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lunes, 9 de mayo de 2016

CRÓNICAS DE UN FRIKI XVI



CRÓNICAS DE UN FRIKI XVI

Los juegos de rol; primera parte.
¿Qué son?

            Bienvenidos a una nueva sección de Crónicas de un Friki. En este nuevo apartado hablaremos de los juegos de rol, hoy prácticamente olvidados antaño sinónimo de perversiones, mentes calenturientas y afición propia de personas introvertidas, raras y apartadas de la sociedad normal. Durante muchos años jugué a los juegos de rol, y si bien en la actualidad ya no juego tanto todavía de cuando en cuando le sigo dando a la interpretación, los dados y a las situaciones más rocambolescas, bizarras, divertidas y alucinantes de un juego que supera a todos. Mas antes de explicar cómo me inicie en esto y a lo que jugaba, bueno sería explicar que es un juego de rol y su historia.

Orígenes

            Los juegos de rol, como los conocemos actualmente, se pueden decir que nacieron en Estados Unidos en 1974 con la publicación del famosísimo juego “Dungeons & Dragons”, basado en los juegos de estrategia (wargames) pero introduciendo elementos de fantasía, o lo que se conoce también como mundos mágicos. Pero todo viene de un poco más atrás, de la década de los sesenta cuando profesores de sociología como William A. Gamson, del Boston College, crearon juegos como el SimSoc (Sociedad Simulada) para sus estudiantes con la intención de que estos conocieran aspectos de la sociología, política, comunicación e interactuación con las personas. En estos juegos no había tableros, ni fichas, ni tan siquiera reglas ya que se basaban en la interpretación, el dialogo y la imaginación. A estos juegos se les puso el nombre de rol, que viene de la palabra francesa rôle que significa papel en el sentido del papel que interpreta un actor de teatro.


            Y precisamente, por ser una especie de papel de teatro, el rol es mucho más antiguo de lo que se piensa. Ya los antiguos griegos interpretaban papeles, o sea, roles, en sus obras de teatro. Y podemos pensar que desde que el hombre pintara bisontes en las paredes de las cuevas e intuyera que existía algo más que lo que sus ojos podían contemplar, el rol ya se practicaba en forma de ceremonias mágicas donde ciertos elegidos adoptaban papeles y los interpretaban. Por tanto, podemos asegurar que el rol no es algo propio de personas tontas o inadaptadas, sino que desde la tan famosa noche de los tiempos (cuando por aquí se paseaban tranquilamente los hombres-serpiente o los adoradores del gran Cthulhu) ya tenía una función claramente social, “mágica” y que servía para conectar con otras esferas de la realidad. De ser una función para los más dotados o especiales del clan, el rol ha pasado, evolucionando en su camino, a ser practicado por gentes de toda condición, sexo, edad y cultura en cualquier parte del planeta.

El rol tal y como lo conocemos en España

            Como es habitual en la piel de toro, lo malo entra bien pronto y lo bueno siempre tarda más en hacerlo y eso cuando lo hace. El rol en España tardó bastante en ser conocido y únicamente unos pocos grupos sociales lo jugaban. Aunque muchos piensan que la empresa Joc Internacional fue la primera en comercializar estos juegos, en realidad fue la empresa juguetera Dalmau Carles Pla quien sacó a la venta, en 1985, el primer juego de rol. Como no, no podía ser otro que “Dungeons & Dragons”. La salida de este juego coincidió con la fundación de Joc Internacional y puesto que Dalmau no confiaba mucho en las posibilidades económicas del rol (es un juego pá tontos), dejó a Joc que se encargara de la promoción del juego durante dos años. Promoción que fue un desastre y que terminó con cero resultados comerciales.
            A pesar de este fracaso inicial, Joc constató que hubo cierto revuelo, sobre todo entre la juventud, acerca de la publicación de “Dungeons & Dragons” y que se había creado una gran afición que prometía ampliarse en los próximos años. Puesto que Dalmau ya no consiguió más licencias para traducir otros juegos de rol, Joc Internacional echó el resto y negoció con la editorial estadounidense Avalon Hill la publicación de otros juegos. Así, en septiembre de 1988 salió a la venta en España el primer juego de rol que se convertiría en leyenda y en uno de los pocos que a día de hoy se sigue jugando: La llamada de Chtulhu. Un mes más tarde saldría RuneQuest. No pararía aquí la aventura de Joc, sino que en el año 1989 saldría a la venta el juego más exitoso y de mayores ventas en todos los tiempos: El Señor de los Anillos, el juego de rol de la Tierra Media. Seguirían Star Wars (1990), James Bond 007 (1990), Stormbringer (1990), Paranoia (1991), Los Cazafantasmas (1992), Pendragón (1992) y Rolemaster (1993). Además de todo esto, Joc también editaría una revista de carácter bimestral especializada en wargames y juegos de rol: Líder. Pondría a la venta juegos totalmente creados en España, como Aquelarre (1990) y Almogávares (1995).
            Joc Internacional fue durante esos años la empresa número uno en cuanto a ventas de juegos de rol y prácticamente no tenía competencia, llegando a vender miles de ejemplares de cada juego. En 1991 se pondría a la venta un nuevo juego de rol, de la editorial americana White Wolf Game Studio, que terminaría imponiéndose a todos los juegos contra todo pronóstico. Ese juego no era otro más que Vampiro la mascarada, que desbancó en ventas a todo lo sacado por Joc y que envió, entre otras circunstancias, a Joc al olvido. Pero antes de seguir hablando de esto, vamos a interesarnos por las personas que jugaban a estas cosas.

Los roleros

            Si bien “Dungeons & Dragons” precisaba para jugar tablero, figuras y dados se le colocó la etiqueta de juego de rol más que nada por ser el primero de estas características en ponerse a la venta. Pero en realidad, los juegos de rol no necesitan más que papel y lápiz, el juego básico y mucha dosis de imaginación. Los dados terminarían convirtiéndose en elemento indispensable en cuanto las reglas comenzaron a surgir para dotar a los juegos de una mayor coherencia, realismo y diversión. Como se ha visto, existían muchos tipos de juegos de rol, con temática a elegir, pero todos se basaban en lo mismo: un jugador que creaba o dirigía la partida y se encargaba de hacer cumplir las reglas (máster, o en el argot rolero Dios) y entre tres y cinco jugadores (el número mágico para las partidas) que creaban un personaje imaginario que luego tenían que interpretar ciñéndose a las reglas propias del juego y del mundo en el que se basaba y sin poder exceder los límites que el personaje ficticio tenía muy bien delimitados en su ficha. A estos jugadores se les conoce con el nombre de Pj o en el argot roleros, que es el término con el que voy a tratar.
            Para poder jugar se precisaba más que nada de tres grandes características: poseer una gran imaginación, saber interactuar en grupo y tener una buena dosis de disciplina para saber acatar las decisiones y reglas de Dios… quiero decir del máster. Otra característica muy importante era tener una buena cultura, aunque, desde luego, no es la más importante. ¿Pero, qué es exactamente esto del rol? Voy a poner un ejemplo basándome en El Señor de los Anillos.
            Somos un grupo de cuatro jugadores. Para elegir la raza (el sexo puede ser elegido de forma voluntaria) se ha tirado un dado al azar y este ha querido que haya un enano guerrero, un elfo explorador, un humano mago y otro humano trovador que es como decir un comodín que lo mismo te sirve para combatir que te cose un roto de la túnica, que te toca la lira o sabe de hierbas. Los cuatro jugadores reciben la misión de ir a una zona en busca de una persona que ha desaparecido y es importante encontrarla. El camino hasta la zona es peligroso pues se sabe de bandidos y de bandas de orcos errantes. El camino más rápido para llegar es atravesando un bosque tenebroso plagado de lobos. Si no se quiere ir por ahí, se puede ir por otro lado mucho más seguro pero dando un rodeo que haría perder al grupo al menos dos días. El máster indica al grupo que es primordial llegar cuanto antes a destino. ¿Qué hacer?
            Esto es un juego de rol. Los personajes pueden decidir lo que hacer, teniendo muy en cuenta que acción que hagan y decisión que tomen tiene su lógica consecuencia; a veces para bien, pero otras todo lo contrario. Pueden decidir ir por el bosque, atajar pero enfrentarse a los peligros que bien pueden surgir o no, o ir por el camino largo pero más seguro con el riesgo de perder un tiempo precioso. Es más, pueden dividirse e ir por parejas por cada camino. O el enano puede enfadarse y decir que no le asustan cuatro chuchos pulgosos y meterse solo en el bosque. Son muchas las posibilidades, pero cada jugador debe actuar según su personaje. Así, el humano trovador es amigo de las comodidades y evitar los riesgos innecesarios. Su actuación más “lógica” sería apoyar ir por el camino más largo y seguro. Los enanos son temerarios y osados hasta la locura y posiblemente insistiera en ir por el bosque. Tanto el mago como el elfo son más sensatos y lógicos y posiblemente su opinión sea la que prevalezca.


            A grandes rasgos, y resumiendo mucho, esto es la esencia de un juego de rol. Están diseñados para actuar en grupo, para crear interacción y demostrar que unidos se consigue mucho más que separados. El enano puede decidir pasar del grupo e internarse solo en el bosque, pero cuando le ataque una manada de lobos hambrientos posiblemente muera a pesar que consiga matar a una o dos bestias. Por el contrario, si el grupo entra en el bosque tiene grandes posibilidades de salir con bien puesto que su unión hace la fuerza.
            A medida que se van consiguiendo objetivos los jugadores ven como sus personajes suben de experiencia y aprenden nuevas habilidades a la vez que las que ya tienen las van ampliando y perfeccionando. Si las malas decisiones tienen su parte negativa, las buenas tienen su recompensa, lo que convierte al juego en algo más adictivo todavía pues los roleros desean que sus personajes se conviertan en los mejores guerreros, magos, exploradores, ladrones, etc.
            Por regla general, un rolero se introduce en el juego por amigos o a través de sus aficiones que suelen servir como intermediarias, o por las dos cosas a la vez. Si a una persona le gusta leer a Tolkien es más que seguro que sienta curiosidad por saber qué es eso de un juego de rol basado en la Tierra Media. Y al contrario. Un jugador juega a La Llamada de Chtulhu y no tiene porque conocer para nada la obra de Lovecraft. Si el juego le gusta y ese mundo le apasiona, es más que probable que termine leyendo las novelas de Lovecraft. El cine, el cómic, la literatura, los videojuegos… todo esto está estrechamente ligado a los juegos de rol. Es muy raro encontrar un rolero que no sea aficionado a estas variantes de la cultura, pero más raro todavía es encontrar un rolero que no practique la sana costumbre de leer libros.
            Para poder jugar al rol ya hemos dicho que se precisa de imaginación, pues ya es heroico estar en el comedor de tu casa con tus colegas y pensar que en realidad se está atravesando un pasadizo de la Estrella de la Muerte a todo correr porque estas huyendo de las tropas imperiales. Pero lo realmente importante para jugar y disfrutar de la partida es interactuar con el resto de amigos. El rol es una herramienta, de las mejores que existen, para que las personas sociabilicen y superen sus problemas relacionados con la timidez, complejos, fobias, manías, etc. De hecho, son muchos los países donde el rol juega un papel importante en los tratamientos de este tipo de problemas y se ha comprobado que jugar al rol hace a las personas más seguras de sí mismas, extrovertidas y responsables. Es un mito aquello de que únicamente juegan al rol personas introvertidas, raras o que poseen graves problemas mentales o de comunicación con los demás. ¿Dónde se inició el rol en España?
            Mediante los institutos y las universidades, sobre todo en estas últimas. Aunque se puede estar jugando al rol desde pequeños (indios y vaqueros, por ejemplo), la toma de conciencia con el rol propiamente dicho viene cuando ya se tiene determinada edad, y suele ser a partir del instituto. Pero fue en las universidades donde el fenómeno entró con fuerza y se aposentó durante años. El rol era perfecto para relajarse y evadirse del estrés de los estudios y duras pruebas académicas. Sencillo, barato y aunque sus reglas son complicadas una vez dominadas el juego transcurre con pasmosa fluidez, los universitarios se encargaron de propagar la afición más allá de la universidad, creando asociaciones y clubes donde se practicaba el rol. Fue la Edad de Oro del rol, allá por la década de los 90 del siglo XX.

            Lamentablemente, todo tiene su final y tan rápido como fue el ascenso del rol de igual forma fue su caída debido sobre todo a tres variantes: la irrupción espectacular de los videojuegos (cada vez más adictivos y “realistas”), el Magic (famoso juego de cartas) y que no hubo casi relevo generacional que continuara con el rol. La Vida se encargaría de hacer que los jugadores de rol fueran dejando de lado su compromiso poco a poco.
            Pero de todo esto ya hablaré en las próximas entregas de Crónicas de un Friki cuando me dedique a narrar como me metí en esto del rol, lo bien que lo pasé y las anécdotas que me ocurrieron en torno a este oscuro y peligroso mundo. Nos vemos en la siguiente entrega, pero no me quiero despedir sin antes dar un consejo o lanzar una advertencia, que cada cual lo tome como quiera. Nunca, jamás, ni se te ocurra, te burles o te metas con un jugador de rol. Son personas con una imaginación terrible y capaces de salir de las situaciones más peligrosas con tan sólo un dado de diez caras y un lápiz. McGiver a su lado no es más que un boy-scout de medio pelo.


Continuará…


Si te gustan las Crónicas de un Friki, aquí tienes los enlaces para ir a la primera entrega y la penúltima. Únicamente pincha en los nombres.


También puedes leer:

Son mi iniciación en el mundo del Warhammer 40.000 y digamos una continuación de Crónicas de un Friki a partir del cierre de la tienda.

           


























jueves, 14 de abril de 2016

Las DIEZ preguntas más frecuentes que un autor me hace cuando va a publicar su primera obra o entra en contacto con las editoriales



            Las DIEZ preguntas más frecuentes que un autor me hace cuando va a publicar su primera obra o entra en contacto con las editoriales.


            Hola, bienvenidos una vez más a mi blog. Como bien dice el título, esta entrada está dedicada a las preguntas que mis lectores me hacen llegar a través de diferentes medios. Las diez preguntas más frecuentes. Las he querido recopilar en una entrada y de esta forma poder ayudar mejor a todos aquellos autores que recién comienzan a trabajar en su primera obra y desean moverla por los entramados editoriales con la esperanza de poder publicarla. O a aquellos que por primera vez tienen en sus manos contratos editoriales o contactos con editores y libreros y están llenos de dudas.


1-¿Qué tengo que hacer para ponerme en contacto con las editoriales?

            En la actualidad prácticamente todas las editoriales tienen una página Web, foro o blog; al menos en España. Ahí es donde puedes buscar una sección, pestaña o cualquier otro indicativo donde se te informará de la forma en la que puedes hacer contacto con la editorial. Algunas editoriales ya tienen creada una sección en su Web donde informan sobre los pasos a dar para enviarles manuscritos.
            Si la editorial en la que deseas publicar no tiene página Web pero sí tiene ya algunas obras publicadas, busca una de dichas obras y en los créditos podrás tener la dirección de la empresa o algún otro dato que te permitirá ponerte en contacto con ellos vía teléfono, e-mail o correo postal.
            Si encuentras una información de la editorial tipo “ya no admitimos más manuscritos…” no envíes tu novela. Espera un tiempo prudencial y vuelve a comprobar si el aviso ha desaparecido. Ten en cuenta que en ocasiones las editoriales se ven desbordadas por las obras de autores que se ponen en contacto con ellos o por tener ya planificados los próximos años en cuanto a lanzamientos.
            Normalmente el contacto se lleva a cabo a través de e-mail. Escribe una carta de presentación indicando que es lo que deseas, un pequeño e interesante resumen de tu novela y adjunta al menos veinticinco páginas (las primeras) del libro. El trozo de la novela que sea en formato PDF o cualquier otro que no sea fácil de manipular. Si se ponen en contacto contigo y te piden que les envíes el manuscrito entero y en papel, hazlo mediante carta certificada y acuse de recibo para asegurarte que llega. Si es por e-mail, hazlo en PDF.
            A destacar que cuando una editorial se pone en contacto contigo y te indican que les envíes la novela entera es una buena señal, pues significa que tu manuscrito les ha llamado la atención lo suficiente para evaluarlo para una posible publicación.
            Envía siempre tus novelas sin temor a todas las editoriales que creas conveniente. Pero repito lo anterior: nunca las envíes si la editorial previamente indica que no recibe más manuscritos.


2-¿Cómo puedo saber si una editorial es de fiar?

            Esta pregunta tiene muchos matices a la hora de contestar, pero voy a intentar ser claro. No existen plenas garantías de la honradez de una editorial, por lo que en muchas ocasiones es sencillamente un acto de fe el tener que confiar en una empresa. Es cierto que las grandes editoriales son las de mayor confianza precisamente por ser grandes, ya que tienen una reputación que mantener. Pero también han realizado, y siguen haciéndolo, bastantes malas acciones abusando de su posición, poder y dinero. A la contra, las pequeñas editoriales, muchas de ellas enmascarando otros propósitos, tienen más difícil ganarse la confianza de los autores porque se han dado muchísimos casos de plagios, robos, fraudes y falta de pagos. La ventaja de estas editoriales es que el trato es más personal, se conoce a todo el mundo y es más fácil poder publicar.
            Ahora bien, existen más o menos formas de averiguar si una editorial es de fiar y poder enviar tu novela con un mínimo de garantía. En primer lugar, recuerda la regla de oro: REGISTRA TODAS TUS NOVELAS EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL. Cada vez que te pongas en contacto con una editorial y te pidan que les envíes tu novela, hazles saber que la tienes debidamente registrada. En segundo lugar, Internet es una excelente herramienta para poder saber cosas siempre y cuando sepas separar la paja del grano. Hay multitud de foros de editores, autores, traductores y gente del mundo de la literatura donde te pueden informar de si una editorial es buena o mala, de su reputación y de si tiene problemas con los autores con los que trabaja. Hay muchos escritores que no dudan en compartir sus malas, o buenas, experiencias en la Red de Redes para evitar que los que les pasó a ellos les ocurra a otros compañeros. Obviamente, si lees que una editorial no da más que problemas y que las quejas sobre ella son abundantes, ten por cuenta que entonces no debe ser muy de fiar.
            Desconfía de aquellas editoriales o editores que no quieran hacerte un contrato cuando publiques con ellos. No aceptes tratos de palabra, aunque en España sean vinculantes. No tienes porque pagar por publicar tu libro. No tienes que pagar nada. Si una editorial te exige dinero por la publicación de tu novela (con la excusa de gastos, publicidad, imprenta…) entonces es que no es una editorial. Es una empresa que se dedica a la auto publicación, y eso es ya otra cosa que nada tiene que ver con una editorial.

3-¿Qué debo hacer para evitar que una editorial robe o plagie mi novela?

            Esta pregunta prácticamente se ha contestado con la respuesta a la anterior. Pero vamos a insistir una vez más en ello puesto que es muy importante. Lo primero que tienes que tener en cuenta es que NUNCA envíes tu novela, relato corto, tesis, ensayo o lo que sea sin antes haber registrado la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual a tu nombre. Una vez realizado esto, puedes mover la obra por donde creas adecuado. Toma tus precauciones antes de enviar nada comprobando lo que se pueda saber de la editorial a donde envíes tus novelas.
            Ten en cuenta que existen países donde los derechos y las obras de los autores están muy bien protegidos y existen mecanismos judiciales para la defensa de los derechos de autor. Luego, hay otros países donde nada de esto existe. Si envías tu libro al extranjero, intenta antes informarte sobre las leyes de la protección de la Cultura que existan en esa nación.
            Cuando realices envíos por Internet, que los archivos sean en formatos no manipulables y nunca envíes la obra al completo; tan sólo un trozo. No envíes tu novela a blogs, foros o páginas Web que no tengan que ver con editoriales. Si deseas dar publicidad a tus relatos, envía trozos o capítulos sueltos, pero nunca la obra completa. Si lo haces únicamente tú serás responsable de lo que pueda ocurrir.
            Cuando firmes un contrato de publicación léelo de forma exhaustiva antes de firmarlo. Pregunta todo lo que quieras y expresa en voz alta todas tus dudas.

4-¿Puedo enviar mi novela a otras editoriales si ya la he enviado a una que la está evaluando para su posible publicación?

            Sí puedes hacerlo. Una vez un lector me indicó que un amigo suyo le dijo que está mal enviar tu novela a otras editoriales si ya previamente una está evaluando tu novela para una posible publicación. Esto no es así. Primero, evaluar no significa que te vayan a publicar. Es eso: están comprobando si tu novela, según sus criterios, merece ser publicada. Como esto no es una garantía de nada, el autor puede perfectamente enviar su novela a otras editoriales con la esperanza de que alguna de ellas publique su obra. Si dos o más editoriales desean publicar la novela, el autor podrá elegir que editorial le conviene más según las condiciones sean más o menos ventajosas. En igualdad de condiciones, mi consejo es publicar con la primera editorial que se puso en contacto con el autor para la publicación.
            Y voy a añadir lo siguiente. Si una editorial tiene tu novela (una copia) y te dice que quiere publicarla, pero pasa el tiempo y no llega el contrato y la publicación, entonces tienes todo el derecho del mundo a ir a otra editorial para que te publique. Si la segunda editorial te quiere publicar y te firma un contrato, la primera editorial no puede hacer ni decir nada al respecto, pues el simple hecho de insinuar que te iba a publicar no es algo vinculante para que tu no puedas mover tu obra por otros canales. Si tanto le interesaba a la primera editorial tu novela, que se hubieran espabilado y ofrecido el contrato antes. Esto es un mercado de oferta y demanda donde el autor siempre debe proteger sus intereses y los de sus novelas.

5-¿Debo ceder mis derechos de autor?

            Jamás. Nunca cedas tus derechos de autor. Si en un contrato de publicación existe una clausula que indique que tienes que ceder tus derechos de autor, entonces no firmes ese contrato porque están robando tu obra. Los derechos de autor son intransferibles y sagrados. No aceptes ninguna excusa y explicación para ceder tus derechos de autor por muchas promesas que te hagan. En ocasiones algunos autores ceden sus derechos por una compensación económica, pero ya tiene que ser muy buena para que esto ocurra. Aún así, si una editorial ofrece mucho dinero por una novela es porque sabe que puede obtener el suficiente beneficio como para justificar ese gasto.
            Ten en cuenta que en el momento en que cedes los derechos de autor de tu novela esta ya no te pertenece. No tendrás control sobre ella y no podrás obtener ningún beneficio. La novela la podría publicar cualquiera con otro nombre y hacer con ella lo que quiera. Y no existe forma de recuperar los derechos perdidos. 


6-¿Qué son exactamente los derechos de autor y de publicación?

Derechos de autor: Tu escribes la novela (o lo que sea), y sólo por haberlo hecho te pertenecen en vida los derechos de autor sobre la obra. Esos derechos son inalterables e intransferibles a no ser que los cedas de manera voluntaria. Nadie puede obligarte a ceder esos derechos y no existe contrato, al menos legal, que obligue a un autor a desprenderse de sus derechos de autor al publicar su obra. Aunque publiques, los derechos de autor siempre serán tuyos hasta tu muerte e incluso más allá, pues se prolongan por décadas hasta que se vuelven universales (si no hay parientes de por medio que desean medrar a costa de los esfuerzos de su ilustre antepasado). Es decir, los derechos de autos son los que indican que la novela que has escrito es tuya y de nadie más, y que la Justicia caerá con todo su peso sobre aquel que intente usurparte la autoría de la obra.

Derechos de publicación: Estos derechos también te pertenecen de por vida en el momento en que escribes y registras la obra. La diferencia con los de autor, es que cedes temporalmente los derechos de publicación a la editorial con la que firmas contrato de publicación. Esto significa que si firmas un contrato con la editorial X, no podrás ofrecer la obra a ninguna otra editorial ni ceder los derechos de publicación mientras trabajes con la editorial X. De todas formas, los derechos de publicación remiten al autor pasados cuatro o cinco años (depende del contrato o del país) si la editorial en ese tiempo no vuelve a publicar la novela, hace una reimpresión o una nueva edición. También vuelven los derechos al autor en caso de: cierre de la editorial, quiebra de la editorial, no cumplir la editorial con lo rubricado en el contrato, vulnerar los derechos de autor o cualquier cambio, traspaso, eliminación o manipulación de parte o de toda la obra sin el permiso expreso del autor. Hay otras cláusulas y detalles por los que los derechos retornan al autor pero estos son los principales. Con todo, vuelvo a insistir que por regla general los editores son personas sensatas con las que se puede dialogar. Si publicas en una editorial y las ventas no son buenas (por el motivo que sea) y otra editorial más grande se interesa por tu novela, siempre puedes intentar llegar a un acuerdo con tu editor para que te devuelva los derechos sin necesidad de tener que esperar a que pase el tiempo prefijado. Los derechos de publicación son una especie de garantía para que ambas partes, autor y editor, tengan un cierto control sobre la obra. El editor se valdrá de ellos para conseguir sus beneficios y el autor para que su novela se publique con la mayor de las garantías y de acuerdo a lo que le interesa. Aunque una editorial tenga los derechos de publicación, no puede efectuar cambios en la novela por su cuenta sin antes consultar y tener la aprobación del autor. De igual forma, nunca puede negociar los derechos cinematográficos, digitales o de otros medios de forma individual, sino que tiene que contar con la presencia y el permiso del autor. Y viceversa: el autor no puede negociar por lo mismo sin la presencia y el permiso del editor.

7-¿Puedo quedarme con los derechos digitales y cinematográficos de mi novela cuando firmo un contrato de publicación con una editorial?

            Sí puedes. Antes, hará ya unos años, los contratos editoriales poseían clausulas que indicaban que la editorial se quedaba con todos los derechos, cinematográficos y digitales (y de cualquier otro formato, por ejemplo audio), de la obra, pero esto va cambiando poco a poco a medida que van emergiendo nuevas formas de publicación y sobre todo porque los autores comienzan a mostrarse muy independientes y exigentes con la forma de publicar sus novelas, cosa con la que estoy totalmente de acuerdo.
            La revolución del libro electrónico a través de Internet ha supuesto que las reglas hayan cambiado. Muchos autores punteros que ahora son top en ventas comenzaron publicando de forma independiente por Internet, como por ejemplo a través de Amazon. Tras tener buenas ventas y críticas, despertaron el interés de las editoriales convencionales y firmaron para publicar en papel, pero sin ceder los derechos digitales puesto que consideran que de esta forma no pierden su independencia y tienen control sobre aquello que les ha supuesto el éxito. Algunos autores incluso están publicando su novela con una editorial y tienen cedidos los derechos cinematográficos a una segunda que nada tiene que ver con la primera. De todas formas, esto únicamente lo pueden hacer autores de mucho renombre. Lo más fácil es dejar aparte los derechos digitales y no cederlos. Por tanto, es legal negociar por los diferentes derechos con la editorial e incluso aconsejable. Pero también es cierto que aquí cada cual puede aplicar el criterio que más crea correcto.

8-¿Debo realizar cambios en mi novela si la editorial o el editor me lo piden?

            Esta es una pregunta que me hacen sobre todo los autores noveles que están comenzando a mover su primera novela y se encuentran con sugerencias de editores acerca de realizar cambios en la trama de la novela. Obviamente, un escritor siente especial pasión sobre todo con su primera obra y suele recelar mucho cuando le dicen estas cosas porque siente que es un ataque tanto a su trabajo como a su figura puesto que entiende que se está cuestionando su validez como escritor. No es así.
            Hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de editores han sido o son escritores con mucha experiencia y saben cuando una novela flojea en algún momento, cuando un argumento es demasiado enrevesado, corto, largo o no está bien hilvanado, cuando un personaje no tiene interés o, sencillamente, cuando la novela está mal escrita. Por norma general, si un editor te pide cambios en la novela es porque considera que la novela mejorará con esos cambios. Dichos cambios no significan cambiar por entero el argumento, matar personajes o tener que reescribir al completo la novela, sino mejorar el principio, el final, alargar eso, acortar aquello, dar mayor profundidad a un argumento, etc.
            Si además eres novato, el editor detectará de inmediato los típicos errores de novato y pedirá que se corrijan. Mi consejo es que si el editor te pide cambios en la novela prestes atención a sus consejos y actúes en consecuencia. Obviamente, quien tendrá la última palabra al respecto eres tú, pero déjame decirte que si eres de los autores de mente cerrada y que piensan que todo lo que escriben es oro puro y se niegan completamente a realizar cualquier cambio por mínimo que sea, entonces poco futuro tendrás en la literatura. Incluso los autores más famosos se ven obligados a realizar cambios en ocasiones para mejorar sus obras. Mi experiencia dicta que cuando un editor te sugiere cambios casi siempre esos cambios mejorarán tu novela.
            Y si los cambios que hay que hacer son correcciones de estilo, faltas de ortografía, técnica o gramática entonces estas obligado a realizarlos.

9-¿Un contrato es vinculante? ¿Cuáles son mis obligaciones y cuáles son los de la editorial?

            Doble pregunta pero que cuando me la han hecho siempre, o casi siempre, ha precedido a la siguiente y por tanto las voy a tratar como una sola porque además encajan a la perfección.
            Sí, un contrato es vinculante, tanto para el autor como para el editor. En el momento en que se firma, ambas partes han llegado a un acuerdo y unas responsabilidades que deben cumplir so pena de incurrir en una falta que está adecuadamente penado por la Justicia. Entre la mayoría de las personas existe la errónea creencia de que el mundo de la literatura no se rige por las mismas normas y leyes que el resto de profesiones, como por ejemplo la de un albañil o un funcionario, pero no es cierto. Un contrato es una cosa muy seria que no se puede tomar a la ligera y por tanto cuando se firma se debe saber que se está llegando a un pacto que debe respetarse y cumplirse.
            Sobre las obligaciones de un escritor cuando se firma un contrato de publicación, básicamente consisten en que no puede publicar la novela por la que haya firmado en otras editoriales, blogs, foros, Web, etc. Ni tan siquiera puede colocar un trozo de la novela sin el consentimiento de la editorial. En el caso de los países anglosajones y otros europeos, donde nos llevan muchos años de ventaja en esto, los autores suelen ofrecer el argumento a la editorial y únicamente cuando firman el contrato es cuando se ponen a escribir el libro contando con un plazo de entrega. Es tu deber tener la obra lista y perfectamente preparada dentro de ese plazo de tiempo. Asimismo, es deber del escritor presentar la novela lo mejor posible, entendiendo por esto bien corregida, escrita y adecuada en el formato con que trabaje la editorial. Si la editorial promociona la novela, otra de las obligaciones del autor es tener que acudir a entrevistas, presentaciones, charlas, etc., que ayuden a promocionar y vender la novela. Aquí se utiliza la lógica y la sensatez y editores y autores suelen hablar para intentar que estas cosas siempre salgan bien y no supongan una gran molestia. Aunque no lo parezca, las editoriales son muy flexibles con estos temas. El autor también tiene la obligación de velar por sus intereses y los de la editorial, teniendo que acudir a su editor si comprueba que terceros, sin el permiso de autor y editor, están utilizando parte o toda la novela con fines lucrativos o no y publicitarios.
            Las obligaciones de la editorial son que el libro salga publicado en el plazo establecido en el contrato, con la cantidad de ejemplares también estipulado. Asimismo, la editorial se ve obligada a distribuir y promocionar, dentro de sus posibilidades, de forma adecuada la obra y tener al autor siempre informado de las ventas, devoluciones, hechos y sucesos que ocurran en torno a la obra. La editorial debe velar por los derechos del autor y de la novela, evitando que esta sea pirateada en cualquiera de las formas existentes hoy en día. También estará obligada a tener al autor al corriente de los pagos y beneficios que genere la obra tal y como estén estipulados en el contrato. La editorial debe consultar de forma obligatoria con el autor cualquier cambio, mejora o corrección del libro.
            Si una o las dos partes no cumplen con lo acordado en el contrato de publicación, se pueden tomar medidas legales que pueden terminar con mínimo ruptura de contrato hasta multas, indemnizaciones y en casos muy graves pena de cárcel, entendiéndose por grave perdidas, estafas y robos de muchos miles de euros.


10-¿Ganaré dinero con mi libro publicado?

            Eh… Hum… A ver… Ejem, ejem… Bueno, ¿qué entendemos por ganar dinero? ¿Millones de euros? ¿Vida de lujo? Si es así, la desoladora respuesta es que no. Si entendemos ganar poco, mal, de pena y quizás nada entonces la respuesta es sí. Si trabajas con una editorial legal y firmas un contrato legal, vas a ganar dinero. El autor, por ley, tiene como mínimo entre un ocho y un diez por ciento de beneficio de las ventas del libro. Este porcentaje nunca puede ser menos, pero sí puede ser más dependiendo del autor, de los libros que venda y de la editorial. En todo caso, en España únicamente muy pocos escritores sacan más del 20% del beneficio de las ventas. Se cuentan con los dedos de la mano.
            En otros países, más adelantados que el nuestro como no me canso de repetir, sí se puede ganar dinero, puesto que además de ese porcentaje por las ventas se paga al autor por libro publicado.
            La mejor forma de ganar dinero con tu novela es través de otros medios como pueden ser la publicidad, el merchadising que pueda generar tu obra, ceder los derechos cinematográficos, etc. Pero para esto primero debes triunfar. Obviamente, cuantos más libros vendas más dinero obtendrás y también te será más fácil poder exigir a la editorial mejoras retributivas.
            Y ya que estamos con esto, es bueno saber que si lo deseas, puedes pedir un adelanto a la editorial basándote en tu porcentaje estipulado en el contrato y en la cantidad de ejemplares que se vayan a publicar a cuenta de futuras ventas. La editorial se puede negar, pero normalmente no lo hace porque al fin y al cabo las cantidades de dinero tampoco son muy grandes.
            Si estas en esto porque vas a creer que vas a ganar mucho dinero te has equivocado de profesión. Lo justo es justo, y tiene que mejorar mucho el panorama literario, pero no esperes ganar mucho más que unos cuantos centenares, a lo mejor miles, de euros aunque publiques con una gran editorial y vendas cinco mil ejemplares. O te conviertes en un autor top con decenas de miles de libros vendidos, o con el dinero de tus libros vas a vivir malamente, como el común de los mortales.

            Y hasta aquí hemos llegado. Si tienes alguna pregunta que hacer y constatas que no se encuentra en la lista, no lo dudes y ponte en contacto conmigo que, si esta dentro de mi escasa sabiduría, con gusto contestaré. Os espero en la próxima entrada.



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