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jueves, 2 de febrero de 2017

DEFENSA POR LOS DERECHOS DE AUTOR Y CONTRA LA PIRATERÍA DIGITAL



DEFENSA POR LOS DERECHOS DE AUTOR Y CONTRA LA PIRATERÍA DIGITAL

            Todos aquellos que seguís mi blog con más o menos regularidad, habréis apreciado que de cuando en cuando suelo dedicar una entrada a hablar sobre el tema de la piratería en el mundo de la Cultura o a defender ardientemente los derechos de autor. Esto no es tanto porque yo mismo sea autor, sino también porque una sociedad que no respeta a los autores ni cuida de la Cultura, es una sociedad que a medio y largo plazo termina por desaparecer ahogada por un mar de analfabetismo, mediocridad y brutalidad intelectual, por no decir pobreza de espíritu. Una sociedad así está condenada a la desaparición y la Historia nos ha legado amplios ejemplos de ello a lo largo de los milenios. No es casual, y está bien demostrado, que a la vez que suben los datos sobre la piratería contra la Cultura bajen los índices de excelencia en Educación, comprensión lectora y éxito educativo. Es decir, cuanto más analfabeto es el país, mayores y con mayor profusión son los actos de piratería contra la Cultura. Y siguiendo el mismo y oscuro camino, cuanta más analfabeta es una sociedad y menos acceso tiene a la Cultura, más fácil es de manipular por los poderes y las ideologías extremas. O sea, pasamos de ser ciudadanos a convertirnos en vasallos.
            Por eso es tan importante defender la Cultura y la Educación como bienes valiosos de una sociedad que se precie de ser civilizada. Porque la Cultura y la Educación nos convierten en personas libres capaces de expresar ideas propias y razonar sobre las ideas de los demás sin que nos convirtamos en ciegos fanáticos o meras marionetas.
            Ya he explicado en otras ocasiones la diferencia entre Cultura y Educación, pero en esta entrada me voy a centrar en la Cultura y en concreto en la piratería digital, defendiendo, una vez más y contra marea, los derechos de autor y que a los autores se nos trate como a cualquier otro profesional del mundo laboral, con sus derechos y deberes. Pero antes de tratar de esto, voy a exponer una serie de fríos datos. Si hay algo que no mienten son las matemáticas, aunque a muchos no les guste y traten de tergiversar sus datos, pero esto es lo que hay.

Los datos

            Que en España nos gusta batir records es un hecho evidente. Lo malo es que la mayoría de records no suelen ser positivos precisamente… Lejos de amainar, la piratería en España no deja de batir cifras preocupantes. Según el informe del Observatorio de la Piratería, el 87,48% de los contenidos consumidos en Internet el pasado año fueron ilegales, a la vez que destaca como aumenta entre los ciudadanos la percepción de que robar (porque piratear es robar) en Internet “no es malo”, “no pasa nada”, “no hay consecuencias ilegales”, “ya pago mi cuota de Internet” o, la peor de todas, “no tengo porque pagar por algo que ya está ahí” (siguiendo esa línea de pensamiento, agarro un martillo, destrozo un escaparate y me llevo relojes y joyas porque, como están ahí, no tengo porque pagar por ello).
            Otro informe presentado de forma conjunta por el Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales y la Coalición de Creadores y la Liga de Fútbol señala que en el año 2016 se accedió ilegalmente a 4.307 millones de contenidos ilegales con un valor de mercado de 24.085 millones de euros, por lo que el coste del lucro cesante por la piratería fue de 1.669 millones de euros. Vamos a desglosar esta cantidad a ver en que afecta:
-103 millones de euros correspondieron al sector del libro.
-231 millones a videojuegos.
-186 millones a series de televisión.
-573 millones a películas de cine.
-402 millones al sector de la música.
-174 millones al futbol emitido por cadenas privadas.
            Como se pueden apreciar, son cantidades exorbitantes de pérdidas.

            Aunque ya he comentado algunos de los motivos que llevan al robo (y más adelante entraré un poco más a fondo), expondré que seis de cada diez internautas reconocen acceder a contenidos ilícitos y sin que ellos les lleve a un mínimo remordimiento ya que piensan que no están haciendo “nada malo”; el 100% de ellos no tienen ningún temor a las posibles consecuencias legales. Solamente el 37% de los internautas aseguran no haber pirateado nunca. El 62% de los piratas se justifican argumentando “que los contenidos originales son muy caros”, aunque luego añaden que “la rapidez y facilidad de acceso” a los contenidos piratas les estimula a su robo “sin que les importe el precio del producto a piratear” (un 55%). Como dije un poco más arriba, sube el porcentaje de internautas piratas que consideran que pagar la conexión a Internet les concede derecho a descargar todos los contenidos sin tener que pagar ni un euro (el 53%).
            La única noticia “buena” a destacar del informe del Observatorio, es que desde 2014 hasta 2016 se ha apreciado un “ligero” descenso en la actividad pirata por Internet. Pasamos del 87,9% del 2014 al 87,4% en 2016; no es precisamente un descenso como para tirar cohetes… Ante estos datos, la directora de la Coalición de Creadores, Carlota Navarrete, con buen criterio, ha pedido a las fuerzas políticas que adopten una política de Estado ya que “no se trata de que un partido u otro esté en el Gobierno”, que las medidas ahora mismo adoptadas son insuficientes y que es urgente aplicar con eficacia la legislación vigente. A esta petición de Navarrete se le suma la del director de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP), José Manuel Tourné, y la de Magdalena Vinent, presidenta de CEDRO, quien añade que la Ley de Propiedad Intelectual parece “suficiente sobre el papel, pero la realidad es que no sirve de nada”.
            ¿Qué más da que alguien se descargue ilegalmente una película, un libro o que robe un CD de música? ¿En qué nos puede afectar esto? En todo caso, afectará a los autores, no al resto de ciudadanos… Este pensamiento suele cruzar por la mente de muchos españoles ante estas cifras, lo que demuestra lo mal informados que están. La piratería no solamente afecta a autores y empresas, sino que las arcas públicas dejaron de recibir 547 millones de euros por ingresos, entre ellos los del IVA (337 millones), IRPF (48 millones) y cotizaciones a la Seguridad Social (162 millones), sumando la pérdida de más de veinte mil puestos de trabajo relacionados directa o indirectamente con el mundo de la Cultura e Internet. Además, se cifra en 21.559 los puestos de trabajo directos y 100.000 los indirectos que se podrían crear en un escenario donde las descargas ilegales no existieran.
            Atendiendo a estos datos, aunque haya descendido ligeramente la piratería (5 décimas), el representante del sector musical, Antonio Guisasola, ha dicho que la Administración, independientemente de su ideología política, debe aplicar la Ley, “porque mientras las multas de tráfico han crecido, en el sector musical no se ha hecho nada, cuando la protección de la propiedad intelectual se recoge claramente en la Constitución”. A pesar de que en el sector de la música descendió ligeramente el número de internautas que accedió a contenidos ilícitos, el pirateo afectó a 1.723 millones de contenidos, con un valor de mercado de 6.333 millones de euros.

Las películas pirateadas fueron 878 millones, valoradas en 6.907 millones de euros; y en series de televisión, el acceso ilegal afectó a 950 millones de capítulos, con un valor de 1.567 millones de euros. En lo que se refiere a libros, hubo 390 millones de descargas ilegales, por 3.131 millones de euros, y en videojuegos, fueron 225 millones los accesos piratas, y 5.710 millones de euros. Y durante 2016 se visualizaron de forma ilegal 141 millones de partidos de fútbol en dos millones de hogares españoles, retransmisiones valoradas en 410 millones de euros. Respecto a la forma de acceso, hay un aumento del uso de buscadores, que pasa del 72 al 81%, y entre ellos Google es usado en nueve de cada diez ocasiones. Más de un 74 % de las webs desde las que se accedieron a contenidos piratas están financiadas por publicidad, la mayoría de sitios de apuestas, de contactos y contenidos para adultos.

¿Por qué pasa esto?

            Los motivos del aumento de la piratería, en este caso la digital, son muy claros y están perfectamente estudiados por todos aquellos que pretenden erradicarla o al menos combatirla con mayor eficacia. De igual modo, aquellos que con su actitud pasiva o con su negación a entrar en profundas reformas permiten que la piratería sigua aumentando, también saben cuáles son los motivos pero, como ya he dicho, por variados motivos (entre los que no hay que descartar la ineptitud) no quieren atajar este latrocinio que está acabando con la Cultura.
            Aunque son muchos los motivos, los englobaré en siete grandes apartados. A lo largo de otras entradas en mi blog he ido hablando extensamente de estos temas, por lo que me limitaré a realizar un apunte más o menos esquematizado para no alargar demasiado la entrada. Además, como diría el refrán, a buenos entendedores, pocas palabras.
1-Fallo del sistema educativo. El reiterado fracaso del Sistema Educativo español no hace más que crear ciudadanos analfabetos poco interesados por la Cultura, no digamos ya por la literatura en el caso que nos atañe. A la cabeza del mundo en cuanto a fracaso y abandono escolar, España no toma medidas adecuadas para paliar este problema. Se añade, para empeorar, que en las escuelas, institutos y universidades cada vez más se implantan ideologías políticas que intentan suplantar a la Educación, en un perverso mensaje que intenta hacer creer que la Educación solo puede venir de una determinada ideología política. Es decir, en España no se educa, sino que se busca alinear a futuros y potenciales votantes. Por otro lado, tampoco es que el Sistema Educativo ponga mucho por su parte, pues a pesar que cada año demanda más dinero y más recursos para imponer una mejor educación a los alumnos, lo cierto es que hay poca intención de cambiar el panorama visto la mala preparación del profesorado o las medidas que se han tomado. Es más, el hábito de lectura se fomenta poco o mal creando un efecto contrario al que se desea. En un alarde de soberbia intelectual (cuando no de afán lucrativo) se obliga a los niños y a los adolescentes a leer libros que nada tienen que ver con sus intereses, libros que requieren de una mayor madurez mental y una preparación adecuada. Esto lleva al alumno a renegar de la lectura y a leer únicamente “por obligación” porque forma parte de sus deberes. 

2-Olvido de la Cultura por los partidos políticos cuando llegan al poder. Cuando se encuentran en la oposición, los partidos utilizan a la Cultura como arma política contra el gobierno que tienen enfrente. Proponen medidas, acuden a las manifestaciones, posan para las fotos y se entrevistan con escritores, actores, pintores… Pero cuando llegan al poder sencillamente se olvidan de sus promesas. De esto tenemos suficientes ejemplos por todo el país y de parte de todos los partidos políticos sin excepción. En todo caso, a lo más que llegan es a seguir utilizando a la Cultura pero para fines propagandísticos e ideológicos afines. No existe partido político en España que se haya atrevido, o haya querido, entrar a fondo en una serie de medidas y reformas que relancen a la Cultura y la protejan de los males que la aquejan. Por tanto, para los políticos no es prioritario el acabar con la piratería digital ni defender a la Cultura.
3-Prostitución de la Cultura por determinadas ideologías y desafección del ciudadano hacia el mundo de la Cultura. Este punto enlaza perfectamente con el punto anterior. Pudiera parecer que ciertos partidos políticos se toman muy en serio la defensa de la Cultura, pero es mentira. Hay una ínfima parte del mundo de la Cultura que directamente se ha colocado de parte de ciertas ideologías políticas, pero en ningún caso representan a la Cultura en su totalidad y nunca han defendido a la Cultura. Son asociaciones, pequeñas y con escaso número de representantes, que han creado lobbies que se nutren de dinero público emitido bajo los disfraces de subvenciones a la Cultura por determinados partidos políticos que lo que buscan con esto es monopolizar la atención del ciudadano haciéndoles creer que únicamente ellos son los que buscan proteger y fomentar la Cultura. Lo cierto es que estos lobbies han causado mucho más daño a la Cultura que la piratería tanto por su más que evidente prostitución a ideologías determinadas arrastrando consigo a la Cultura, que por norma es imparcial y siempre representa a todos, como por los escándalos en los que se han visto implicados. Escándalos de despilfarro de recursos y dineros públicos, corrupción, robo, sectarismo, doble rasero a la hora de valorar determinadas políticas, manejos inmorales y demás que han llevado al ciudadano a identificar, erróneamente pero lógico por otro lado visto que estos lobbies se han autoproclamado portavoces de la Cultura, estos desmanes y a estos autores con la Cultura, creando una desafección del ciudadano hacia la Cultura que le lleva a no respetar ni valorar ningún tipo de hecho cultural. Por tanto, para esta ciudadanía la piratería no es más que una forma de combatir a aquellos que se enriquecen y prostituyen gracias a un uso inmoral y perverso de la Cultura.

4-Abusos y monopolios por parte de las grandes empresas. Aquí tampoco se libran las grandes empresas que viven del mundo de la Cultura que, paradójicamente, son las que más se quejan ante las pérdidas que sufren por culpa de la piratería digital. Lo cierto es que muchas grandes empresas han contribuido al aumento de la piratería o a su no erradicación con sus malos procederes comerciales, monopolios y abusos. Utilizando tácticas de competencia desleal y aprovechándose de las ayudas y leyes de los gobiernos de turno que siempre les favorecen, estas empresas se embarcaron hace décadas en el proyecto de acabar con la competencia y quedarse dueñas en su totalidad del mundo de la Cultura en todas sus facetas. La consecuencia de esto es la casi desaparición de las pequeñas y medianas empresas y de la competencia, con lo que las grandes empresas han tenido el campo libre para adueñarse del mundo de la Cultura en todas sus facetas. Precios prohibitivos, monopolios, afán desmedido de lucro, desprecio hacia todo aquello que no forme parte de su empresa… llevan a que la Cultura no pueda estar al alcance de todos debido a unos precios desorbitados y muy alejados de lo que es la renta per cápita española y su poder adquisitivo. Aunque no se puede justificar, ha servido de excusa moral para la piratería: “me lo descargo de forma ilegal porque es muy caro”.
5-Falta de aplicación de la Ley y falta de adecuadas medidas para acabar con la piratería. Comentado a lo largo de la entrada, aunque sí que existen algunas medidas para luchar contra la piratería y contra quienes la favorecen, así como quienes incurren en ella, lo cierto que apenas se aplica la Ley más allá de casos muy puntuales que más que nada lo que buscan es la foto y el mensaje hacia la ciudadanía de que se está actuando contra el expolio cultural. Pero la triste realidad es que apenas se aplican las leyes, que la impunidad es la norma y que faltan medidas para terminar con esta lacra. Eso sí, para gravar con impuestos a la Cultura los políticos no pierden tiempo, con lo que de nuevo se vuelve a alimentar el círculo infernal: a más impuestos a los productos culturales, mayores precios, sueldos muy bajos y el ciudadano que, de nuevo, no puede acceder a la Cultura y, de nuevo, recurre a la fórmula: “me lo descargo de forma ilegal porque es muy caro”.
6-Falta de concienciación de los ciudadanos, falta de respeto hacia los autores, falso concepto del autor y de la Cultura en general. Bien explicado en esta entrada y otras muchas más en mi blog, es la consecuencia directa de una mala Educación. Existe una más que notable falta de concienciación entre los españoles hacia el mundo de la Cultura. La falta de respeto hacia los autores y artistas es constante, se tiene una noción equivocada de lo que es ser autor o artista y de la Cultura en general, pues se tiende a confundir Cultura con Educación. Es muy normal escuchar a gente comentar que los autores son gente rica y aburrida que no tiene otra cosa que hacer que escribir o pintar, o que son vagos que deberían buscarse un trabajo de verdad. En pleno siglo XXI, estas tonterías siguen siendo muy comunes. 


          Por supuesto, esto sirve de pretexto para piratear pues como “son ricos, se les puede robar ya que es de justicia social”. Puesto que la Educación es un derecho al que todo ciudadano español debe acceder de forma gratuita, se piensa que la Cultura es lo mismo y que por tanto no se debe pagar por ella. Es más, muchos españoles no tienen una idea clara de lo que es la Cultura creyendo que es algo que está ahí al alcance de todos y que por tanto es gratis y no se debe pagar por ella. Como siempre, pongo el mismo ejemplo: la comida es un derecho y un bien esencial para el ser humano, sin embargo, pagamos por ella y pagamos al frutero, al carnicero, al panadero, al charcutero… por adquirir la comida, aunque nos sea imprescindible y un derecho. Porque sabemos que hay que remunerar de alguna manera al que nos accede a la comida. Pues de la misma forma hay que pagar al escritor, al pintor, al cantante, al actor, al compositor… porque es un trabajo y todo trabajo debe ser justamente remunerado. Si entras en una panadería y coges una barra de pan y te marchas sin pagar estas cometiendo un delito; eres un ladrón. Pues por lo mismo si te descargas un libro sin pagar de una página Web ilegal estas cometiendo un delito; eres un ladrón.

7-Embrutecimiento de la sociedad. Todo esto nos lleva al círculo vicioso en el que se encuentra la sociedad española. Uno de los peores sistemas educativos del mundo, salarios muy bajos, monopolios por parte de las grandes empresas, falta de medidas adecuadas, falta de aplicación de la Ley nos conduce a que la Cultura en España cada vez se encuentre más desprotegida y, por tanto, termine por desaparecer. Muchas veces hemos escuchado aquello de “fuga de cerebros” aplicable a otros campos: medicina, ingeniería, etc. Lo mismo se da en la Cultura. Escritores, actores, pintores… prefieren irse a otros países a trabajar o publicar sus trabajos puesto que en España contemplan impotentes como se les roba y, lo que es peor, se les ningunea y encima insulta. A medida que la sociedad española se embrutece y analfabeta a más, la Cultura sufre mayor expolio. Y lanzo esta pregunta: ¿una sociedad es más libre cuanto más culta es, o cuanto más ignorante es?

Conclusiones; defiende tus derechos, condena la piratería digital

            Las conclusiones son desalentadoras a la vista de las cifras en cuanto a pérdidas y delitos cometidos contra la Cultura. Lejos de amainar, la piratería digital va a más (y no hablemos de la otra piratería como el cine o la música en soportes físicos, donde sencillamente se comienza a plantear la idea de no vender nada en formato físico debido a la piratería) y no parece que ni los gobiernos de turno ni los partidos políticos decidan hacer algo al respecto más allá de fotos o discursos tan vacios como demagógicos.
            Por tanto, autor, defiende tus derechos, denuncia, señala y no te dejes robar por nadie. Condena la piratería pues es un atentado contra tus derechos como autor como bien establece la Constitución y la Ley española. Si la Cultura termina por desaparecer, entonces con ella se irán los últimos alientos de libertad, respeto y concienciación. Esto no va de ideologías políticas y huye de todos aquellos que utilicen la Cultura como una forma de hacer política y de buscar votos; son los peores. La Cultura nos hace ser más grandes, tener la mente más abierta y ver el mundo de una forma más certera. La Cultura nos hace avanzar y ser mejores, nos hace ser libres y nos evita caer esclavos de las demagogias y fanatismos. Pero ante todo, la Cultura es la forma que tenemos los seres humanos de expresarnos, de acceder a niveles más elevados que de otra forma no podríamos acceder. No dejes que nos roben y acaben con esto.




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lunes, 9 de enero de 2017

CRÓNICAS DE UN FRIKI XX



CRÓNICAS DE UN FRIKI XX

 Los juegos de rol; quinta parte.
El nacimiento del Círculo del Dragón.
 
            Seguimos adelante con las Crónicas de un friki relacionadas con mi faceta de jugador de rol. Ya vimos en la anterior entrada como el suceso conocido como “el crimen del rol” vino a colocar una etiqueta de depravación mental al juego y otra de “raritos” a los roleros. Por culpa de la estupidez de la inmensa mayoría de la sociedad y sobre todo por culpa de unos medios de comunicación más interesados en captar audiencia que en investigar y narrar la verdad (vaya, como siguen haciendo en la actualidad), los roleros sufrimos una persecución mediática y una presión social que durante muchos años, casi dos décadas, hizo que el rol en España casi desapareciera y que el jugarlo fuera casi imposible si no querías que te señalaran y denunciaran a los sicarios de lo políticamente correcto. Esto, unido a otros factores como la aparición del Magic, de los videojuegos o al escaso interés que de siempre se ha tenido en la Educación de potenciar la parte lúdica de los alumnos como forma de mejorar su aprendizaje, llevó a que no existiera un nuevo relevo generacional de chavales que
pudieran mantener la llama del rol bien encendida. Hubo muchos más factores, claro, pero estos fueron los principales. Afortunadamente, hoy en día el rol ya no tiene esa mala fama y prácticamente casi nadie se acuerda del “crimen del rol” y de los fatídicos años 90 para el juego en cuestión, y aunque el rol es más bien marginal y cosa de unos pocos, siguen existiendo grupos de jugadores que se dividen en dos grandes bandos: los veteranos que nunca dejaron de jugar o que lo han vuelto a hacer y los nuevos que se arriman al rol animados por las temáticas tipo vampiros, manga o fantasía al estilo “Juego de Tronos” o “El Señor de los Anillos”.
            Continuemos donde lo dejamos, que fue en que mi grupo estaba compuesto por cuatro jugadores que durante muchos meses nos teníamos que reunir los domingos en mi casa para poder darle al vicio. Éramos Dani, Maikel, Oli y mi persona. Pero era evidente que no podíamos continuar así, pues cuatro jugadores era un número bajo para poder jugar con total satisfacción. Era necesario ampliar el número de jugadores al menos en uno o dos más. Probamos con anuncios en periódicos, carteles en universidades… pero nada. Cuando ya creíamos que no podríamos encontrar gente, ocurrió un hecho que llevó al nacimiento del Círculo del Dragón.

Llega el Ojo del Terror

            Como ya sabréis si habéis leído las anteriores entradas o mis “Crónicas lupinas”, participé, junto a Dani, Soriano y Maikel, en la creación de una asociación de wargammes llamada Ojo del Terror que en un principio iba a ser para jugar en exclusiva al Warhammer 40.000. Para ello, el Ayuntamiento de Getafe, al ser una asociación legalmente constituida por la Comunidad de Madrid, nos cedió una sala en el Centro Cívico situado en el barrio de San Isidro. No voy a entrar en detalles sobre el primer año de vida del Ojo del Terror, baste decir que en un momento dado, alguien propuso que la sala del centro podría servir para jugar al rol los domingos. Soriano, que no participaba en nuestro grupo de rol, no puso objeciones e incluso se apuntó, con lo que el grupo aumentó en un componente más. Dimos inicio a una nueva etapa donde los domingos quedábamos para jugar al rol en el Centro Cívico.
            Con la incorporación de nuevos miembros al Ojo del Terror, que acudían atraídos por la posibilidad de jugar al Warhammer 40.000 o al Fantasy, nuestras actividades roleras sufrieron un gran cambio y para mejor. Hay que decir que los nuevos socios que entraron a formar parte del Ojo del Terror eran chavales más jóvenes que nosotros, miembros fundadores y roleros, por lo que trajeron consigo frescura, ambición, ganas y nuevas ideas. Es más, ellos fueron los que atrajeron a sus amistades al club consiguiendo que aumentara en gran medida el número de socios entrando en lo que en la asociación siempre hemos considerado como la Edad de Oro del Ojo del Terror. De esa edad dorada también se supo aprovechar el rol.


El Círculo del Dragón

            Que los domingos, en un rincón del club, se pusieran a jugar al rol unos pocos llamó la atención del resto de socios. Algunos no conocían el rol, pero otros que venían del instituto o de la universidad sí y enseguida mostraron interés en apuntarse a las partidas. Se dio el hecho curioso de que pasamos de ser escasos componentes a tener que dividirnos en grupos para jugar porque éramos demasiados. Desde entonces y por casi cinco años, todos los domingos se llevaba a cabo en el Centro Cívico el ritual de jugar al rol. Fue una etapa de lo más maravillosa, pues no faltábamos a nuestra cita e íbamos alternando los diferentes juegos así como jugadores. Cuando Oli terminaba una aventura de “Vampiro, la mascarada”, Maikel arbitraba una de “La llamada de Cthulhu” o yo mismo una de “El Señor de los Anillos” o de “Era Hiborea”. A veces nuestras partidas estaban formadas por cuatro o cinco jugadores, pero llegué a arbitrar partidas de hasta diez jugadores. Por supuesto, eran partidas especiales, y de estas hablaré ahora para demostrar hasta qué punto nos involucrábamos en el juego y nos lo pasábamos genial.
            Pero antes, quiero insistir en el hecho de que a pesar de todos nuestros esfuerzos, los juegos de rol seguían gozando de muy mala fama y no estaba bien visto que se jugara a ellos. Paradójicamente, esos tiempos fueron de alza para los juegos de rol, pues el arrollador éxito de “Vampiro, la mascarada” trajo consigo que otros juegos se relanzaran o que salieran nuevas editoriales que apostaran por los juegos de mesa y sus variantes los juegos de rol por ordenador o por consola. A pesar de todos los impedimentos sociales, el rol se propagó especialmente por las universidades y durante unos años se jugó mucho entre los alumnos, dando la sensación de que el rol gozaría de salud por los tiempos. Mas como he dicho, no existió el relevo generacional y de estar en todo lo alto el rol pasó a caer hacia abajo para no volver a levantarse más; quizás en un futuro…
           
Anécdotas de los roleros

            La mala fama del rol era producto de las mentes cerradas y calenturientas de muchos, pero hay que reconocer que nosotros, los roleros, también solíamos contribuir a dicha mala fama. Voy a poner dos ejemplos de ello para que me entiendan. El primero es que, tras terminar la partida de la tarde, los roleros somos muy dados a comentar los pormenores de la misma; es un deporte nacional en España el darle vueltas a lo que se pudo hacer y no se hizo. Así, nos podemos encontrar con una conversación de este tipo.
—Que mala suerte, justo cuando tengo el poder máximo para poder destrozar enemigos saco una tirada de pifia en los dados.
—No te quejes, que yo ahora tengo que intentar sobrevivir a una flecha envenenada.
—A mí se me ha dado bien. He logrado matar a dos orcos y después he entrado a saco en el castillo cargándome todo lo que encontraba.
—El que se ha pasado un poco era Juan. Mira que entrar a la taberna y matar a palazos al posadero y luego prender fuego a la taberna.
—Ya, pero piensa que estaba hechizado y creía estar viendo orcos.
—¡Maldito brujo! Cuando le encuentre le meto mi espada por el cul…
            Y claro, manteníamos estas sesudas conversaciones en la calle, en el vagón del Tren, en el parque, donde fuera, alegremente y sin cortarnos ni un pelo, con naturalidad. Y la gente de alrededor escuchando hablar a esos locos que decían cosas como que mataban orcos, destrozaban enemigos y escuchaban el lamento de sus mujeres. ¿Qué iban a pensar entonces que otra cosa que el rol sí que pervertía las tiernas e inocentes mentes de sus hijos? 


            Otra anécdota son las que suelen ocurrir cuando se juega al rol en vivo. ¿Sabéis lo que es? Bueno, pues el rol es un juego que se basa en su 90% en la interpretación de un personaje. De ahí a llevarlo a la práctica real sólo hubo un paso y se dio. Pronto surgieron asociaciones que se dedicaron a organizar partidas de rol en vivo. Quedábamos en un punto determinado de una ciudad, se creaba una partida y se organizaba, con varios másteres arbitrando y coordinando. Las reglas eran bien fáciles, las características de los personajes se plasmaban en pequeñas fichas que indicaban lo principal y, hala, a jugar a las calles. Me acuerdo especialmente de la mejor partida de rol en vivo en la que participe que fue en Getafe; de Vampiro, la mascarada concretamente.
            Como no podía ser de otro modo, existían dos facciones de vampiros: la Camarilla y el Sabbat, ambos en guerra por la dominación de Getafe. Nuestros objetivos eran establecer alianzas con los vampiros residentes y eliminar a los enemigos. Para eso, nos desplazábamos de un punto a otro de Getafe interpretando a nuestros personajes con total escrupulosidad y metidos de lleno en la fantasía. Lo que no podíamos saber ninguno de los dos bandos es que existía una tercera facción que también pugnaba por el control de Getafe: desde los sombríos parques del Sector 3 acudieron los hombres-lobo para darnos p’al pelo.
            Como vampiro Gangrel y fuerza de choque, mi papel era básicamente el rastrear enemigos y acabar con ellos. Para ello, usaba mis garras, velocidad y poderes sobrenaturales que eran el terror de muchos vampiros. Los combates eran terribles, y no solamente empleábamos nuestros dones, sino también poderosas armas de fuego. Tiros por aquí, me curo con sangre, te destrozo en dos mitades, acabo contigo y de paso me bebo toda tu sangre, aquel que entra en frenesí, allí uno que intenta dominar mentalmente a un mortal para que acate sus órdenes y esos huyen montados en un todo terreno a disparo limpio. Por supuesto, nada de esto ocurría en realidad. No era más que nuestra imaginación funcionando a plena velocidad.

            Lo que realmente sucedía es que un combate se dirimía acercándose a un contrario y diciendo: “Tengo fuerza 3 y celeridad 3” “Porras, tengo menos que tu y encima ando mal de sangre” “Pues te gano”. Y si hay empate, se desempata con piedra, papel y tijera. Así que observad bien a ese grupito raro de chicos y chicas disfrazados en plan gótico y no se sabe muy bien que enarbolando unos papelitos y discutiendo entre ellos  en plan “tengo mayor poder mental que tu”. “mi ofuscación puede a sus sentidos agudos” y cosas similares o simplemente mirándose de malos modos y haciendo gestos muy raros con las manos (lenguajes de códigos para activación de poderes). Aquella noche en Getafe éramos más de medio centenar de “tipos raros” jugando al rol en vivo. Causamos mucha sensación, y no toda para bien para empezar, aunque no hiciéramos nada ni tan siquiera mancháramos las aceras (los roleros siempre hemos sido muy limpios, educados y respetuosos con el entorno). Fue súper divertido, aunque en más de una ocasión tuviéramos que dar explicaciones a la Policía que, curiosa, nos interrogó sobre lo que estábamos haciendo. “Tranquilos, agentes, ya me he cargado a dos cabrones del Sabbat y Getafe pronto será nuestra y estará en paz”. Repuesta literal de un compañero rolero a un policía.
            Por cierto, al final quienes ganaron la partida fueron los hombres-lobo. Nos escabechinaron, sajaron y mordieron con gran profusión. Yo logré salvar mi no-muerto pellejo, pero tuve que salir huyendo con mi celeridad 3 de Getafe a toda leche si no quería acabar siendo la cena de un lupino.


Vuelta al Círculo del Dragón

            Por supuesto, las partidas de rol en vivo eran una excepción. Llevaba mucho tiempo poder crear y organizar una, y era muy agotador el coordinarlas durante el tiempo que se jugaba. Eran partidas que se jugaban un par de veces al año y no todas eran realmente buenas o estaban a la altura de lo que se esperaba. Así, lo corriente era seguir jugando los domingos en el Ojo del Terror tranquilamente al rol de “toda la vida”. Como he dicho más arriba, tuvimos que organizarnos en diferentes grupos para que todos pudiéramos jugar y la verdad es que fue divertido. De forma natural e instintiva los grupos se formaron de forma afín: los veteranos a un lado, los nuevos a otros, los más jóvenes por allá y los que se conocían del barrio por aquí.

            Se jugó mucho y muy bien, pero lo mejor llegó cuando, gracias a la experiencia de haber jugado con el Máster de los Másteres, me propuse dar un giro nuevo al rol y crear partidas diferentes.
            Pero de ello hablaré en la siguiente entrada, enlazando directamente con la Edad de Oro del Círculo del Dragón, el porqué de su nombre y las emocionantes partidas que llevamos a cabo. No os lo perdáis.

Continuará…

               
Si te gustan las Crónicas de un Friki, aquí tienes los enlaces para ir a la primera entrega y la penúltima. Únicamente pincha en los nombres.
            Son mi iniciación en el mundo del Warhammer 40.000 y digamos una continuación de Crónicas de un Friki a partir del cierre de la tienda.