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jueves, 2 de julio de 2015

LA PIRATERÍA DE LA LITERATURA EN EL MUNDO DIGITAL Y COMO COMBATIRLA



LA PIRATERÍA DE LA LITERATURA EN EL MUNDO DIGITAL Y COMO COMBATIRLA


            En esta nueva entrada del blog voy a tratar un tema sobre el que muchos lectores me piden tanto información como ayuda y/o opinión. Lo cierto es que la entrada de las nuevas tecnologías en el mundo de la literatura es un hecho y con las que los autores tenemos que aprender a convivir y saber tratar. Aparte de las obvias ventajas, lo cierto es que a día de hoy las desventajas son mayores y a los escritores nos están haciendo más difícil nuestro trabajo y, lo que es peor, degradándolo. Aunque el tema da para mucho, en esta entrada nos vamos a centrar más que nada en la piratería de nuestros libros.
            Antes de llegar a las posibles soluciones, voy a intentar exponer lo que es la piratería, el porqué de ella y que hacen al respecto las leyes para combatirlas.

La piratería en Internet

            Antes, la mayor preocupación tanto de editores como de autores era la fotocopia ilegal de obras sin el permiso del autor y editor, vulnerando por tanto los derechos de autor y de publicación. Aparte de esto, también se hace daño al autor y se le impide cobrar una justa remuneración por un trabajo tan esforzado como sacrificado y que cuenta con muy poca consideración por parte del gran público. A muchas personas les gusta leer, pero muy pocas son las que piensan que detrás de esas historias que tanto les gustan existen otras personas que viven muy mal y que apenas ganan dinero pero que a pesar de todo deciden escribir.
            Lo que hay que tener en cuenta y es algo que se debe enseñar desde primaria en las escuelas es lo siguiente: la Educación debe ser gratuita y es un deber del Estado para sus ciudadanos; la Cultura no es gratis puesto que es un trabajo que desempeñan unas personas y es deber del Estado velar tanto por los derechos de los autores como que la Cultura llegue de forma justa a los ciudadanos. Si entendemos esto vamos bien, pero si ya encuentras matices o no estás de acuerdo con lo expuesto, entonces tenemos un problema.
            Todos damos por sentado que cuando vamos a comprar pan o comida a una tienda tenemos que pagar por ella. ¿Por qué hay que pagar por la comida cuando es un bien tan absoluto como necesario? Si no comiéramos moriríamos (de hecho, hay gente que muere por no tener dinero para pagar la comida), pero pagamos por la comida porque sabemos que el tendero es un trabajador que regenta un negocio (o trabaja en él) y por tanto hay que darle algo a cambio de su trabajo. Y de ahí podemos seguir adelante con los repartidores, agricultores, ganaderos, maestros de escuelas, etc. En cambio, esto que es tan básico y tan aceptado lo negamos cuando nos acercamos al mundo de la Cultura, en nuestro caso a la Literatura. Hay una creencia popular (producto de una negligente Educación; sí, esa que el Estado está obligado a dar) que piensa que la Cultura es algo que cae del cielo cuan maná divino. Algo que está en el aire y que se puede coger sin más. Por tanto, ¿por qué hay que pagar por algo que está en el cielo y por todas partes? Es decir, que se tiende a pensar que la Cultura es gratis, negando el trabajo y el sacrificio que hace el autor. Y para justificar este pensamiento erróneo se suele menospreciar tanto a la Literatura como al autor con expresiones tales como “cualquiera puede escribir” o “los escritores son gente rica que se aburre”. La humillación y el menosprecio es el primer paso para ir a la piratería y de ahí al robo. Porque ya la palabra piratear deja bien claro que lo que se trata es de hurtar.

Las excusas para piratear

            Son muchas y varias las excusas que llevan a piratear. Algunas las podemos comprender, aunque desde luego no aceptar, pero otras son tan absurdas y pueriles que son sintomáticas de la degradación cultural y moral de una sociedad, puesto que cuando una sociedad ataca a la Cultura se ataca a sí misma provocando con ello su caída. No existe forma más fácil de esclavizar a una sociedad que volviéndola ignorante y analfabeta. No vale con saber escribir y leer, sino que debe haber algo más. Hay que educar y valorar la Cultura como uno de los bienes más hermosos y honorables que posee el Ser Humano, tan dado a destruir y corromper todo lo que toca.
            Comenzando por las excusas, una de las más comunes es aquella que dice que los libros son muy caros y por tanto no es permisible gastarse tanto dinero en algo que en realidad no es básico. Aunque esto tiene muchos matices, ya parte de una falsa base, que es que los libros son caros. Sí, son caros, pero en Internet el precio medio por una descarga de un libro es de menos de cuatro euros si estamos hablando de libros publicados por grandes editoriales. La inmensa mayoría de las obras las puedes obtener por tres o menos euros. Por otro lado, es curioso que todo el mundo piense que es muy caro descargar un libro pero que no es caro comprarse un e-book, un reader, un kindle, una tablet o cualquier otro aparato que es necesario para poder leer los libros electrónicos. Y lo sangrante es que estudios de los perfiles de las personas que piratean libros electrónicos son, en su mayoría, compradores habituales de productos de marca en las que no les importa gastarse grandes cantidades de dinero. Yendo a mi experiencia personal, me he encontrado con muchas personas que dicen que un libro electrónico es caro pero que luego se gastan, sin pestañear, ochenta o cien euros en un fin de semana en alcohol.
            Otra de las grandes excusas es un pensamiento que se ha generalizado en muchos estratos de la sociedad, sobre todo entre los más jóvenes: todo lo que hay en Internet en gratis puesto que para eso está en Internet.

Los motivos reales que llevan a la piratería

            Pero los motivos reales de la piratería son otros muy distintos: el afán de lucrarse con el trabajo de los demás, la ignorancia y el menosprecio al autor, la ambición de las grandes editoriales y la prostitución de la Cultura por parte del Estado y las buenas intenciones. Cada uno de estos motivos tienen una muy larga explicación y profundas causas tanto sociales como culturales, así que voy a intentar ser lo más breve posible.
1-El afán de lucrarse con el trabajo de los demás. Es uno de los motivos más poderosos que llevan a la piratería y al robo de obras. En pocas ocasiones son autores mediocres que, incapaces de crear por sí mismos, se dedican a robar las novelas de otros autores y a publicarlas con su nombre. Pero ya la inmensa mayoría son en realidad personas que se dedican a colgar obras con el afán de sacar dinero por ellas. O bien cobran de forma ilegal sin pagar por derechos de autor o de publicación en sus páginas Web, foros o redes sociales; o bien cuelgan la novela y viven de la publicidad que existen en sus dominios informáticos. Como sea, la cuestión es que ya no solamente incurren en el robo y en la piratería, sino también en otros delitos como evasión de impuestos, etc.
2-La ignorancia y el menosprecio al autor. Este motivo se resume en una falta total de protección del Estado al mundo de la Cultura, no educando a los ciudadanos en la base de que la Cultura es un bien que se debe proteger y valorar. Por tanto, los autores son trabajadores con los mismos derechos y deberes que el resto de los colectivos, siendo su trabajo debidamente respetado y remunerado. Los escritores no somos personas ricas ni aburridas, ni tarados que vivimos en un mundo irreal, ni fracasados que no valemos para nada, ni idiotas que necesitamos bajar de las nubes. Somos trabajadores como lo son el panadero, el jardinero o el ingeniero aeroespacial. Escribir es un trabajo especialmente duro y desagradecido, en el que se deben invertir muchas horas y que necesita un aprendizaje que dura toda una vida. Debido a la ignorancia que se tiene sobre el mundo de la Cultura en todos sus ámbitos y el menosprecio general al autor, resulta mucho más fácil (y sin tener por ello remordimientos) robar y piratear el trabajo de personas a las que consideramos “vagos” o “raritos”. Falta mucha Educación en España, por tanto, sin Educación es muy difícil valorar en su justa medida a la Cultura y a las personas que la crean.


3-La ambición de las grandes editoriales y la prostitución de la Cultura por parte del Estado. Mucha tela tiene este apartado, pero ya creo que el anunciamiento lo deja bien claro. Es cierto que los libros son muy caros, pero dejando de lado el precio, lo realmente malo son las políticas editoriales de las grandes editoriales en España que buscan monopolizar la literatura para sus fines económicos y comerciales. Entendámonos, no es algo malo, de hecho es lícito intentar conseguir beneficios, pero no a costa de encarecer tanto los libros que estos sean inaccesibles para el lector, de destruir a la competencia y de no pagar al autor su debido esfuerzo. Porque de los millones de euros que genera la literatura en España, apenas nada llega al autor, verdadero artífice del negocio y sin el cual no podría existir la literatura. No es excusa ni los elevados impuestos ni la tasa del IVA, pues aún restando estos impuestos los precios de los libros siguen siendo muy caros. Políticas erradas de autores por parte de los editores y de cuidar ciertos géneros literarios denostando otros tampoco ayuda a la comprensión del lector y su respeto por la Cultura. Si a esto le sumamos que muchos autores se posicionan claramente no ya por una ideología política, lo que no es malo, sino por un partido político poniendo además en juego no solamente su ideología política sino arrogándose el derecho de hablar por todo el mundo de la Cultura, tenemos claramente un rechazo del lector tanto hacia ese autor o grupo de ellos como a la Cultura por entender que esta está prostituida a uno o varios partidos políticos. Es otra buena excusa que lleva a muchos lectores a piratear las obras de estos y todos los autores por meterlos a todos el mismo saco, pagando justos por pecadores.
4-Las buenas intenciones por parte de algunos lectores. Es uno de los motivos más comunes a la hora de piratear libros, el de compartir su lectura. Son muchos los lectores que compran y descargan un libro de forma legal, lo leen y le gustan tanto que desean compartir ese libro con otros lectores. Algo así como cuando prestamos nuestros libros de papel a un amigo. Pero la diferencia con el papel es que el libro se lo prestas a un amigo, pero no a nadie más. En el libro electrónico estos lectores lo cuelgan en sus blogs, páginas Web o foros totalmente abiertos para todo el mundo, lo que genera que el libro esté disponible no solamente para amigos sino para desconocidos. ¿Por qué pagar por algo cuando está disponible gratis? Lo que es peor. Si en un dominio de Internet las descargas de libros compartidos son numerosas, suelen surgir los tiburones en forma de empresas de publicidad que se lucran con el esfuerzo y sudor de los autores que NUNCA han dado su autorización para que su obra sea colgada en una página en Internet. El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
            Hay muchos más motivos, pero estos son los más comunes a los que deben enfrentarse los escritores. Los he expuesto para demostrar lo difícil que es poder luchar y controlar la piratería por Internet.

Soluciones utópicas

            Para poder enfrentarse a este fenómeno que va a más y que perjudica gravemente a los autores, hasta tal punto que nos estamos encontrando ante una situación en la que cada vez son más los escritores que se niegan a publicar sus obras por Internet, deberíamos tener en cuenta que la principal baza se basa en una buena Educación impartida ya desde el colegio. Un ciudadano educado y culto es un ciudadano que valora la Cultura como lo que es: un bien y un privilegio que, por desgracia, no está al alcance de todo el mundo. Si educamos al ciudadano con valores básicos y en base al trabajo y al esfuerzo, ese ciudadano comprenderá entonces que la Cultura no es algo que crece en los árboles y que detrás de ella existen personas que se dejan la vida y sus sueños por poner al alcance de los demás las historias que tanto se gustan de leer y aprender de ellas.
            Por supuesto, la Justicia y una buena protección de la Cultura, de los derechos de autor y del autor por parte de un Estado y una Administración sensata y justa sería otro de los requisitos indispensables. No se trata ni de imponer cánones (que ya hemos visto que nada más que conducen a la corrupción), ni multas, ni de prohibir compartir la información, sino de crear leyes, regulaciones y medidas adecuadas al mundo de la literatura como existen en otros sectores laborales, como puede ser, por ejemplo, el mundo de la industria o el comercio. Pero esto, aunque suene como lo más lógico, no se cumple. Por tanto, pasemos a las soluciones más reales.

Como luchar contra la piratería de libros en Internet

            Lo primero, como nunca me canso de escribir, es registrar todas nuestras obras (incluyendo relatos cortos o ideas escritas en la servilleta del McDonald) en el Registro de Propiedad Intelectual. Una vez hecho esto, podemos comenzar a colgar nuestros libros por Internet siempre dejando claro que tanto los derechos de autor como de publicación nos pertenecen. En caso que sea una editorial quien publique tu libro, entonces los derechos de publicación pertenecerán a dicha editorial por el tiempo estipulado en el contrato.
            Después debes crear una alerta en Google con tu nombre y el título de tu libro. Si tu novela se coloca en una página Web pirata, Google Alert recogerá la mayoría de las menciones que se realicen a su nombre o título de la obra, lo que te permitirá estar al tanto de los manejos de tus novelas.
            Ten un seguimiento de los lugares de intercambio de archivos, para intentar encontrar tu libro en los lugares piratas más conocidos.
            Cuando colocas tu novela en una página Web, asegúrate que exista la opción generar una notificación DMCA (Acta digital del milenio para los derechos de autor) y enviar esa acta a todas aquellas páginas que alojan una copia pirata de tu libro. En el caso de Amazon, cuentan con una opción que no permite que un lector pueda pasar una copia del libro a otra persona ni a otro dispositivo. Es conocido como DRM (Digital rights management), un anticopy que incorporan los libros digitales y que al parecer va a ser incorporado por todas las editoriales españolas. Existen también otras formas como utilizar marcas de agua que solo puede ser quitadas con un código que se te da cuando compras el libro y que solo vale para un determinado dispositivo.
            Si tu libro está en varias páginas piratas, haz un listado de todas ellas y procura controlarlas, pues tu libro suele ir de un sitio para otro en un intento de despistar. Envía ese listado a tu editor para que tome las medidas oportunas.
            ¿Pero qué pasa si no tenemos editor y publicamos por nuestra cuenta, como por ejemplo en Amazon? La verdad es que el tema es complicado, porque la indefensión de los autores es casi total, pero existen métodos. Si bien es cierto que si vamos a un juez a denunciar una página pirata que publica sin nuestro permiso uno de nuestros libros, lo más seguro es que no consigamos nada. Y si intentamos pagar un abogado especializado en estas cuestiones, aparte de pagar mucho dinero, tampoco vamos a ir a ningún sitio. La mejor solución es hacerse fuerte y para eso hay que unirse a asociaciones de autores, editores, juristas, etc., que formen parte del mundo de la Cultura y la Literatura. CEDRO es un buen ejemplo. La unión hace la fuerza y este tipo de asociaciones se dedican a luchar contra la piratería y por los derechos de autor, poniendo todos sus esfuerzos y recursos en el empeño. Es una lucha larga y dificultosa, pero de cuando en cuando se consiguen éxitos, aunque también fracasos. Pero son entidades que representan a cientos, miles de autores y pueden luchar con un peso y una presión que un solo escritor es incapaz de aportar.
            También puedes unirte a otros escritores y crear una asociación por tu cuenta o unirte a otras que ya estén creadas. Existen muchas y las puedes crear con facilidad sobre todo a raíz de las redes sociales. Aunque sea predicar en el desierto, intenta concienciar a los lectores y a todas las personas a las que puedas, que tus obras son el producto de tu trabajo y esfuerzo y que por tanto no es lícito robarte lo que es tuyo por derecho. Esto lo puedes hacer a través de, por ejemplo, como yo hago en mi blog con este tipo de artículos o defendiendo los derechos de autor a ultranza. Gota a gota es como se forman los océanos.


            Claro que siempre nos vamos a encontrar con la pregunta del tipo. “¿Por qué pagar por un libro cuando lo podemos descargar gratis?”. A esa pregunta se le puede responder con otra: “¿Por qué pagar por un automóvil cuando lo puedo robar y me sale gratis?”. Y para ambas preguntas doy esta respuesta: por respeto al esfuerzo del trabajador y, en el caso que nos ocupa, por respeto a los derechos a la propiedad intelectual de escritores y editores.

Consejos finales

            Es inevitable que si te dedicas a colgar libros por Internet te vas a encontrar, ojalá que no, con el problema de la piratería. Si es una editorial quien va a publicar tus libros, cerciórate que es una editorial seria que tenga una base legal. Existen muchas editoriales piratas que se hacen pasar por legales pero que en realidad son páginas Web piratas. Una editorial legal intentará poner todos los medios para que sus libros no sean robados y pirateados.
            Si vas a publicar por tu cuenta, por ejemplo en Amazon, procura seguir los pasos que te he indicado y activar todos los protocoles de seguridad que te encuentres. Lucha siempre por tus derechos y por una justa retribución a tu trabajo. No hagas nada gratis al igual que ningún otro trabajador lo hace. Si te encuentras una de tus obras colgada en una página Web pirata o no, o en un foro, ponte en contacto con los administradores de dichas páginas o foros y pídeles, con educación pero con firmeza, que retiren tus obras. En caso de no hacerlo (lo más seguro que ni te contesten pues suelen colocar correos falsos), procede a la demanda o a seguir los consejos que te he ofrecido. Únete a redes sociales de otros autores y haz grupo con ellos, la unión hace la fuerza.
            No tengas miedo a colocar tus obras en Internet. Es un medio de comunicación poderoso y una buena forma de darte a conocer como autor a millones de potenciales lectores. Aunque lejos de ayudar como en un principio se pensaba, Internet es un escaparate que hay que explotar a tope. Cuando te topes con personas que utilizan tus obras sin tu permiso, denúncialas por las redes sociales con suma virulencia y constancia. Es un truco que suele funcionar, porque esta gente vive de pasar desapercibida.
            La lucha contra la piratería de libros es una tarea de todos. Una buena Educación es la mejor base para crear una sociedad que respete y aprecie el esfuerzo de los autores. Escribe y publica sin detenerte a pensar si te van a robar o no tus obras. Es un riesgo que se debe correr, pero ya la vida misma es un gran riesgo. Suerte.


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