militar, con libros de ensayo y divulgación sobre la Primera y Segunda Guerras Mundiales, aunque en este caso mi “fama” se constriñe a un selecto y reducido número de aficionados y estudiosos de dichos conflictos. La otra es por la trilogía de novelas MADRID ZOMBI. ¿Pero, qué me llevó a escribir estas novelas cuando soy un reconocido no amante del género zombi? En esta entrada pretendo desvelar tan pavoroso misterio.

El editor tiene una idea
 
             Allá ya por el lejano año de 2010 (que no veas como pasa el tiempo), andaba yo escribiendo y trabajando para una pequeña editorial situada en Madrid llamada Ediciones Medea (que luego cambió el nombre a Stuka Ediciones hasta su cierre), principalmente en mis novelas históricas o en la ucronía de LA SAGA DEL ÁGUILA, cuando un fenómeno televisivo irrumpió con fuerza haciendo renacer un género. Me refiero a la serie estadounidense “The walking dead”. Dicha serie retomaba el mito del zombi bebiendo de su fuente original: la película de George A. Romero “La noche de los muertos vivientes” estrenada en 1968. Aunque no se menciona en ningún momento la palabra zombi, ya todos están de acuerdo en que esta fue la película que inició el género zombi tal y como lo entendemos en la actualidad.
            “The walking dead” supuso un hito en este género, pues su éxito propició que salieran más películas y series de zombis, así como atraer a un público que hasta entonces había sido reticente a este tipo de películas. He de añadir que si bien anteriormente a la serie hubo películas, cómics y series famosas, ninguna de ellas llegó a alcanzar el éxito y la repercusión que obtuvo “The walking dead”.
            Ante tal éxito, a mi editor de por entonces, el inefable e incansable A. Márquez Periano, se le iluminó no una, sino varias bombillas en la cabeza: había que aprovecharse del éxito de “The walking dead”. Me llamó a su augusta presencia y me explicó que era necesario que me involucrara en algún proyecto que implicara la presencia de zombis. A eso repliqué que yo no era el más adecuado pues nunca me gustaron las pelis de zombis. Mi editor no se inmutó ante mi respuesta e insistió, ya que, según él, yo era el más indicado pues mi estilo “cinematográfico” y agilidad en los diálogos me hacían idóneo para escribir novelas de zombis que atrajeran al gran público. Además, si deseaba que se me siguieran publicando mis otros proyectos no me quedaba más remedio que acatar los deseos supremos del gran líder, el editor.
            Ante semejante amenaza (nada sutil) y bien engrasada mi conciencia y moral con algo de dinero contante y sonante, me dispuse a emprender un nuevo proyecto literario del que no tenía ni malditas ganas de realizar.


¿Qué demonios escribo?

            Mi primer obstáculo fue que desconocía prácticamente todo sobre el mundo de los zombis. Sí, había visto “La noche de los muertos vivientes”, pero más allá de parecerme algo graciosa nunca me atrajo ni me pareció nada especial. Intenté acercarme a otras películas más modernas, pero los zombis siempre me aburrieron. Por eso, en el momento de comenzar a trabajar me vi en la obligación de documentarme sobre el mundo de los muertos que se levantan para comerse a los vivos. Como no podía ser menos, una de las primeras cosas que visioné fue “The walking dead”. He de reconocer que la primera temporada de la serie me atrajo bastante. Me gustaba mucho la visión apocalíptica en donde transcurría la acción, es decir, personas intentando sobrevivir en un mundo plagado de zombis. Me pareció más interesante eso que no lo de humanos intentando escapar de la recién creada epidemia zombi, como era el caso de otras películas, tipo filmes de A. Romero. A pesar de todo, para mi gusto, “The walking dead” decayó bastante en las siguientes temporadas y creo que la dejé de ver en la cuarta o quinta temporada, ya no me acuerdo muy bien. Y sobre el resto de series… pues me seguían sin convencer. Pero, tenía un trabajo por hacer y al menos me había documentado.
            No obstante, seguía en el mismo dilema: no tenía ni idea de sobre que escribir. Vale, zombis, ¿pero cómo hago una historia atractiva y sobre todo que sea un poco más original? Porque a pesar de ver muchas pelis, series y leer cómics llegué a la conclusión de que en realidad todo era más o menos igual. Las únicas diferencias que encontraba eran en plan los zombis son lentos o rápidos, místicos o por contaminaciones químicas, experimentos, humanos escapando de la epidemia, humanos sobreviviendo tras la caída de la Humanidad, humanos enfrentados… ¿Cómo coger todo eso y darle un toque un poco más original? No fue fácil, pero antes de llegar a escribir MADRID ZOMBI tuve que enfrentarme a otras tareas.

Poco a poco Lobo se me fue apareciendo en la imaginación

            Ya hablaré de ello en otras entradas, pero no está de más hacer constar que antes de ponerme a escribir MADRID ZOMBI tuve que hacer frente a otras novelas. Mi editor, siempre ansioso por novedades y seguir lo que estuviera de moda, me ayudó, al comprobar mis apuros, a diseñar una historia de zombis. Antes, tuve que escribir VAMPIRUS, y el lapso en el que estuve escribiendo esa novela me sirvió para que comenzaran a llegar a la mente ciertas ideas relacionadas con los zombis.
            Como he dicho, mi editor me puso sobre la mesa algunos esbozos de argumentos de historias de zombis, pero eran más bien historias algo alocadas, divertidas, sí, pero incoherentes argumentalmente. Con todo, de ese conglomerado de historias surgió APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS y ZOMBIRASSIC PARK. La primera novela fue una inspiración. Recién acabado de terminar mi trilogía de novela histórica CRÓNICAS DE UN CONQUISTADOR decidí aprovechar el impulso y crear una historia de zombis ambientada en el siglo XVI, con zombis mayas, conquistadores, aventuras y mucho humor negro. A mi editor le gustó, pero quería algo que se pareciera más a “The walking dead”. APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS quedó aparcada y se tomó la decisión editorial de publicarla tras la salida a la venta de esa novela de zombis de la que todavía apenas poseía vagas ideas.

            ZOMBIRASSIC PARK fue una locura de novela escrita a medias con mi editor. Una feroz y sangrante sátira contra la sociedad envuelta en humor absurdo, situaciones surrealistas y un parque temático de dinosaurios clonados que se vuelven zombis (el parque estaba situado en Sevilla y olé). Esta fue más bien una novela capricho de mi editor, un proyecto personal producto de pasar muchos días encerrados en la editorial intentando hallar argumentos para esa novela de zombis.
            Tras terminar ZOMBIRASSIC PARK me vino la inspiración. ¿Y si empleaba el humor? No tan satírico como ZOMBIRASSIC PARK, sino más bien friki. ¿Y si el protagonista era un friki que hacía frente al apocalipsis zombi? Pero no bastaba con ser un friki normal, debía ser alguien lo suficientemente fuerte, osado, loco y con una personalidad tal que lograra captar la atención de los lectores, puesto que el protagonista sería quien cargara sobre sus espaldas el argumento de la novela.
            Dicen que a Robert E. Howard se le apareció Conan para exigirle que escribiera sus aventuras, y que Lovecraft, tras una noche de insomnio, durante la cena y observando un plato de pescado no muy cocinado tuvo la inspiración de crear sus entes primigenios. Pues bien, a mi me bastó con mirarme al espejo para que de inmediato ese personaje que buscaba viera la luz. Es decir, Lobo no es más que mi reflejo en el espejo. ¿Quién más friki que yo? ¿Quién posee años y años de experiencia en el mundo del cine, los cómics, los Playmobil, el rol, los videojuegos…? ¿Quién sino yo que ya era friki cuando ni siquiera esa palabra existía? ¿Y si le añadimos mi experiencia militar? ¿Quién desde chico ha sentido la llamada del lobo? ¿El que juega con Lobos Espaciales y su monstruo favorito es el hombre-lobo? ¿El qué siente una especial atracción por la noche y la Luna, el hijo de la Loba Romana? Ese soy yo: Lobo. Solo que Lobo hace cosas que yo no haría más que en mis sueños, que va dos, tres pasos más allá y no tiene ataduras ni se rige por más Ley que la que le dicte su conciencia y su moral.

A por la historia

            Una vez creado el personaje a partir de mi mismo, pero dotándole de su propia personalidad, me enfrasqué en la tarea de crear la historia. Como ya he explicado, lo que más me atrajo de “The walking dead” fue el hecho de que los protagonistas malvivían en un mundo que ya llevaba tiempo destruido y asolado por los zombis. Eso me parecía mucho más atractivo que no escribir una historia desde el principio de la infestación. También pensé que ya que escribía sobre zombis, monstruos no creados por mí, debía ser lo más fiel posible a quien se le considera el padre de este género. Es por eso que mis zombis son del corte clásico: lentos, apestosos y ajenos a todo excepto a su eterna e insaciable hambre. A partir de aquí, fui metiendo todo lo que consideraba que fuera necesario para crear una aventura original, para dar esa vuelta de tornillo y presentar una historia que enganchara de inmediato a los lectores.
            ¿Y por qué no mezclar varios géneros en uno? En MADRID ZOMBI hay muchos más géneros de terror y CI-FI que el lector pueda entender, lo que pasa es que esos pequeños homenajes están sutilmente entremezclados con otros que sí son muy obvios. Por ejemplo, Lobo está claro que es un friki de Conan, Star Trek, Star Wars, Marvel, etc., pero el mundo en el que se mueve está ambientado en el mundo de la película “The Omega man” de 1971, dirigida por Boris Sagal e interpretada por Charlton Heston, que a su vez está basada en la novela de Richard Matheson “Soy leyenda”. Esa película desde crío siempre me fascinó, porque me hizo preguntarme un millón de veces que haría yo de estar en la misma situación en la que se encontraba Robert Neville, el personaje que interpretaba Heston. La respuesta a esa pregunta es Lobo. Y si os fijáis, la casa, el cuartel general de Lobo no es más que un homenaje a Robert Neville, al igual que la actitud cínica de Lobo, aunque mi personaje es más loco y quizás más noble que el que interpretara Heston.

            Como este tipo de anécdotas, las hay a docenas en las tres partes de MADRID ZOMBI, algunas fáciles de localizar, otras solo al alcance de aquellos que estén tan locos como yo o Lobo. Ya tenía al personaje, ya tenía el universo y me faltaba el escenario. ¿Y qué mejor escenario que la grandiosa ciudad de Madrid? La capital, el cruce de caminos, el centro de la península, el kilometro cero, un monstruo de acero, cemento y cristal que se extiende kilómetros cuadrados por la meseta, habitada por millones y millones de personas. ¿Existe un escenario más de pesadilla que ese en una infestación zombi?
            No bastaba con esto, tenía que seguir insistiendo en crear una historia diferente a las demás. Y fue entonces cuando me vino aquello de “¿y por qué tiene que ser una historia de zombis?”. Los zombis pueden ser la excusa perfecta para meter otro tipo de criaturas, escenarios e historias tan terroríficas como la de la lucha contra los muertos vivientes y otra nueva oportunidad de seguir insistiendo en esas deidades conocidas como los Dioses Oscuros (sobre los Dioses Oscuros y mi obsesión por hablar de ellos en muchos de mis relatos escribiré una entrada en el blog en un cercano futuro). Dicho y hecho, y poco a poco fui creando el argumento de MADRID ZOMBI.

Nunca pensé que fuera a ser una trilogía

            He de reconocer que cuando me puse a escribir MADRID ZOMBI lo hice pensando que sería un único libro y ya. No se me pasó por la cabeza que pudiera haber una segunda parte. Y aunque es verdad que la historia no parece terminar, aquellos lectores que se hayan leído otros libros míos me conocen lo suficiente para saber que soy un autor que no gusta de explicar todo lo que pasa y que suelo dejar en ocasiones interrogantes y enigmas sin resolver. ¿Acaso en la vida real sabemos lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿Somos conscientes de que prácticamente no nos enteramos de nada y que hay enigmas, misterios, que jamás serán resueltos? Pues eso lo suelo llevar a mis historias.
            Desgraciadamente, cuando terminé de escribir MADRID ZOMBI la editorial cerró por quiebra. Aunque se vendía (y mis libros se vendían medianamente bien), una serie de malas decisiones por parte de los editores, la crisis económica que golpeó bien fuerte y los impagos constantes a los que la editorial se veía sometida cada dos por tres hicieron inviable el proyecto y finalmente la editorial tuvo que cerrar. Me quedé compuesto y sin publicar no solamente MADRID ZOMBI, sino también APOCALIPSIS MAYA; CON ZOMBIS (y otras novelas).
            Pasado un tiempo, y con esas novelas en la mochila, decidí que ya que las tenía escritas debía intentar su publicación en otras editorial. Moví MADRID ZOMBI por prácticamente casi todas las editoriales de España y muchas de Latinoamérica, pero no tuve suerte. En España nadie se molestó siquiera en valorarla, y en Latinoamérica aunque cinco editoriales se interesaron por su publicación, las condiciones para ello eran sencillamente demenciales y no quise embarcarme en dudosas aventuras.
            Fue entonces cuando Amazon creó su apartado editorial en Internet aceptando publicar todo tipo de novelas de todo tipo de autores. Era mi oportunidad. Ya que nadie quería publicarla y Amazon al menos se ofrecía, pues oye, probemos a ver qué tal. Al principio la novela no tuvo apenas ventas. Tuvieron que pasar al menos seis meses hasta que el promedio de ventas superó las diez descargas en un mes. He de añadir que en un principio solo publicaba en Amazon en formato libro electrónico. Lo que ocurrió para que las aventuras de Lobo despegaran fue que varios lectores hablaron bien de la novela en foros de zombis o escribieron artículos donde destacaban mi novela. El boca a boca fue fundamental y poco a poco MADRID ZOMBI comenzó a ser conocida por los amantes del género zombi.
            A raíz de esto, las ventas empezaron a subir exponencialmente a medida que los comentarios y las críticas se fueron sucediendo, comenzando entonces a ser viable la opción de sacar una segunda aventura de Lobo. Hubo tres factores que me decidieron continuar con la historia a pesar de mis reticencias a escribir sobre zombis.

Los fans aprietan

            Amazon creó un evento literario dedicado a los autores independientes, sabedor que el fenómeno del autor “indie” ha pegado fuerte entre los lectores. Muchos autores desconocidos han pegado auténticos bombazos en cuanto a éxitos de ventas y han generado muchos beneficios a Amazon como para no aprovechar el seguir impulsando su política de publicar a autores independientes. Para fomentar sus ventas, dar a conocer a los autores y convencer a otros que publicar con ellos es lo mejor, Amazon creó un evento anual que se llama “Encuentro Amazon con autores independientes” y se lleva a cabo una vez al año en una ciudad europea diferente. El I Encuentro fue en Madrid y en él Amazon invitó a los autores “indies” que más venden o son más conocidos. Para mi sorpresa, resulta que yo me encontraba entre esos autores, en concreto, entre los cien que más venden (aunque ignoro cuál fue mi posición en ese ranking de ventas; lo mismo el número cien…).
            En el Encuentro conocí a otros autores y charlé con gente de Amazon. Gente con experiencia en esto de vender, la publicidad y la edición. Me sorprendió encontrar muchos autores del género zombi, pero era lógico visto el tirón que tal género tiene (y eso que ahora mismo se encuentra un poco estancado). Varios autores conocían mi novela y ya ellos me pidieron que escribiera la segunda parte. También los de Amazon me indicaron que sería bueno seguir adelante con MADRID ZOMBI; al fin y al cabo, se trata de dar a los lectores lo que piden. Si has conseguido crear un núcleo estable de lectores gracias a esa novela, el siguiente paso es conservar a ese núcleo y no perderlo. Y la mejor forma de hacerlo es dándoles lo que quieren. Además, también puedes conseguir que se interesen por el resto de tus obras.
            Aparte de los consejos que recibí en el Encuentro de Amazon, a mi correo y perfil de Facebook llegaron muchas peticiones de lectores para que continuara con las aventuras de Lobo. Ruegos, ideas, incluso amenazas, ja, ja, ja… todo eso me indicó que debía dejar de lado mis gustos personales y deberme a los lectores.




Lobo se impone

            Una vez decidido a continuar con las andanzas de Lobo, pensé detenidamente en como seguir la historia planteada en la primera parte. Había creado un mundo, mezclado varios géneros, ¿por qué no ampliar ese universo con nuevos personajes y nuevas situaciones? ¿Por qué no ir más allá? Y para eso no me bastaría una segunda parte, sino que iría a por la trilogía. MADRID ZOMBI la planteé como el guion de una película. Prácticamente todos los guiones se dividen en tres partes: presentación, desarrollo y final. Se les llama actos, siendo el segundo acto normalmente el más importante cuanto que debe enlazar el primer y el tercero de forma inteligente haciendo avanzar la historia y atrayendo por completo la atención del espectador. Escribiría dos partes más, siendo la segunda parte la confirmación del universo creado y la tercera el explosivo final. Así, MADRID ZOMBI 2 y MADRID ZOMBI 3 fueron pensadas como una misma historia, dividiéndose en dos por aquello de no hacer un libro excesivamente extenso y porque una trilogía siempre es más molona. Pensar con antelación el argumento de las dos partes me hizo poder trabajar mejor en la historia sabiendo siempre a donde quería ir y lo que deseaba plasmar, evitando incoherencias o el no saber luego a donde ir con la historia. Claro que entre la segunda y tercera parte pasó tiempo, porque antes tuve que escribir otras novelas, pero el tener ya el guion escrito y pensado hizo que nunca se me olvidara hacia donde quería conducir a Lobo y a sus amigos.
            Cuando ya terminé de escribir MADRID ZOMBI 3 consideré que llegaba el momento de crear nuevas portadas (más chachis y comerciales) y de sacar la opción de poder comprar los libros en formato papel. El resultado hasta el momento ha sido muy bueno y los lectores han reaccionado de forma muy positiva a la salida de la tercera parte. Soy consciente de que a muchos lectores MADRID ZOMBI no les gusta. El mezclar su género favorito con otros no es de su agrado, pero es normal. MADRID ZOMBI  es una apuesta personal, Lobo es un personaje muy peculiar aunque bebe de otros muchos y en ocasiones incluso es una copia descarada de ellos, pero una vez creado posee su propia personalidad y “toma sus decisiones” siendo yo el mero receptáculo de su voluntad, plasmando sus pensamientos y aventuras en las páginas de los libros.

            MADRID ZOMBI me ha superado. El universo ha cobrado vida propia y se escapa de mi control. Sus personajes son más grandes que la vida misma, arquetipos de nuestra sociedad. Son héroes con pies de barro, anti-heroes en el mejor de los casos, villanos para nuestra sociedad moderna o políticamente incorrectos, pero en el mundo en el que viven, cruel, sucio y sangriento, son el modelo a seguir. Son personas que intentan medrar en un entorno hostil plagado de horripilantes monstruos y hacerlo sin perder su humanidad, enfrentados a duras pruebas. Lobo, que no era nadie en un mundo normal, se revela como el líder capaz de llevar a todos al éxito. Es el amigo que quieres, el hermano que te gustaría tener, el que esperas ver cuando te encuentras en peligro y un enemigo que jamás querrías tener enfrente. Es despiadado, pero no cruel, leal hasta la muerte y sigue un código del honor personal que le sitúa por encima de prácticamente el resto de supervivientes.
            MADRID ZOMBI es un mundo horrible, infestado de zombis y contaminado por los Dioses Oscuros y sus enloquecidos seguidores, pero Lobo y sus amigos van a patear sin piedad sus traseros. No lo dudes más y sigue las aventuras de Lobo, Biong, Miko, César y Valeria. Y recuerda, Crom insufla al nacer el poder de matar y morir; no le pidas más.